Este 5 de abril la editorial Minotauro publicaba Cómo no escribir fantasía. Manual del gran maestro, de Jorge Vesterra, al que seguro conoceréis por otras obras de humor friki como ¡Yo soy tu padre! Un pequeño libro de 200 páginas y formato manoseable que prometía ser un híbrido entre manual literario y relato de ficción, y que es nada del uno y poco del otro. Pero veámoslo con un poco más de profundidad:

Cómo no escribir fantasía comienza con un relato supuestamente autobiográfico en el que el propio autor se encuentra con que su vecino, el friki que pone música épica a todo trapo todas las mañanas y que Vesterra llama Don Quejote, ha perdido la cabeza. Cuando, después de unas cuantas locuras, Don Quejote termina en un psiquiátrico, le encarga a Vesterra la tarea de colarle a alguna editorial su libro: un manual sobre cómo se debe escribir correctamente fantasía épica, que no dudará en empezar a leer, y nosotros con él.

¿Y qué podemos encontrarnos en este denominado manual? Pues, literalmente, la forma en la que no debemos escribir fantasía (ni ninguna otra cosa, en realidad); que se limita a coger todos los tropos más que trillados y rancios del género, exagerarlos y aconsejarnos que los sigamos. Tales como hacer de tu protagonista un paladín dechado de virtudes (un Gary Stu), meter muchos deus ex machina porque es el elegido, empezar con 200 páginas de descripciones o no explicar tu sistema mágico porque… es magia.

¿Podemos utilizar estos consejos (invertidos, obviamente)? Sí. Pero son tan básicos y caen tanto de cajón que, suponiendo que tengas un interés mínimo por la escritura fantástica, ya los conocerás. Por ello la parte del manual se queda un poco coja, por no decir del todo. Y si lo que quieres es aprender a escribir… bueno, mejor búscate otras opciones.

Lo que no significa que Cómo no escribir fantasía sea un mal libro. Solo es un mal manual, y cada vez que lo pienso me queda más claro que el autor no intentó en ningún momento que fuese verdaderamente útil. Lo que quería Vesterra era reírse de los clichés de la fantasía heroica, y eso ha hecho. El suyo es un libro divertido y ameno que te saca más de una sonrisa.

Apartados como el generador de nombres y títulos son de lo mejor de este volumen, y lo más gracioso es que realmente funcionarían si quisieses tirar de ellos. Por ejemplo, tu protagonista podría llamarse Ennyr en una novela titulada El enviado de la bestia. No falla.

Otros elementos como dime lo que comes y te diré qué escribes, la receta de la hidromiel o el generador de cliffhangers (cuelgariscos en el libro) también son interesantes.

Aunque lo que más atrapó mi atención fue el relato de lo sucedido con Vesterra y Don Quejote, lastimosamente reducido a unas cuantas páginas entre capítulo y capítulo del manual. Una historia con un par de personajes bastante carismáticos que, aunque a nivel de desarrollo de trama no es la gran cosa, resulta bastante entretenida.

En definitiva, Cómo no escribir fantasía es un libro satírico, que critica con humor los tropos de la fantasía heroica que ya estamos hartos de leer. Que de manual de escritura no tiene nada, pero que no te decepcionará si buscas humor friki con el que echarte unas risas.

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