El momento que emocionó a los espectadores de medio mundo estuvo a punto de eliminarse.
Si tuviesemos que quedarnos con una sola escena de todas las de las películas del UCM, muy probablemente sería con la de los portales de Vengadores: Endgame. Todos recordamos la escena que comienza con el Capitán América, solo, frente al ejército entero de Thanos… y entonces una voz por radio le dice que mire a su izquierda, un portal se abre con Black Panther a la cabeza, y detrás todo el Universo Cinematográfico Marvel entrando en batalla. Rematado con las dos palabras que los fans llevaban once años esperando: «Vengadores, reuníos». Pues bien: esa escena, probablemente el clímax más celebrado de la historia del cine de superhéroes, costó sangre, debates y meses de reshoots.
Una escena que hubo que defender
El propio Joe Russo ha reconocido que hubo debate interno sobre la secuencia de los portales y que los directores tuvieron que pelear por mantenerla tal y como la imaginaban. Parte del equipo tenía dudas sobre aquel desfile masivo de héroes, pero los Russo, en cambio, lo tenían clarísimo ya que, para ellos, era la recompensa a 22 películas y once años de universo compartido. Como podéis imaginar, el tiempo, y las reacciones en las salas, les dio la razón de forma apabullante.
La versión que vimos tampoco fue la primera ya que el montador Jeffrey Ford y los guionistas han explicado que la secuencia se planteó inicialmente de otra manera y que fue evolucionando durante meses, con reshoots incluidos, hasta encontrar su forma definitiva en lo que vimos en los cines. Uno de los grandes retos era el ritmo: el supervisor de efectos visuales Dan DeLeeuw explicó que hubo que ralentizar deliberadamente la llegada de los héroes para, en sus palabras, dar al público la oportunidad de darles la bienvenida de vuelta. Ese ritmo (Black Panther avanzando, el plano de Spider-Man, los gritos wakandianos) es lo que convierte la escena en parte de la historia del cine.

Rodar un ejército que no estaba allí
La parte menos romántica fue que buena parte de aquel ejército nunca coincidió en el set. Por agendas imposibles y por el secretismo de la producción, muchos héroes rodaron sus llegadas por separado, sobre fondos verdes, y miles de artistas de efectos visuales de estudios como ILM y Weta ensamblaron después el rompecabezas. La jornada en la que sí se juntó buena parte del reparto fue otra bien distinta (el funeral de Tony Stark, cuya convocatoria se camufló internamente como «la boda» para evitar filtraciones).
¿Le resta eso mérito? Al contrario. Que una escena construida a base de agendas imposibles, pantallas verdes y discusiones de despacho acabara provocando ovaciones en cines de todo el planeta dice mucho de lo que consiguió Marvel.

























