Un cantar de gesta en el que se funden, a modo de crisol, muchas de las leyendas, sagas, mitos y hechos históricos de los pueblos germánicos.
Incluido por la Unesco en su lista del Registro de la Memoria del Mundo como Patrimonio Documental de la Humanidad, el Cantar de los nibelungos es una de las obras maestras de la literatura medieval europea.
Esta edición viene a llenar el hueco que suponía la ausencia, hasta su publicación, de una traducción completa, directa y en verso regular del Cantar a la lengua española

No había leído el texto original del Cantar de los nibelungos. Mis referencias acerca del mismo procedían de obras inspiradas por él.
Principalmente, de las dos notables películas rodadas por Fritz Lang en 1924: Los Nibelungos: La muerte de Sigfrido (Los Nibelungos Parte I) y Los Nibelungos: La venganza de Krimilda (Los Nibelungos Parte II), relativamente fieles al Cantar original.
También del famoso ciclo de cuatro óperas épicas compuestas por Richard Wagner, El anillo de los Nibelungos, más alejado del Cantar y más pródigo que éste en elementos sobrenaturales.

La editorial Akal  ha culminado la difícil la tarea de ofrecer a los lectores españoles el «Cantar de los nibelungos», en una traducción métrica completa y directa del original, obra de Jesús García Rodríguez. Eso me ha decidido a acometer por fin su lectura, y me confieso impresionado. He encontrado una narración poderosa y conmovedora, en la que lo sanguinario y lo poético parecen avanzar de la mano. Una epopeya profundamente humana en la que, aunque aparecen algunos elementos sobrenaturales, lo que prima es un fiero realismo.

Sigfrido luchando con el dragón, según grabado de Wilhelm von Kaulbach de 1843

El Cantar narra la historia del héroe Sigfrido, un príncipe cuyas hazañas de juventud le llevan a hacerse con el tesoro de los nibelungos, la espada Balmung y la capa mágica del enano Alberico, que da invisiblidad a quien la porta. Además, al bañarse en la sangre de un dragón vencido por él, su piel se volvió impenetrable (excepto en un punto de su espalda, donde una hoja de tilo impidió el contacto, lo que traerá trágicas consecuencias).

Sigfrido se enamora de la princesa Krimilda, pero para que el hermano de ésta, el rey Gúnter, dé su consentimiento a la boda entre ambos, debe ayudarlo a su vez a él a conquistar a la temible Brunilda, reina de Islandia. Fiera y fuerte como una valkiria, Brunilda solo acepta casarse con el hombre que pueda vencerla en tres pruebas. Gúnter sale victorioso, pero solo porque es ayudado por Sigfrido, haciendo uso de la invisibilidad que le proporciona su capa mágica.

Celebrados los desposorios, la persistente sospecha de Brunilda de que hubo algo extraño en su derrota a manos de Gúnter la lleva a descubrir la verdad, tras una riña con Krimilda. El deseo de venganza de Brunilda acaba provocando el asesinato de Sigfrido a manos de Hagen, leal vasallo de Gúnter.
Tras muchos años de duelo por su esposo fallecido, Krimilda se casa con Étzel, rey de los hunos (basado en el personaje histórico de Atila) y, en una fiesta a la que invita a sus parientes y vasallos, consuma una espantosa venganza que acaba costándole también a ella la vida.

Cuán atrozmente sonaban   las espadas allí dentro! Los refuerzos de metal        saltaban de los escudos y sus gemas, destrozadas,      caían sobre la sangre Lucharon con tal violencia      como nadie hizo jamás

 

Cómo Iring fue muerto, según litografía de Alfred Rethel de 1840

Tiene el Cantar un impactante fondo de barbarie, en el cual radica parte de su oscuro atractivo. Pero la violencia de la acción y la pasión que la mueve no bastarían por sí solas para explicar la profunda impresión que deja, si no se les uniera el vacío de la ausencia (singular en un poema épico de la Edad Media) de valores cristianos como la paz, la caridad, el perdón… El desnudo pragmatismo político, la indiferencia ética y la carencia de temor o esperanza respecto a una deidad son características del Cantar que lo diferencian del resto de obras medievales de su género.
La razón hay que buscarla en el origen precristiano de las leyendas en las que se basa, pese a haber sido compuesto en torno al año 1200, en la Plena Edad Media, cuando los valores feudales y medievales alcanzaron su máximo apogeo.

El Cantar de los nibelungos se estructura en treinta y nueve capítulos, denominados Aventuras, de la I a la XXXIX.
Con excepción de los dos primeros, todos tienen un título descriptivo que comienza con las palabras De cómo…
Así por ejemplo, el capítulo treinta y tres corresponde a la Aventura XXXIII · De cómo lucharon los burgundios con los hunos.

Cómo fueron muertos Gunther, Hagen y Krimilda, según litografía de Alfred Rethel de 1840

En este libro va precedido de un Estudio preliminar de Jesús García Rodríguez verdaderamente completo e interesante. Muy bien estructurado, en él se recogen muchos apectos relativos al Cantar: su contexto histórico, social cultural, y literario; su relación con la cultura caballeresca de la época; sus vínculos con sagas y leyendas de épocas anteriores; las distintas hipótesis sobre su autoría; el lugar y el momento de su composición; la historia de su transmisión; cuestiones formales sobre su métrica, estructura, estilo y personajes; su influencia sobre numerosas obras de los más diversos géneros literarios y artísticos a lo largo de los años hasta el presente y cuestiones sobre la traducción del Cantar a la lengua española.

Completan la obra una amplia y detallada Bibliografía, un pormenorizado Índice de lugares, un Índice onomástico y un Índice general.

Fue uno de los guerreros          a donde yacía un muerto Se arrodilló ante su herida,          se deshebilló su yelmo y empezó a beber entonces      la sangre que chorreaba Por muy extraño que fuese,     estimó que estaba buena

Cubierta

Encuadernado en tapa dura, la sobrecubierta de papel verjurado llama la atención por su austeridad. Minimalista, carece de cualquier ilustración y en ella sólo aparecen el título -escrito con elegantes letras plateadas- y el nombre del editor.

Que se trata de un libro de una calidad poco común es algo que se aprecia incluso sin mirarlo, solo con sostenerlo en las manos. Para su tamaño resulta singularmente pesado, a consecuencia de la calidad del papel empleado en sus páginas. Unas páginas de márgenes muy amplios, con interlineado holgado y una fuente elegante y perfectamente legible que hacen de este libro -y, en general, de la Colección Vía Láctea- una muestra de buen hacer.

Casi una treintena de ilustraciones en blanco y negro perlan sus páginas. Corresponden a pinturas, grabados y litografías decimonónicas, que tuvieron gran influencia en la iconografía posterior del Cantar. Es en los pies de alguna de ellas donde he encontrado el único aspecto cuestionable de esta edición, al emplearse el término “fue asesinado” cuando lo más correcto hubiera sido, en mi opinión, emplear -como sí se hace en los títulos de los capítulos- “fue muerto”.

 

Primera página del manuscrito ‘C’ del Cantar.

Jesús García Rodríguez (Madrid, 1967) comenzó estudios de Filología Clásica en la Universidad Autónoma y concluyó la licenciatura en Filología Alemana en la Universidad Complutense de Madrid en 1991. A continuación completó estudios de Traducción e Interpretación de posgrado en el Instituto Universitario de Lengua Modernas y Traductores (IULMyT) de la Universidad Complutense, obteniendo el grado de Magíster en Traducción de Alemán en 1996. Ese mismo año obtuvo el título de Traductor e Intérprete Jurado de Alemán expedido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Realizó estudios de doctorado en Ciencias de las Religiones, obteniendo el Diploma de Estudios Avanzados en esa disciplina con una tesina sobre El sacrificio humano entre los germanos: textos e interpretación en 2005.

Ha residido en Alemania y Francia, y trabaja actualmente como traductor (alemán, inglés, francés, danés y sueco) y profesor de alemán en Escuelas Oficiales de Idioma de la Comunidad de Madrid. Ha traducido los libros Die Innenwelt der Aussenwelt der Innenwelt [El mundo interior del mundo exterior del mundo interior], de Peter Handke, Algabal de Stefan George, Antología, de Kurt Schwitters, L’’inventeur de l’amour [El inventor del amor] de Gherasim Luca, Don Juan und Faust, de C. D.Grabbe, Les Trophées, de José María de Heredia. Ha publicado además algunos libros de poesía (entre ellos Migración, 2015) y una novela (Mahadevi, 2010).

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