Fascinante y conmovedor retrato de la Polonia actual a través de la peripecia de un joven que sufre un terrible accidente

En un pueblo polaco, Jacek es un joven un tanto outsider (es jevi, fan de Metallica y sueña con emigrar a Alemania) que trabaja en la construcción de una estatua gigantesca de Jesucristo que pretende superar a la del Corcobado de Río de Janeiro. Sufre un grave accidente laboral que le destroza la cara y le trasplantan otra gracias a una novedosa técnica, siendo el primer europeo en someterse a ella. Pero no vuelve a ser el mismo: su rostro está desfigurado y sufre problemas para vocalizar. A partir de entonces comienza una lucha que parece imposible: recuperar su trabajo, a su prometida y la relación con su comunidad. Su peripecia le convierte en una celebridad, pero al mismo tiempo también en un monstruo de feria que probablemente nunca recupere la normalidad. Sólo su hermana mayor le proporcionará el apoyo y la ayuda que necesita. Jacek afrontará su nueva vida con el humor y el buen talante que le caracterizan, pero cada día será una nueva lucha.

Mug es un interesante fresco sobre la realidad de la Polonia actual, donde la iglesia católica tiene un peso decisivo. En un mundo donde el cuerpo es obra de dios, tener el rostro de otra persona es, como mínimo, perturbador (su abuela cree que está poseído, llegando incluso a llamar a un exorcista para que libere al joven al joven en una de las escenas más hilarantes de la película). La excusa argumental le sirve a la directora Małgorzata Szumowska para realizar una disección que destapa las vergüenzas propias de una sociedad anclada en valores intrínsecamente retrógrados, aunque superficialmente pueda tener elementos de modernidad. El retrato es descarnado y sin concesiones, aunque se recurra al humor para evidenciar los aspectos más surrealistas y chirriantes.

El aspecto técnico también tiene una importancia específica: mediante trucajes con el enfoque se destacan algunos elementos por encima de otros en función de la historia o para visibilizar o enfatizar el estado de ánimo de los personajes. También provocan a veces la sensación de estar contemplando un mundo casi de juguete en el que los protagonistas se mueven como muñecos manejados por una voluntad ajena a ellos.

Esta película fue la ganadora del premio del público en el último festival de Berlín: merecidamente, ya que aparte de ser una una película conmovedora y audazmente ejecutada, representa una oportunidad para asomarse a la Polonia actual desde sus mismas entrañas y entender mejor la realidad de un país tan lejano y cercano a la vez.

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