Andy Serkis le debe su carrera al pelo de su gato.
Seguramente todos estemos de acuerdo en que Gollum es el personaje digital más importante de la historia del cine, el que demostró que un puñado de píxeles podían dar forma a un ser profundo, y quedarse con el protagonismo de películas enteras e incluso merecer debates sobre nominaciones al Óscar. Sin embargo, Gollum no sería igual sin esa voz tan característica, sin sus gestos y sus gritos y, por suerte para todos, Serkis escucho a su gato vomitando una bola de pelo y le dio la idea que vimos todos en las películas.
Buscando la voz de Gollum
Cuando Serkis empezó a preparar el personaje, descubrió que no había ninguna referencia de la que tirar para dar forma a la voz de Gollum y, al final optó por centrarse en la culpa que arrastraba la criatura desde el asesinato de su primo Déagol y decidió que esa culpa estaba atrapada físicamente en su garganta. El problema es que necesitaba un sonido que fuese como un espasmo involuntario, para los momentos en los que la criatura suelta su clásico «Gollum, Gollum» y no encontraba nada que encajase del todo con lo que buscaba.
Al final, después de semanas dándole vueltas al tema, encontró la solución en su propia casa. Mientras Serkis trabajaba en la voz de Gollum, su gato Dizz se puso delante de él y empezó a expulsar una bola de pelo. El actor siempre cuenta que vio cómo la columna del animal ondulaba con cada arcada, un espasmo que recorría al gato de la cabeza a la cola, y pensó: «esto es brillante. Esto me encanta». Empezó a imitar el sonido y de ahí, directamente, salió el «gollum, gollum» que todos conocemos. Días después, reprodujo el sonido en la audición, dejó al director de casting con la boca abierta y la cinta acabó en manos de Peter Jackson.
De poner una voz a cambiar el cine
Al principio, Serkis fue contratado solo para poner la voz a un Gollum que iba a ser totalmente animado por ordenador, pero su interpretación física en el set al lanzarse a gatas, reptar y escupir con el cuerpo entero para dar la réplica a Elijah Wood y Sean Astin provocó que Jackson cambiase de planes sobre la marcha para conseguir que esa interpretación llegara a la pantalla. El equipo de Weta desarrolló la tecnología de captura de interpretación alrededor de Serkis, rediseñó el rostro de Gollum a partir de la estructura muscular del propio actor y, sin pretenderlo, inauguró la época de Serkis trabajando en la captura de movimiento en películas como King Kong, César en El planeta de los simios y tantos otros.

























