Si hablamos de jrpgs (acrónimo de japanese role-playing game) a uno le vienen a la cabeza títulos de sagas como Final Fantasy, Dragon Quest, Persona, Tales of…, representantes principales del género cuya popularidad les ha creado un lugar en nuestras cabezas y en la cultura de los videojuegos.

Bien, como siempre ocurre en géneros tan longevos que han estado ahí durante casi 30 años. Sus representantes más conocidos son o bien por haber sabido atraer al nuevo público adaptando sus mecánicas jugables a los nuevos tiempos y a un gusto más general (Final Fantasy) o por haberlas refinado aún más para satisfacer a sus fieles seguidores (Persona, Dragon Quest).

Pero las franquicias que consiguen mantener una buena salud durante tanto tiempo se pueden contar con los dedos de una mano. En el caso de los jrpg, son estas 4 que he citado anteriormente y alguna más, pero como en la selección natural formulada por Charles Darwin en el siglo XIX, han habido muchas otras que no se adaptaron a su realidad y que desaparecieron.

Hoy nos toca analizar un título que pertenece a una saga (nunca mejor dicho) que ha sobrevivido desde el origen del jrpg (Dragon Quest) hasta nuestros días, pero que ha estado muchas veces al borde de la extinción y que nunca ha disfrutado de popularidad en occidente. Aunque su calidad y su aporte al género son indiscutibles.

SaGa es una franquicia de jrpgs que nació en Game Boy allá por 1989. Fue desarrollada por Squaresoft con Akitoshi Kawazu (Final Fantasy, Final Fantasy II) como su responsable principal. A Akitoshi se le había asignado desde Squaresoft como misión principal desarrollar un jrpg que fuese tan popular como Dragon Quest o Final Fantasy (que él había co-creado junto a Hironobu Sakaguchi) pero para sistemas portátiles.

Así se creó SaGa (The Final Fantasy Legend en occidente) para Game Boy el primer título de una serie de videojuegos que lograrían hacerse un hueco en los 90 en todas las estanterías de los fans de los jrpg. Juegos como Romancing SaGa 2 y Romancing SaGa 3 harían tambalear las bases del género e introducirían el mundo abierto y la historia no lineal al mundo de los juegos de rol japoneses. Producciones en las que todas tus decisiones tenían un impacto en el transcurso de la narrativa y su desenlace y que dejaban en evidencia las historias que sus contemporáneos Final Fantasy de Super Nintendo contaban.

La franquicia SaGa fue una de las más populares durante la época dorada de Squaresoft por esto mismo, por dar libertad al jugador en un mundo en el que los jrpgs eran on-rails. Desgraciadamente, esta popularidad no le duró mucho, ya que aunque supo adaptarse con decencia a la era de los 32 bits, el nuevo milenio no le trajo salud y con Playstation 2 los jugadores buscaban producciones AAA y Unlimited Saga (pese a traer una demo de Final Fantasy X-2) no tuvo tanto presupuesto como para poder lucirse y satisfacer estas necesidades.

SaGa cayó en el olvido y Square-Enix decidió poner a Akitoshi al frente de otros proyectos (Final Fantasy XII, The Last Remnant). Afortunadamente, con el despertar de los jrpg en PSVita y móviles, Kawazu vio una oportunidad de salvar SaGa de la extinción y convenció a Square-Enix para luchar contra el destino maldito que su hijo predilecto estaba intentando evitar.

SaGa Scarlet Grace: Ambitions es un port para Playstation 4, Nintendo Switch, PC y móviles de este título para PSVita que supuso el renacer de la franquicia tras 10 años enfrentándose a la extinción. Un intento de ofrecer libertad en un jrpg sin sacrificar su portabilidad.

El título nos llegó el pasado mes de diciembre cosechando éxito por parte de las crítica especializada e incluso ganando el título de “Jrpg del Año” en muchas webs dedicadas exclusivamente a este género.

Este nuevo desarrollo de Akitoshi trae de vuelta todos los elementos que catapultaron a la categoría de clásicos a Romancing Saga 2 y Romancing Saga 3 (libertad, decisiones, guión…) a la vez que reinventa su única fórmula gracias a unos combates que nunca han sido tan divertidos como hasta ahora. Todo ello bajo un diseño y una supervisión que busca unir estos dos aspectos esenciales bajo la portabilidad de la consola para que la había sido concebido.

Nada más arrancar el juego, un precioso opening nos cuenta, mediante diferentes vitrales, la historia del mundo en el que está ambientado. Los celestiales, unos seres astrales que rigen la realidad humana, son los encargados de guiar a la humanidad con sabiduría y protección. Pero no todos están de acuerdo con este orden, entre ellos yace el “Fire Bringer” un celestial renegado que busca la destrucción y ser el único ser que gobierne en el cosmos. Regala a los humanos el fuego (que no se identifica esta vez con el logos) y siembra la guerra contra el orden establecido por los celestiales.

Estos consiguen derrotarlo, pero el “Fire Bringer” vuelve cada 150 años y con su regreso la amenaza de destrucción. Así, los celestiales forman un imperio entre los humanos para que les ayuden a contrarrestarlo. 7 veces consiguen derrotar al Fire Bringer a través de miles de años los celestiales y el emperador humano, y esta séptima vez parece por fin que lo han destruido para siempre.

Tras la “aparente” destrucción de su archienemigo, los celestiales se retiran de la realidad humana (para pasar a la leyenda) y el emperador, que ya no está protegido por los dioses, es asesinado y el imperio entra en una guerra civil que lo acaba destruyendo hasta sus cimientos.

Aquí empieza nuestra historia. SaGa Scarlet Grace: Ambitions nos traslada a un mundo en el que cada nación compite por obtener la gloria de los celestiales y la fama del desaparecido imperio. Nuestros 4 protagonistas, todos ellos con un punto de partida diferente, tendrán que abrirse paso a través de un mundo confuso en el que los humanos están intentando encontrar su lugar bajo los celestiales y en el que los restos del Fire Bringer acechan en la oscuridad esperando su oportunidad para avivarse.

Cómo véis, el planteamiento del juego une lo divino (religioso) y lo terrenal (político) en un argumento que se aleja de los estereotipos de los jrpg. Nuestros protagonistas en sus respectivas rutas luchan por encontrar su lugar en este mundo que está todavía por definir. Todo ello bajo un guión que convierte sus aventuras en únicas y excepcionales.

El título, como buen SaGa, no tiene un desarrollo fijo, sino que nosotros lo vamos forjando con nuestra elección de protagonista y las decisiones que tomamos, las cuales tienen siempre consecuencias que no podías esperar y en el que la moralidad tiene más un tono gris que blanco o negro.

La estructura de la narrativa para los 4 protagonista es igual: 3 actos. El primero es el más único para cada uno de ellos y luego el nudo y el desenlace siguen las mismas historias y temáticas con pequeñas y sutiles diferencias.

SaGa Scarlet Grace: Ambitions nos da la posibilidad de escoger un protagonista y jugar con su destino. Cualquier decisión que hagamos en un diálogo, cualquier quest secundaria que decidamos hacer o no, o incluso el orden en el que las hagamos impacta su historia y la convierte en única.

¿Y qué manera tiene el juego de presentar su historia y darnos la posibilidad de formar parte de ella? Kawazu tuvo con SaGa Scarlet Grace: Ambitions un gran desafío y en él radica su mayor genialidad. Uno de sus puntos fuertes es este, su manera de interactuar con el mundo de una forma elegante y sencilla con su sistema de eventos.

Desde el primer momento se nos introduce un vasto mapamundi repleto de eventos por descubrir. Cada ciudad, cada montaña, cada cueva… tiene eventos asignados e independientes. Está pensado para partidas cortas para que cada punto del viaje tenga importancia y puedas volver al mapamundi en 5-10 minutos y guardar partida.

El juego en sí tiene dos mecánicas claramente diferenciadas: este mapamundi (sistema de eventos) y los combates. Aquí no existe la típica exploración de ciudades ni cuevas, sino que nos movemos libremente por el mapeado y al entrar en alguno de los eventos que nos encontramos, se nos muestra de una forma parecida a las visual novel como nuestro protagonista interactúa con la situación que se presenta en ese lugar, los npc y qué decisiones podemos tomar.

Si hay algún grupo hostil o enemigo en el evento, tras la conversación entraremos directamente en la fase preparatoria de combate, en la que podemos cambiar las armas de nuestros personajes, elegir a quién llevar en nuestra formación y qué tipo de formación queremos utilizar (cada formación tiene sus pro y sus contra).

El mundo está repleto de eventos que nos harán progresar la historia y también está lleno de eventos secundarios que nos harán conocer más a los celestiales, las ambiciones de nuestro alter ego y la realidad de su mundo. Es un título que utiliza unas dinámicas tan únicas y tan originales que con ellas les da lecciones a los jrpgs de cómo se puede mantener un ritmo rápido sin sacrificar la profundidad de la historia.

Los combates también es otro de sus puntos fuertes. En estos eventos que descubrimos en el mapamundi algunas veces tendremos la posibilidad de combatir. Nuestro protagonista y otros personajes que hayamos reclutado en nuestras aventuras, entrarán así en una fase que puede estar dividida en varias oleadas independientes de enemigos.

Las oleadas se dividen en turnos y al principio de cada turno tendremos que elegir las acciones (ataque, habilidad, magia, etc) de todos nuestros personajes a la vez. Cuando las hayamos elegido entraremos en una ronda de ejecución, en el que nuestros aliados y nuestros enemigos atacarán en el orden asignado dependiendo de la velocidad de los personajes o de los comandos que han escogido.

Aquí entra la dinámica principal de los combates, en esta ronda de ejecución el orden es muy importante. Si un enemigo tiene asignado su turno para atacar entre cuatro de nuestros aliados y perece en esta misma ronda, nuestros aliados ya no se verán impedidos por la falta de timing para unirse y ejecutar un súper ataque que dañará gravemente a los enemigos restantes.

El hacer cadenas con tus aliados intentando eliminar enemigos que están entremedio es muy adictivo y es una de las claves para el sistema de combate ameno y ligero que tiene. Si le sumamos el típico sistema de resistencias y debilidades (armas, elementos, etc) que tiene cualquier jrpg, la eliminación de objetos de curación y un sistema de influencias, tenemos un cóctel con uno de los mejores sistemas de combate que se han visto en el género desde hace tiempo.

Después de cada enfrentamiento la maestría de los personajes con las armas o las habilidades que hayan utilizado sube y el equipo es más poderoso (además del HP y alguna que otra cosita que convierte el sistema de progresión en más complejo que la simple subida de nivel).

Para hacer más rico todavía al sistema de combate, cada oleada de enemigos a la que nos enfrentamos tiene unos requisitos básicos (que pueden ir desde llevar solamente a mujeres en el combate a que ninguno de nuestros combatientes caiga K.O.) que si cumplimos nos recompensará con materiales y objetos que sirven para mejorar nuestro armamento o protección.

Desafortunadamente, SaGa Scarlet Grace: Ambitions no incluye el clásico sistema de muertes permanentes que tan famosa ha hecho a la franquicia. Si nuestros aliados mueren, tendrán que estar un número determinado de combates sin luchar hasta que descansen y puedan volver a nuestras filas. Una decisión no muy acertada que le resta estrategia a los combates y disminuye el valor de nuestras consecuencias que tanta importancia se le da la filosofía de la saga.

Si dejamos los aspectos jugables a un lado, la banda sonora está compuesta por Kenji Ito (compositor principal de las franquicias SaGa y Mana) que hace un trabajo soberbio, dándole ese toque único que tiene la franquicia con melodías orientales y con piezas vocales que recuerdan que estás jugando a un relato político-religioso. Si bien no es su mejor trabajo, la banda sonora roza un nivel muy alto.

Desgraciadamente, solamente algunos diálogos han sido doblados (al inglés y japonés) y una gran cantidad de texto que utiliza el juego para contarnos su historia no está doblado (ni traducido al español, ya que el juego está disponible únicamente en inglés). No sabemos si es una decisión hecha para mantener su portabilidad y su diseño de “sesiones rápidas y cortas” pero hay veces que no te sumerge tanto en sus profundas conversaciones por este motivo.

Gráficamente es un título de PSVita porteado a esta generación de consolas. Si bien para sistemas móviles y Nintendo Switch da el pego, para Playstation 4 y PC no lo hace. Es un título bonito sí, los diseños de sus personajes son increíbles y como están llevados al 3D en los combates recuerda a cuadros pintados con técnicas de acuarelas, pero todo lo demás se nota que no estamos ante un AAA y muchas veces da la sensación de que Square-Enix no esperaba demasiado de Kawazu.

Es un título que roza lo indie y que es la última oportunidad de Kawazu para que SaGa sobreviva, así que su presupuesto no es que haya sido comparable al de otros desarrollos internos de los padres de Final Fantasy y esto se nota. Aún así, en los sistemas portátiles resulta muy vistoso y agradable.

En definitiva SaGa Scarlet Grace: Ambitions es un jrpg extraordinario. Sus mecánicas jugables son una auténtica revolución en lo referente a los jrpgs portátiles y su guión eleva al género a cotas de madurez que nunca antes ha vivido. Completar el título nos llevará más de 100 horas, ya que cada ruta dura unas 30 horas completarla (sin contar secretos) y su alto componente de rejugabilidad (cada decisión afecta a la historia) promete elevar incluso más su duración.

Esperemos que este port sufra apoyo por parte de los fans de los juegos japoneses y que el maestro Kawazu pueda salvar SaGa de los fuegos de la extinción del Fire Bringer. Se lo merece y es lo que el género necesita para evolucionar y sobrevivir.

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