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Tras vivir en una ciénaga y en un palacio, y tras conocer a sus suegros en el reino de Muy Muy Lejano, vuelve el ogro más simpático de los cuentos de hadas con una nueva aventura. |
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El famoso ogro de animación, Shrek, vuelve a las andadas. Tras haber pasado de vivir en una ciénaga, solo y arisco, a casarse con una princesa y conocer a sus suegros, los reyes del famoso reino de Muy Muy Lejano, el agrio pero simpático personaje se enfrenta en esta ocasión a nuevos retos.
El rey-rana Harold ha muerto, y es necesario que un heredero ocupe su trono. Pero Shrek no se siente preparado, pues “¿cuándo se ha visto un ogro que reine?”. Para poder escabullirse y no tener que ocupar dicha posición, decide ir en busca del segundo heredero según la línea genealógica, el primo de Fiona, un estudiante medieval marginado del que hace mucho que nadie sabe nada. De este modo, Shrek marcha en una larga travesía, junto con sus inseparables amigos Asno y Gato con Botas, y deja a Fiona en el castillo con el resto de princesas y la madre de ésta.
Pero, por si eso fuera poco, se tiene que enfrentar a otros dos graves problemas: el primero es la sed de venganza del Príncipe Encantador, que ha regresado junto con un séquito plagado de antagonistas de todos los cuentos; y el segundo problema es la paternidad…¡Fiona está embarazada! Esto provocará más de un pánico y ataque de ansiedad a nuestro ogro, siempre temeroso de no estar nunca a la altura esperada.
Shrek, junto con su querida Fiona, sus amigos y los demás personajes mágicos, deberán resolver todas estas dificultades sin perder el humor.
Se puede decir que Shrek Tercero es la lógica evolución que debía llevar la saga, ya que primero vino el enamoramiento y el matrimonio, después el cambio del tipo de vida y conocer a los suegros y ahora llega la tercera y vital parte en la vida de un recién casado (8 meses concretamente), que es la paternidad (según los parámetros de los cuentos y de Hollywood, por supuesto).
Una cosa está clara, y es que el equipo de esta saga, desde el director hasta los animadores, músicos y, por supuesto, actores que ponen su voz, han sabido como convertir una rentable trilogía en un proceso evolutivo lógico y de calidad. Al contrario que muchas trilogías y continuaciones, aquí no observamos argumentos “metidos a tapón” ni uso de recursos fáciles y tópicos para poder seguir sacando dinero de un personaje carismático. No, aquí observamos una película de calidad que sabe que su público no es solamente, ni mucho menos, el infantil, como muchas películas de animación. Evidentemente, pregonar que esta película no esta hecha para aprovechar el tirón de Shrek sería demasiado iluso, pero al menos ha habido un gran esfuerzo detrás de la producción, y eso se demuestra en la calidad del film.
Sin que haya grandes elementos destacables, si se puede decir que esta película no desmerece en absoluto de las anteriores, e incluso en el apartado técnico ha mejorado, ofreciendo mayor calidad de detalles.
Pero primero hablemos de las voces, de los actores que hay detrás, y de los personajes, auténticos actores. Una parte vital de esta película es la propia personalidad de los intérpretes que ponen la voz, ya que los personajes parecen entrar en simbiosis con los actores que les “interpretan”. Así pues, pese al doblaje (lo cual nos impide disfrutar de las voces originales de Mike Myers, Eddie Murphy o Cameron Diaz), se percibe que los personajes parecen “actuar” como si estuviera detrás el actor correspondiente. De hecho, donde mejor se puede disfrutar de esta unión “actor-personaje” es con el Gato con Botas, a quien le da voz Antonio Banderas, tanto en la versión inglesa / americana como en la española. Este personaje, carismático, es un botón de muestra de cómo el propio personaje acaba adaptando rasgos de personalidad propios del intérprete, dando la impresión en ocasiones de que estamos ante un gato malagueño con mucho morro y un gran sentido escéptico del humor.
En esta ocasión, además, la variedad de seres que aparecerán en pantalla será más amplia aún que en Shrek 1 y 2. Ahora disfrutaremos de muchos más personajes, más variados, además de los ya clásicos, como pueden ser el Hombre de Jengibre, el Lobo Feroz o los Tres Cerditos. El elenco de “actores”, por lo tanto, se amplia, y siempre nos encontraremos con pequeñas y divertidas sorpresas que harán de esta película, quizás, la más amena de las tres.
Y ahora pasemos al aspecto más destacable de la película, el apartado técnico y digital. Debido al avance tecnológico, en esta película podremos disfrutar de la misma estética ya clásica de Shrek…con muchísima más profundidad de detalles y riqueza visual. Desde el pelo de las princesas o la barba de merlín hasta las arrugas de los ojos o la multitudes, los vestidos o los 60 nuevos decorados que consiguen hacer la historia más entretenida y atractiva visualmente hablando. Aparecen nuevos efectos, como la magia de Merlín el encantador (personaje nuevo y realmente curioso), e incluso acontecimientos como un intercambio de cuerpos entre el Gato con Botas y Asno. Se trata de una auténtica labor de creatividad, tanto imaginando toda esa cantidad de personajes y acontecimientos, como luego llevándolos a cabo.
Pero se debe decir que lo más importante no es solo que la película sea mucho más elaborada y bella, si no que consigue mantener el ritmo de principio a fin (como todas las de la saga), ofreciendo suficientes dosis de humor, momentos entrañables –con sus correspondientes golpes de agudeza para evitar el sentimentalismo- y aventuras mágicas. Se aprovecha tanto el factor “fantasía”, dando pie a situaciones propias de un film de animación protagonizado por seres míticos, como del factor “ruptura”, parodiando dicha fantasía y convirtiéndola en una broma divertida que resulta original.
Evidentemente, cualquiera que haya vista la primera y la segunda entrega, entiende a lo que mrefiero, y disfrutará viendo Shrek Tercero, pero no se encontrará con brutales sorpresas ni nada excesivamente nuevo -lo cual, en cierto modo, es preferible, pues mantiene la magia de las dos primeras entregas-. Se puede decir que es una versión más elaborada y evolucionada de las anteriores películas, pero no una ruptura ni un giro en la historia. Es, como he dicho al principio, la evolución lógica.
¿Conclusión? Merece la pena ir a ver esta película. Si se ha disfrutado de la primera y la segunda entrega, este es un film muy recomendable, ya que divierte tanto o más como las anteriores, continua la historia y es más rica visualmente hablando (ojo, no se trata de un cambio drástico en el apartado técnico, ni mucho menos). Se percibe, claramente, que se trata de un proyecto muy trabajado por parte de todo el equipo, desde la dirección hasta el guión y, por supuesto, la animación. Claro está que si habéis visto las dos primeras en dvd un domingo por la tarde, tampoco merece tantísimo la pena como para gastarse la entrada al cine, algo que últimamente supone un sacrificio para el bolsillo (para que engañarnos), y lo idóneo será esperar a que llegue a los videoclubes –omitiré comentarios acerca de Internet, para que no se me acuse de promover la piratería…-.
Pero, sin darle más vueltas al asunto, una película que concuerda perfectamente con las anteriores, una de las sagas más famosas y míticas de animación de la actualidad. Un buen rato asegurado al 100%.
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