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       Artículo de literatura

Cien años de perdón, de Claudio Cerdán. Porque todos tenemos un precio


 Terror / Suspense
Jorge Lara Gómez   11/12/2013
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     ¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano por dinero?... deja que Claudio se pronuncie al respecto con su «particular» delicadeza. No te inquietes porque solo te dolerá un poco.
Cien años de perdónReza el dicho popular que “quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón”, pero ¿y si el que roba es también un ladrón? ¿es por ello menos ladrón? ¿se reparten los años entre ambos? o ¿no hay piedad para los malvados?. Sea como fuere, quien roba a un ladrón sigue siendo un condenado ladrón. Y eso lo sabe el Inspector Ramos, pero a veces, aún tocando el fondo del pozo, nos obcecamos en seguir cavando, pensando, que tal vez, descubriremos algo brillante, valioso, único, la puta piedra filosofal que convierta en oro las arenas movedizas en la que estamos metidos hasta el cuello; pero tras cavar, y cavar hasta despellejarnos los nudillos, entumecer nuestros músculos y perder algún que otro pedazo de uña y de esperanza, tan solo hemos conseguido hacer más profunda aún nuestra propia tumba y, en ocasiones, arrastrar a otros a nuestro agujero. Ramos, no hay tesoro bajo el fango colega, tan solo una caja de pino barato y una presencia que con boca desdentada se descojona de la risa mientras te dice: “ven tonto ven, que el dinero es tuyo” con su dulce voz de sirena.

Las novelas negras deben destripar la sociedad y mostrar los restos y eso hago. Sí, es un libro más duro que otros que se suelen encontrar en la sección de novela negra, pero no es especialmente violento ni sanguinario. El humor tiene un papel fundamental en ella.”


Ya no es un juego, ya no somos niños, de hecho y gracias a tu padre, jamás tuviste infancia. Vives con el recuerdo dulce y constante de lo que quizás fue y la amarga derrota de lo que ha sido. Puedes clamar piedad cuanto quieras Inspector, pero nadie te escucha, porque tu voz es muda, porque lo que opines no le importa un carajo a nadie. Solo estás tú, gritando, en el vacío y nadie te devuelve el eco… eres un poli de mierda, como tu apodo: “Mierda de Perro”. Tu familia es un juguete roto: para tu hijo, que aporrea sus tímpanos con música atronadora, eres un fantasma, tan significativo como una pelusa bajo un sillón. Para tu hija, un padre ausente e insufrible, un muro entre ella y su amor por el “chirlo”, un malote de barrio perdonavidas entradito en años, carne de presidio. “No me gustan los maderos, sois todos unos hijos de puta"" te escupe a la cara sin inmutarse el muy cabrón. Con tu mujer la cosa es peor aún. Está tan desquiciada, tan cansada de vivir a tu lado que se he metido en una secta, la secta de Zox, el que le llevará en un platillo volante a Ganímedes. “Mi familia es una piedra fraccionada por cuyas grietas se introducen gusanos carnívoros dispuestos a devorar los restos de lo que fui” bravo inspector, muy gráfica y acertada tu descripción.

Me educaron para conquistar el mundo, no para verlo girar desde la ultima fila del anfiteatro” y por eso te convertiste en un yonki de la aprobación ajena, cegado por el destello del reloj de oro, la palmadita en la espalda y el hip-hip-hurra. Te creíste más listo de lo que eres, volviste a transgredir las leyes que juraste defender, y esta vez se te ha ido de las manos Ramos, vendiste tu alma por última vez por un puñado de billetes, y ya no te queda nada con lo que negociar. El dinero no da la felicidad… genera codicia y corrompe y es hora de rendir cuentas.  Con “chavito” que esta a punto de hacer su último trapicheo, con el viejo Trujillo que se afana en seguir amontonando basura en casa. Con el joven Moscardó que se encamina hacia ti con un cuchillo de carnicero entre las manos. Es hora de echar un último trago con los hermanos Organov, de encajar el último golpe con el "Tuerto" Durán y de enfrentarse a las lágrimas de Fonsi.  Es hora de arrepentirse de los pecados y de expiar culpas. Son las 06:49 del lunes 20 de octubre, la cuenta atrás ha comenzado y se detendrá tras la décima campanada del jueves 30 de octubre, 6 minutos después un diso Jano de tres caras girará en el aire, y al caer en la arena de la playa de Alicante,"esa puta que sangra por los cinco agujeros", devolverá el reflejo de Ramos convertido en policia, delincuente o asesino... quién sabe, de momento la moneda sigue girando y el tiempo apremia.

Claudio Cerdan

Si habéis llegado hasta aquí os estaréis preguntando que quién es este pobre diablo de apellido Ramos. Pues eres tú, soy yo, es cualquiera con problemas y ganas de solventarlos. Antonio Ramos es un buen tipo, en serio, quizás más corrupto que la media y con un sentido de la justicia muy particular, pero es también un hombre atormentado porque su mujer nunca la quiso y a sus hijos apenas conoce. Él eres tú, yo y el vecino del quinto, porque no en vano si sangra, sufre y sufre es por problemas cotidianos que no nos son ajenos a ninguno: el trabajo, la familia, y el anhelo de no haber conseguido lo que siempre deseó… un simple mortal que siente la llamada del mal y sucumbe a él, arrastrando en la caída libre a quienes más le aprecian, y dejando tras de si un reguero de sangre y "fiambres" tan largo como el sendero de migas de pan dejado por Hansel y Gretel, y como ellos, terminará llegando a la casa de la bruja, solo que su bruja tiene una escopeta, y en lugar de dulces y chocolatinas, por ladrillos y tabiques, encontrará billetes huérfanos -suficientes para darle esa felicidad perdida- y un cartel de neon en el techo que reza "¿Hasta dónde serás capaz de llegar por conseguirlos inspector?"

Claudio Cerdan_carcelClaudio ha vuelto. Lo vaticiné hace más de un año: "… llama a la puerta con la delicadeza de una ariete vikingo para decir: YO, Claudio, vengo para quedarme" y tras tirar la puerta abajo, se ha quedado, entre rejas para no salir, como muestra la foto, y lo hace con “Cien años de perdón” (ediciones Versátil, colección Off Versátil, disponible en FantasyTienda). De nuevo "hardboiled", como su anterior trabajo, de nuevo novela policíaca tan negra como un diente picado, y tan dura como los barrotes de una celda. Con ella, Cerdán pretende coronarse definitivamente como uno de los jóvenes talentos del género negro europeo. Es indiscutible comparar “Cien años de perdón” con su anterior novela “El país de los ciegos” (de Ilarión ediciones) dado que si bien es cierto que no es una segunda parte al uso y que ambas son totalmente autoconclusivas, de alguna manera están relacionadas: los sucesos son posteriores, comparten personajes (“El Tuerto”, Álvaro Cortés, Farlopero López o los hermanos Organov), comparten escenario, Alicante, comparten género, el de la novela negra, tanto como los pulmones de un deshollinador (ni es un thriller, ni es una novela policíaca, para aclarar duda os recomiendo echar un vistazo a este artículo esclarecedor de nuestro compañero Paco Illescas) y comparten estilo, el de la estocada al vientre, el de la puñalada trapera, el del lenguaje carcelario, el de… Claudio Cerdán.

Cien años de perdón_pistolasSi en el “El país de los ciegos”, ganadora del Novelpol 2012, su autor relataba con cuchillas en la boca, la historia de un criminal que juega a ser detective: el Tuerto Durán, en “Cien años de perdón”, escrita en primera persona, narrada por un tal “Mierda de Perro” y nominada a la mejor novela nacional de misterio en los Premios LeeMisterio 2013, disecciona a golpe de serrucho una historia de un policía que se sumerge, aún más, en el crimen. "Quise hacer una historia diferente,más ambiciosa y frenética, llegar más lejos pero sin perder la originalidad y la fuerza que caracterizaba a la novela anterior”, y lo ha conseguido, sin duda es una novela mucho más oscura, pero si leiste la anterior, esta te parecerá menos fresca, con menor capacidad de sorpresa, porque ya sabes de que palo va y como se las gasta Claudio. Digamos que “El país…” fue el descubrimiento del autor en este género y "Cien años..." su consagración, no en vano, le ha resultado mucho más compleja de concebir, resultando ser su libro más exigente hasta la fecha (y ya es su quinta novela) y en el que ha invertido más tiempo, casi tres años, para retratar la verdadera cara del oficio policial (porque la verosimilitud lo es todo). Un oficio que como leeremos resulta estar muy lejos de la fantasía idealizada e icónica de otras novelas, películas, o series de televisión.

Necesito el dinero para escapar. De mí, de mi trabajo anodino que me cansa y quema, impidiéndome soñar y respirar. Escapar de una rutina tediosa, rodeado de gentuza, criminales, drogadictos y putas.”



Grge_dixit: ¿Y tú, qué fronteras, que límites, que leyes, estarías dispuesto a traspasar por hacerte con dinero suficiente para disfrutar diez vidas seguidas?

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