Una sola persona ha construido este infierno.
Hay algo especial en los juegos hechos por una sola persona. Nadie le dice al autor que su idea no la va a entender el gran público ni nadie le recorta la visión para que quepa en una hoja de cálculo. Baptiste Miny, el desarrollador francés detrás del estudio unipersonal Ars Goetia, sorprendió en 2022 con Hellslave, una pequeña joya que pasó más desapercibida de lo que merecía.
Cuatro años después, y con la editora Dear Villagers a su lado, vuelve con HellSlave II: Judgment of the Archon, una secuela construida sobre los comentarios de su comunidad que es más grande, más profunda y con muchas más mecánicas interesantes. Si os van los dungeon crawlers de fantasía, los combates tácticos y las decisiones con consecuencias, id haciendo hueco en la lista de pendientes, porque aquí está una de las sorpresas indie del año.

En HellSlave II el cielo es el enemigo
La premisa de HellSlave II le da una vuelta de tuerca al típico apocalipsis demoníaco ya que, en este caso, el mundo lleva miles de años en una guerra infernal entre seis señores demonio, y el cielo, harto de tanto caos, ha tomado la decisión de enviar al Arconte del Juicio para destruir el mundo. Antes de la aniquilación, se nos concede una última oportunidad de acabar nosotros mismos con todos los señores demonio o perecer con el resto de la creación.
En teoría, HellSlave II: Judgment of the Archon es un juego con combate por turnos; pero en la práctica no hay turnos: hay segundos. Cada habilidad tarda un tiempo concreto en ejecutarse dentro de la línea temporal del combate y tiene su propio cooldown, de manera que un arma ligera pega menos pero nos permite usarla más a menudo, mientras que un mandoble nos deja vendidos durante un buen rato. De esa regla tan simple nace una profundidad táctica enorme, y cada combate acaba siendo un ejercicio en el que tenemos que ir pensando como podemos combinar los golpes más potentes con varios ligeros para ir realizando la cadena de golpes más efectiva posible.
Además, y esto es importante, aquí viajamos solos. Toda la estrategia recae sobre un único personaje, así que cada decisión es más importante que en otros RPG similares. Empezamos eligiendo entre guerrero o hechicero y nos especializamos después en una de las seis clases disponibles que van desde asesinos espectrales hasta magos, con un árbol de talentos flexible que nos invita a probar todo tipo de combinaciones. En este caso buena parte de nuestras estadísticas y habilidades únicas vienen de los objetos y sus efectos. Nosotros acabamos encariñados de una build de daño constante con efectos que se activan al empezar el combate, capaz de dejar medio resuelta la pelea antes del primer golpe pero claro, eso nos obligaba a mantener parte del equipo intacto para no perder los efectos.
El precio del poder
La otra gran mecánica del juego son los pactos demoníacos y, es que, los propios señores del infierno nos ofrecen poderes que se suman a los de nuestra clase y que son demoledores, pero cada poder aceptado nos acerca un poco más a la corrupción, y el juego nos hace caminar por el filo entre la luz y la oscuridad, con una toma de decisiones que cambia según lo que vayamos aceptando por el camino. Los veteranos de Diablo II van a reconocer el terreno y a disfrutarlo enseguida.
Entre mazmorra y mazmorra, exploramos un mundo con perspectiva cenital que conecta aldeas en ruinas, santuarios y criptas malditas, repartiendo misiones y botín. No es un mundo abierto al uso, pero sí lo bastante libre como para invitar a desviarse del camino, y Miny ha ido puliendo con parches la señalización del mapa y de los objetivos, así que perderse ya es cosa de cada uno.

Un cómic dibujado a mano
En lo técnico, HellSlave II mantiene el arte dibujado a mano de estética cómic que ya vimos en la primera entrega y que le sienta de maravilla a su ambientación de fantasía. Los enemigos son grotescos, los escenarios están rodeados de ruina y oscuridad y, en general, se nota que todo lo que aparece en pantalla ha pasado por las mismas manos porque destila una coherencia que no la compra ningún presupuesto.
Por desgracia, no todo son alegrías y, es que, el bucle jugable puede volverse algo repetitivo en tramos concretos, sobre todo si nos empeñamos en limpiar cada rincón. De momento la aventura es exclusiva de PC, así que los jugadores de consola tendrán que esperar, pero son pegas menores en un juego de 19,99 euros levantado por una sola persona.
Conclusiones del análisis de HellSlave II: Judgment of the Archon
Baptiste Miny ha cogido todo lo que funcionaba en su primera obra y lo ha expandido para mejor con un sistema de combate basado en el tiempo lleno de matices, una progresión de personaje que nos permite experimentar sin miedo y decisiones con consecuencias reales. HellSlave II tiene problemas propios de un proyecto de este tamaño, pero también un alma que muchos juegos cien veces más caros ya quisieran, y deja clarísimo que a Ars Goetia hay que seguirle la pista. Si buscáis un RPG oscuro, táctico y con personalidad para las noches que vienen, firmad este pacto.


























