Duskfade

Duskfade es uno de esos juegos que te hacen viajar en el tiempo, y no me refiero a que su temática tenga que ver con los relojes. El juego nos transporta a la época dorada de los plataformas 3D en la que podíamos recorrer mundos llenos de color, saltar entre raíles imposibles, buscar coleccionables escondidos en cualquier rincón.

Jak and Daxter, Ratchet & Clank, Kingdom Hearts o Spyro formaron parte de aquella generación que convirtió PlayStation 2 en el hogar de innumerables aventuras. Con el paso de los años, esta clase de propuestas fue perdiendo presencia frente a los mundos abiertos, los juegos como servicio u otras tendencias como los soulslike o metroidvania. Por suerte, algunos estudios todavía recuerdan lo divertido que era avanzar sin necesitar un mapa de ciento cincuenta kilómetros cuadrados ni una lista de tareas capaz de competir con nuestra jornada laboral u obligaciones de la vida adulta.

Desarrollado por el estudio barcelonés Weird Beluga y publicado por Fireshine Games, el título llegó el 13 de agosto de 2026 a PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC. Su inspiración en los grandes plataformas de principios de los 2000 resulta evidente desde el primer vistazo, pero reducirlo a una copia de Kingdom Hearts sería un grave error.

Después de completar su aventura, podemos decir que Duskfade recupera la estética de una época en la que los plataformas 3D estaban en auge y consigue devolvernos muchas de las sensaciones que hicieron especiales a aquellos juegos.

En Duskfade el tiempo se cogela

La historia está protagonizada por Zirian, un joven aprendiz de relojero que intenta rescatar a su hermana Allira. Una misteriosa Torre del Reloj ha sumido la tierra en una noche eterna y la joven ha quedado atrapada bajo el poder de Despair.

Acompañado por Cuckoo, un pequeño cuco mecánico, Zirian tendrá que viajar por distintos reinos, romper las cadenas que protegen la torre y descubrir qué ocurrió con los antiguos Maestros Relojeros. Por el camino conoceremos personajes tan peculiares como entrañables y encontraremos ecos temporales, muy vistosos visualmente, que permiten reconstruir el pasado del mundo.

Duskfade

La premisa es sencilla y utiliza algunos recursos reconocibles de los juegos a los que homenajea, pero funciona muy bien gracias al contraste entre la alegría de sus escenarios y la melancolía que rodea su historia. Bajo sus colores, sus bromas y el aspecto casi infantil de algunas criaturas se esconden temas como la pérdida, el miedo a crecer y la necesidad de dejar atrás aquello que nos mantiene atrapados.

No estamos ante una narración especialmente compleja ni cargada de giros sorprendentes. Sin embargo, la relación entre Zirian y Allira proporciona un motivo emocional para continuar avanzando, mientras que los secretos de los relojeros consiguen mantener nuestra curiosidad. Duskfade sabe cuándo tomarse en serio y cuándo rebajar la tensión con humor.

Mucho más que un parecido con Kingdom Hearts

Resulta imposible observar a Zirian, contemplar su enorme espada Minutero y no pensar inmediatamente en Sora y su Llave Espada. La dirección artística, algunas poses, las vidrieras y el tono de la aventura refuerzan todavía más la comparación.

Duskfade

La estructura de los niveles, los escenarios amplios y la importancia del movimiento recuerdan mucho más a Jak and Daxter y Ratchet & Clank. Cada reino está dividido en varias zonas conectadas, con sus caminos secundarios, desafíos de plataformas y secretos que nos invitan a desviarnos de la ruta principal.

También hemos encontrado bastantes similitudes con Spyro. No solo por el uso de mundos coloridos y criaturas caricaturescas, sino por esa sensación de aterrizar en un escenario desconocido y querer recorrer cada esquina antes de continuar. Los coleccionables, las rutas escondidas y el diseño de algunas áreas despiertan el mismo instinto de exploración que nos llevaba a comprobar qué había detrás de cada columna o al otro lado de una plataforma aparentemente inaccesible.

Duskfade no disimula sus influencias, pero tampoco parece avergonzarse de ellas. Las utiliza como un lenguaje conocido para construir una experiencia propia, igual que muchos de aquellos juegos compartían ideas sin perder por ello su personalidad.

Además, se permite el lujo de añadir numerosos guiños de fuera del mundo de los videojuegos.

Duskfade

El desplazamiento por los escenarios es una delicia

El plataformeo es, sin duda, el apartado más satisfactorio del juego. Zirian comienza con movimientos relativamente sencillos, pero poco a poco consigue nuevas habilidades que amplían sus posibilidades.

Podremos saltar, impulsarnos en el aire, planear, utilizar un gancho para alcanzar puntos elevados y deslizarnos sobre raíles. El juego combina estas herramientas en secuencias cada vez más elaboradas que nos obligan a encadenar movimientos y reaccionar con rapidez.

Las habilidades no sirven únicamente para superar el camino principal. Muchas zonas esconden rutas opcionales y coleccionables que no podremos alcanzar durante nuestra primera visita. Cuando obtenemos un nuevo poder, resulta inevitable recordar aquella plataforma lejana o aquel mecanismo que dejamos atrás y regresar para descubrir qué ocultaban.

Este pequeño componente de backtracking está bien integrado y no se siente como una manera artificial de alargar la duración. Volver a escenarios anteriores con más recursos de movimiento permite contemplarlos desde otra perspectiva y hace que la progresión tenga un impacto real sobre la exploración.

El control transmite, por lo general, buenas sensaciones. Zirian se mueve con agilidad y sus saltos tienen cierta flotabilidad, algo que nos permite corregir la trayectoria mientras estamos en el aire. Cuando todas las mecánicas funcionan juntas, atravesar los escenarios se convierte en una auténtica maravilla.

No obstante, el movimiento también presenta uno de los problemas que más hemos notado durante nuestra partida. En determinados saltos, Zirian puede quedarse enganchado contra una esquina o algún elemento del escenario. La colisión interrumpe el impulso y provoca que fallemos una maniobra que parecía bien calculada. No ocurre constantemente, pero resulta especialmente molesto en las secciones que exigen mayor precisión.

La cámara tampoco siempre encuentra el mejor ángulo, sobre todo cuando combinamos espacios cerrados, enemigos y plataformas. Son pequeños tropiezos que no arruinan la experiencia, aunque impiden que el control alcance el mismo nivel de precisión que su diseño de niveles.

Una estructura sacada de otra época

La aventura se organiza alrededor de una zona central desde la que accedemos a los diferentes mundos. Cada reino cuenta con varias fases, un jefe intermedio, nuevas habilidades y un enfrentamiento final que nos permite romper una de las cadenas de la torre.

Es una estructura muy clásica y predecible, pero también clara y efectiva. Siempre sabemos cuál es nuestro siguiente objetivo, qué mundos hemos completado y qué secretos continúan pendientes.

Los coleccionables permiten desbloquear elementos cosméticos, trajes, tintes y otros contenidos. Algunos se encuentran a simple vista, mientras que otros requieren observar el entorno, dominar las habilidades de movimiento o regresar más adelante.

Duskfade

Esta búsqueda aporta una duración adicional a quienes quieran completar cada mundo al cien por cien. Nosotros hemos alcanzado el final en unas nueve horas, una duración adecuada para una aventura que no busca extenderse innecesariamente. Explorar cada ruta y conseguir todos los secretos puede aumentar considerablemente esa cifra.

Un combate que permanece a la sombra del plataformeo

Zirian utiliza Minutero, su espada mecánica, para enfrentarse a unas criaturas creadas de sombra. Podemos ejecutar ataques rápidos, esquivar, lanzar enemigos por los aires y desbloquear nuevas habilidades.

El sistema resulta accesible y permite encadenar golpes con facilidad, pero no alcanza la misma calidad que el movimiento. Durante las primeras horas disponemos de pocas opciones y muchos enfrentamientos terminan resolviéndose repitiendo los mismos ataques y esquivas.

El problema que hemos podido observar se encuentra en el fijado de enemigos. Cuando aparecen varios enemigos a la vez podemos llegar a vivir situaciones confusas que harán que recibamos más de un golpe.

Los jefes mejoran considerablemente este apartado. Sus enfrentamientos combinan distintas fases, ataques que debemos aprender y momentos de plataformas que aprovechan mejor las capacidades de Zirian. No todos son igual de memorables, pero aportan más variedad y espectáculo que los combates contra enemigos comunes.

Duskfade

El combate cumple su función y ayuda a cambiar el ritmo entre las secciones de exploración, aunque queda claro que el juego resulta mucho más divertido cuando nos permite atravesar libremente un escenario que cuando nos encierra en una zona hasta derrotar a todos los enemigos.

Un mundo lleno de vida y color

El apartado artístico es una de sus grandes virtudes. Weird Beluga construye un universo de fantasía clockpunk donde los engranajes, la relojería, los cristales de colores y la magia forman parte tanto de la arquitectura como de la historia.

Duskfade

Visitaremos, desde bosques etéreos hasta desiertos o ciudades sumergidas y territorios suspendidos sobre las nubes. Cada mundo cuenta con su propia paleta de colores, criaturas y elementos mecánicos, por lo que avanzar siempre despierta la curiosidad por descubrir cuál será el siguiente escenario.

Las animaciones nos han parecido especialmente cuidadas. Zirian se mueve con expresividad, los personajes reaccionan de forma exagerada y las transiciones entre movimientos ayudan a que el conjunto conserve esa apariencia de película de animación. Incluso las acciones más sencillas cuentan con pequeños detalles que transmiten el cariño puesto en el proyecto.

La ambientación consigue resultar nostálgica sin limitarse a imitar las restricciones visuales de PlayStation 2. Recoge la imaginación de aquella generación y nos la muestra con una puesta en escena actual.

Una banda sonora que acompaña el viaje

La música compuesta por Rafa del Olmo refuerza la personalidad de cada reino y acompaña muy bien tanto la exploración como los momentos emocionales. Sus melodías recuperan ese tono aventurero de los grandes plataformas clásicos, pero también saben volverse melancólicas cuando la historia lo necesita. Por otro lado, el juego cuenta con voces en inglés y textos en español.

En conjunto, el apartado sonoro contribuye a que cada mundo tenga una identidad reconocible y eleva varias de las escenas más importantes.

¿Qué opinamos de Duskfade? La nostalgia también puede hacernos avanzar

El título es una carta de amor a los plataformas de acción de principios de los 2000 y cumple con esa promesa. Su parecido con Kingdom Hearts es evidente, pero sus escenarios amplios, su movilidad y su forma de recompensar la exploración también nos han recordado a Jak and Daxter, Ratchet & Clank y Spyro.

Lo mejor es que estas referencias no se sienten como una lista de homenajes introducidos para provocar nostalgia. Weird Beluga comprende qué hacía especiales a aquellos juegos: mundos capaces de despertar nuestra curiosidad, personajes entrañables, niveles con una ambientación preciosista y una jugabilidad ágil y muy entretenida.

Aun así, en el reloj no todo funciona con la misma precisión: el combate resulta menos profundo y satisfactorio que las plataformas, la cámara puede complicar algunos enfrentamientos y Zirian tiende a quedarse atascado con ciertos elementos del escenario durante los saltos. Son defectos visibles, pero no consiguen quitarnos las ganas de seguir jugando en ningún momento.

Duskfade no pretende revolucionar el género. Su mayor mérito consiste en recuperar una clase de aventura que echábamos de menos y demostrar que todavía tiene mucho que ofrecer. Es colorido, emocionante, accesible y está construido con un cariño que se percibe desde sus animaciones hasta el último engranaje de sus escenarios.

Quizá el tiempo se haya detenido en su mundo gracias a Weird Beluga para que, durante unas horas, nosotros también regresemos a una época en la que encender la consola era suficiente para disfrutar de una gran aventura.

Nuestra valoración
Muy Recomendable

Fantasymundo

Pros
  • Su maravillosa dirección artística y la calidad de las animaciones.
  • El movimiento y las secciones de plataformas.
  • La variedad y personalidad de sus mundos.
  • La exploración y los secretos nos animan a revisar cada escenario.
  • Recupera el espíritu de los grandes plataformas de PlayStation 2.
  • La banda sonora acompaña perfectamente la aventura.
Contras
  • El combate no alcanza la profundidad de sus mecánicas de movimiento y plataformeo.
  • Zirian puede quedarse enganchado con algunos elementos del escenario.
  • La cámara resulta incómoda en momentos concretos.
  • Algunos diálogos y situaciones pueden ser demasiado infantiles.

Plataformas: PC, PS5, Xbox Series y Switch.

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