Frog Sqwad utiliza la formula de Lethal Company y la vuelve más simpática y amigable. Únete a tus amigos en este desternillante juego cooperativo de plataformas
Si algo nos ha enseñado la escena independiente en los últimos tiempos, es que pocas cosas funcionan tan bien para reunir a un grupo de amigos un viernes por la noche como las experiencias de extracción cooperativa cargadas de físicas emergentes y situaciones absurdas. Fenómenos como Lethal Company o el más reciente R.E.P.O. demostraron que el terror, las risas y la coordinación a ciegas son ingredientes que maridan a la perfección.
Bajo esta premisa nace Frog Sqwad, desarrollado por el estudio Panic Stations. La propuesta coge esa estructura ya conocida de recolectar recursos bajo presión pero deja atrás el terror, a veces cómico, de los ya citados títulos por algo más simpático y desenfadado. Aquí no somos chatarreros espaciales ni cazadores de artefactos, sino una cuadrilla de ranas pegajosas al servicio de un rey glotón.
Una premisa conocida, pero con un control puramente físico
A nivel conceptual, Frog Sqwad no oculta sus influencias. Si has jugado a Lethal Company o a R.E.P.O., la estructura principal te resultará familiar al instante: viajar a una zona que se genera proceduralmente llena de peligros y objetos que recolectar (en este caso, fruta). Extraer dicha fruta y llevarla a la zona del inicio sorteando obstáculos y algún que otro enemigo. Si no cumplimos la cuota tras finalizar las rondas, somos rana muerta.
Como decimos, una premisa idéntica a los ya populares R.E.P.O. o Lethal Company, con la diferencia de que el control y el sistema de movimiento cambian por completo. En lugar de movernos con cautela con una vista en primera persona, en Frog Sqwad controlaremos una rana con la que, utilizando su lengua, podremos engancharnos a todo tipo de superficies, atrapar objetos, e incluso resolver puzles, todo en tercera persona.
Engancharnos a tuberías para balancearnos por el techo, arrastrar cajas gigantescas entre varios compañeros o catapultar a un amigo al otro lado de una sima mortal. La lengua de nuestra rana da mucho juego. El movimiento es deliberadamente caótico, con un punto de inercia y rebote que requiere cierta aclimatación, pero que genera momentos tronchantes de comedia involuntaria desde la primera partida.
De Renacuajos a «Megagranas»: La dinámica del grupo
Uno de los grandes aciertos de Frog Sqwad es cómo fomenta el trabajo en equipo mediante sus mecánicas de escala e interacción.
- El indicador de apetito (Modo Megagrana): A medida que tú y tus compañeros coméis la comida que encontráis por las alcantarillas, vuestro tamaño va aumentando. Pasar de ser una pequeña rana rápida a una Megagrana gigante te da fuerza para romper barreras de madera o empujar objetos pesados, pero a costa de perder maniobrabilidad y no poder entrar por conductos estrechos.
- El estado Renacuajo: Si un enemigo o trampa te golpea, pierdes tu botín y te reduces a un diminuto estado de renacuajo. En este punto quedas totalmente vulnerable y dependes de que un compañero pase a recogerte y te ponga a salvo, reforzando ese espíritu de rescate agónico que tan bien funciona en juegos como R.E.P.O..
- Chat de voz por proximidad: Es un elemento imprescindible en este formato y aquí está ejecutado impecablemente. No solo la atenuación del sonido según la distancia y el eco de los túneles añade capas de inmersión y pánico, sino que además la boca de tu rana se anima en tiempo real al ritmo de tu voz por el micrófono, algo tomado, de nuevo, directamente de REPO, pero que queda super gracioso.
Modo Online prácticamente obligatorio
Al igual que pasa en los juegos en los que se basa Frog Sqwad, este tipo de juegos son prácticamente injugables en solitario. ¿Puedes jugarlos en solitario? Si, por supuesto. ¿Es divertido? Bueno, eso puede depender de cada uno, pero creemos que la gracia es, efectivamente, jugar con amigos. El cooperativo es un pilar fundamental, y sin otros jugadores, ya sean amigos o gente desconocida que encontremos en el online, se pierde gran parte de la gracia.
Por otro lado, el contenido del juego puede hacerse algo escaso. Es cierto que el precio es bastante económico, pero al menos que se vaya actualizando con novedades con el tiempo, lo cierto es que sentimos que es un juego que se agota relativamente rápido. Si sigue los pasos de sus «hermanos mayores» como R.E.P.O., que recibe actualizaciones constantes, puede hacer que la vida del juego se alargue de manera indefinida.
Un apartado artístico desenfadado que cumple su función
Visualmente, el título no busca fardarnos de músculo técnico ni de texturas foto realistas. Su apuesta es por un diseño tridimensional accesible, colorido y expresivo que encaja muy bien con el tono cómico de la obra.
El modelado de las ranas y sus animaciones físicas basadas en ragdoll le sientan de maravilla. Ver a cuatro batracios colgados del techo balanceándose en cadena para mover un trozo de queso gigante es tan ridículo a la vista como gratificante cuando sale bien.
Por su parte, el diseño sonoro hace un trabajo excelente: los chapoteos, los sonidos elásticos de las lenguas y los crujidos ambientales de las alcantarillas ayudan a crear esa atmósfera constante de tensión cómica donde no sabes si el ruido de la esquina es una amenaza o tu compañero cayéndose por un pozo. Simplemente funcionan bien, que es lo mínimo que se pide en este apartado.
En cuanto al rendimiento en PC, el juego es ligero en la gran mayoría de configuraciones, con tiempos de carga rápidos que permiten reiniciar partidas tras un fracaso estrepitoso sin que la energía del grupo decaiga.
Frog Sqwad – Conclusiones
Frog Sqwad pretende tomar como referencia títulos de éxito multijugador actuales como R.E.P.O. dando un toque original con la mecánica de la lengua y un tono más simpático y gracioso con las ranas. Nos da buenos momentos asegurados, pero lo cierto es que actualmente su contenido es algo escaso. Su vida útil depende completamente de que sus desarrolladores actualicen el juego o no.




























