El mejor Forza Horizon de la historia no se juzga en una semana. Se juzga cuando, casi dos meses después, sigues jugando cada noche.
Llevábamos mucho tiempo con el análisis de Forza Horizon 6 pendiente pero, a diferencia de la velocidad a la que se mueven sus coches, hemos querido tomarnos las cosas con calma con este texto. Estos juegos entran por los ojos desde el primer minuto gracias a sus excelentísimas carreras inaugurales, y era facilísimo haber escrito cuatro elogios tras un fin de semana de subidón y quedarme tan tranquilo. Pero un Forza Horizon es un juego de meses, de temporadas, de esas partidas de «solo una carrera más» a las dos de la madrugada. Por eso, esta vez, hemos hecho las cosas de otra manera: hemos esperado. Llevamos jugando a Forza Horizon 6 desde su lanzamiento en mayo, sin soltarlo, y ahora, con casi dos meses de asfalto japonés a la espalda, podemos deciros con la cabeza fría lo que en caliente ya intuíamos: es el mejor Forza Horizon que ha hecho Playground Games.
Seguimos descubriendo Japón
Empecemos por lo evidente: la gran novedad de Forza Horizon 6 es Japón, y aunque era el escenario más pedido por la comunidad durante años, en la práctica es el mapa más grande y más denso que ha tenido nunca la saga y, aunque es precioso y visualmente impactante, lo importante es lo que han metido dentro.

Y lo que han metido dentro es un país entero repleto de contrastes. En una sola carrera podemos pasar de las callejuelas de Tokio (la mayor zona urbana que ha tenido jamás un Horizon) a las carreteras de montaña del Monte Fuji, y de ahí a los campos abiertos de Hokkaido o a una región alpina en la que nieva durante todo el año. Por encima de todo pasa la protagonista del mapa: una autopista elevada que rodea la isla, que no es una copia calcada a la Shuto de Tokio pero que recuerda a Japón por todas partes, con sus entradas y salidas que nos iremos aprendiendo poco a poco para movernos por la zona con mucha más soltura.
Lo mejor de todo es que dos meses después seguimos encontrando rincones como la subida por el Izu Skyline con el Fuji recortándose al fondo, el puente en espiral de Kawazu-Nanadaru… son sitios que están diseñados para que conducir por ellos sea un auténtico placer. Sin duda, es el mejor mapa de la saga, y lo decimos sin el filtro de la nostalgia de por medio.
Empezar desde abajo
Aquí viene, para nosotros, el otro gran cambio respecto a otras entregas y el que más agradecemos con el paso de las horas. En Forza Horizon 5 una de las críticas más repetidas era que empezabas siendo ya una superestrella con un garaje repleto de cochazos y sin nada que perseguir. Forza Horizon 6 le da la vuelta a eso al ponernos en la piel de un turista más con un coche modesto que tiene que clasificarse en el Horizon Invitational y ganarse su sitio.
A partir de ahí entra en juego el sistema de pulseras (Wristbands), que recupera la idea de los primeros Horizon: cada pulsera que consigues sube el tope de rendimiento de los coches a los que puedes optar, así que la progresión tiene una curva de verdad. ¿Qué os parece un sistema básico que existe en cualquier juego de coches? Es que lo es. Pero es la primera vez en muchos años que la saga se molesta en tener una progresión real, y el resultado es que por fin hay un motivo para sacar de paseo los clásicos baratos en lugar de saltar directamente a los hiperdeportivos. Es una gozada.
La recompensa a todo ese ascenso es Legend Island, la isla reservada a los mejores pilotos que se desbloquea con la pulsera de oro, con su propio circuito y con el Goliath más largo de la historia de la saga, una barbaridad que da una vuelta completa al mapa por autopista. Cuando llegas ahí, después de decenas de horas compitiendo, sabe distinto.

La importancia de las estaciones
Y llegamos al motivo de peso por el que queríamos escribir este análisis con calma. Cuando salieron los primeros análisis en mayo, buena parte de los textos reconocían lo mismo: durante el periodo de prueba no habían podido ver las cuatro estaciones ni el funcionamiento del contenido por temporadas. Ahora que sí hemos podido verlas, os aseguramos que es una de las cosas que mejor envejece del juego.
Las estaciones dinámicas vuelven, pero esta vez son mucho más dramáticas que en el México de Horizon 5. En esta entrega, cada estación transforma de verdad cómo se conduce por Japón. La primavera te llena las carreteras de cerezos en flor, el invierno convierte medio mapa en una trampa de hielo, y a lo largo de estas semanas hemos visto el país entero mutar y volver a mutar. Como el servicio va rotando temporadas, siempre hay una razón para volver: los circuitos de Time Attack tienen clasificaciones que se reinician con cada estación, así que ese tiempo que tanto te costó bordar la semana pasada vuelve a estar reñido entre miles de jugadores. Personalmente, es lo que más me ha enganchado del día a día: entrar solo a mirar qué toca esta semana y acabar dos horas después persiguiendo un tiempo de una carrera aleatoria que he encontrado en un rincón del mapa.
Coches, Touge y cultura del motor
Por lo demás, el contenido es sencillamente enorme. Forza Horizon 6 arranca con más de 550 coches, la cifra de salida más alta de toda la saga, con un peso importantísimo de los clásicos JDM. De hecho, el coche de portada, el GR GT Prototype de 2025 de Toyota Gazoo Racing, es una declaración de intenciones: aquí hay tanto respeto por lo moderno como por lo clásico.
La cultura del motor japonesa está representada gracias a los Touge Battles, esos duelos de bajada de montaña de noche son una de las mejores incorporaciones. Además, vuelven los Forza Edition con modificaciones extremas y aparecen los Aftermarket Cars, coches aparcados por el mundo que podemos probar antes de comprarlos. A nivel de cambios y personalización tenemos nuevas opciones de Forza Aero, la posibilidad de pintar liveries en las ventanas, body kits en coches seleccionados y hasta llantas distintas delante y detrás. Detalles, sí, pero van un paso más allá de lo visto en entregas anteriores.
Mención aparte para el apartado sonoro, que es una locura. Los motores se han remasterizado con una nueva tecnología de modelado acústico y la banda sonora es la más variada de la saga, con artistas japoneses integrados con muchísimo gusto como Babymetal o Yellow Magic Orchestra.
La comunidad lo mantiene vivo
Otro punto que no podemos dejar sin destacar es lo bien que sostiene el juego a base de comunidad. En esta entrega vuelven los Car Meets en pleno mundo abierto, sin cargas ni emparejamientos, y el EventLab se ha convertido en Horizon CoLab, que ahora permite construir eventos en multijugador con hasta doce personas a la vez y en cualquier punto del mapa.
A eso se suman los garajes personalizables de las siete casas que puedes comprar, The Estate para construir directamente en el mundo abierto, y modos que ya conocemos como The Eliminator o el Hide & Seek. Dos meses después, el catálogo de creaciones de la comunidad no para de crecer, y eso es exactamente lo que necesita un juego de este tipo para mantenerse vivo durante años.
No todo es perfecto
Forza Horizon 6 es el mejor de la saga, pero no es un juego sin problemas. El más evidente es el de siempre: la narrativa y los diálogos siguen siendo su punto flaco, sobre todo porque los personajes del festival son olvidables y cuentan con decenas de líneas de diálogo sin ninguna sustancia.
En PC, el lanzamiento vino con lo habitual del género: es un juego exigente con la CPU y con algún tirón al arrancar mientras compila shaders, además de un ray tracing bastante discreto para lo que cuesta en rendimiento. En nuestra experiencia de estas semanas la cosa ha ido puliéndose y va fino, pero si vuestro equipo va justo, tenedlo en cuenta.
La IA de los Drivatars ha mejorado, pero sigue teniendo momentos con trazadas raras cuando le sacamos ventaja y en el online empieza a asomar el eterno problema del meta: en cuanto la gente se pone a tunear, aparecen aberraciones como los kei cars rotísimos o coches con neumáticos de tierra que curvan mejor en asfalto que tú con semislicks.

Conclusiones del análisis de Forza Horizon 6
Casi dos meses después, la sensación es tan clara como el primer día: Forza Horizon 6 es el mejor Forza Horizon que se ha hecho jamás. Su Japón es el mejor mapa de la saga, la vuelta a una progresión de verdad le da un sentido que a Horizon 5 le faltaba, y el contenido por temporadas ha demostrado (ahora que lo hemos vivido entero) que aguanta el tipo semana tras semana.
¿Es una revolución? No, y sería injusto venderlo como tal. Es la secuela más continuista que ha hecho Playground, la que menos riesgos toma, y se le puede echar en cara que su fórmula no cambia nada, pero cuando el resultado está tan pulido, es tan divertido y se sostiene tan bien con el paso del tiempo, cuesta muchísimo pedirle más. Nosotros seguimos encendiéndolo cada noche. Y esa, dos meses después, es la mejor nota que le podemos poner.

























