Hoy día, muchas aplicaciones de telefonía móvil trabajan de manera regular con un volumen de datos y de tráfico muy considerable, pero sus servidores no son infalibles, y son susceptibles a serios problemas en casos de picos de tráfico, especialmente cuando este es diversificado y no llega a una página concreta de la app. Pero existen medidas que se pueden tomar para prever esos problemas y prepararse, con el fin de anticiparse y evitar que se caigan los servidores.
Un ejemplo claro lo encontramos en las aplicaciones de estadísticas y resultados deportivos en vivo. Estas aplicaciones, que han crecido en popularidad en los últimos años, tuvieron esta temporada un reto mayúsculo con la última jornada de la fase de liga de la Champions League. Para quien no sepa lo que sucede en esa última ronda de partidos, básicamente se dan 18 encuentros entre muchos de los mejores equipos del continente de forma simultánea, atrayendo multitud de solicitudes y con millones de usuarios de forma simultánea navegando por estas aplicaciones.
Esa última jornada es una situación de un éxito potencial importante, ya que de muy pocas maneras se pueden seguir tantos encuentros, y otros eventos, de forma simultánea, si no es con las mencionadas aplicaciones, pero el volumen de usuarios y tráfico que atrajo el año pasado, el primero con este formato en la Champions League, hizo que los servidores de todas las grandes aplicaciones del sector se cayeran, y tardaran muchas horas en volver a funcionar con normalidad, por lo que una gran oportunidad se convirtió en una pesadilla, y en un sinfín de críticas negativas en redes y consolas. Gestionar el tráfico de 18 resultados de Champions League de forma simultánea, con todos los cambios estadísticos, notificaciones y un volumen de usuarios fuera de lo común, supuso un baño de realidad para todas estas empresas tecnológicas.
La checa Flashscore, líder mundial del sector, no fue una excepción. Esta aplicación, que pertenece al grupo Livesport, donde también están páginas como Soccerway o la española BeSoccer, sufrió en enero de 2025 un duro golpe, ya que había llevado a cabo medidas preparatorias que fueron insuficientes en esa gran noche de la Champions League. Sí logró capear el temporal la noche siguiente, cuando la fase regular de la segunda competición europea, la Europa League, llegó a su final con el mismo formato, aunque con un volumen de tráfico sensiblemente inferior.
El CEO de la app checa, Pavel Krbec, comentaba en una reciente entrevista al periódico deportivo Sport que le daba mucho más miedo esa última jornada de Champions League que la final de la competición o del Mundial. Y es que tener un volumen descomunal de tráfico, pero muy localizado es mucho menos problemático que tenerlo navegando en varias páginas, generando solicitudes y esperando notificaciones de un número elevado de eventos simultáneos. Por lo tanto, el reto para la última jornada de esta edición de la competición, que fue hace unas semanas, era aprender del varapalo de 2025 y mejorar las prestaciones mostradas entonces.
La preparación de los equipos técnicos para la noche más complicada de esta temporada comenzó en febrero de 2025, después de aprender, por las malas, cuáles eran los desafíos en las jornadas más extremas. Se comenzó por reforzar, a lo largo del año y de forma continua, la infraestructura y la configuración en nube, buscando formas de gestionar los aumentos pronunciados y repentinos de usuarios.
A finales de 2025, esos equipos técnicos analizaron qué más aspectos podría ser necesario reforzar, qué convenía probar y se mejoró la coordinación entre equips y departamentos. Una semana antes de esa crítica última jornada de la fase liga, hubo otra reunión en la que se analizaron, estudiaron y confirmaron las expectativas de tráfico y su posible impacto en esas horas cruciales, y, ya con esa información, se reforzaron los balanceadores de carga, añadieron más hardware y migraron proyectos adicionales a la nube para aliviar la presión sobre el centro de datos. Toda preparación es poca para una de las noches más intensas en la historia de las aplicaciones de datos deportivos en vivo.
Los departamentos de ingeniería son los que deben asumir el mayor volumen de trabajo, pero Gestión de Incidentes coordinó la resolución de problemas y mantuvo activos los escenarios de recuperación ante posibles desastres. La coordinación y la comunicación fueron esenciales para garantizar una rápida y acertada toma de decesiones en todo momento.
Más de 34 millones de usuarios estuvieron usando la aplicación de forma simultánea, navegando entre partidos y activando y desactivando notificaciones sobre los mismos. Por ello, convenía también coordinar con el equipo de producto qué otras notificaciones adicionales se podían desactivar, para evitar sobrecargas, programando además algunas que se esperaban, como las de las alineaciones iniciales de los equipos, de forma gradual.
Hay que entender que este tipo de apps ofrece una gran variedad de notificaciones; goles, tarjetas, resultados finales, alineaciones, media parte, que se pueden activar siguiendo competiciones, equipos o deportistas, por ello, la cantidad de notificaciones que se iba a enviar si se mantenían todas activas podía ser crítica. De hecho, aún habiendo desactivado algunas adicionales, especialmente fuera de la Champions League, se llegaron a enviar más de 700 millones de notificaciones en esas dos horas.
Hubo también un récord de 1,3 millones de solicitudes por segundo, superando la cifra del récord, que fue el año pasado, de 800.000, y se batió el récord de solicitudes publicitarias por segundo, llegando a las 552.000 (el récord fue también en esa última jornada de la temporada pasada, con 470.000).
Para gestionar ese incremento sin volver a sufrir una dramática caída de servidores fue clave aliviar la presión sobre los centros datos e identificar posibles puntos débiles a reforzar, en esta ocasión y para el futuro. La preparación en estos casos resulta providencial para las apps y webs, y conviene estar siempre alerta, ya que otra noche de récord podría dejar en insuficientes las medidas tomadas en esta ocasión.



























