Puede suceder que, un día cualquiera al levantarte de la cama, tu escala de valores y creencias se vea modificada. Una enfermedad, una pérdida, una noticia…, cualquier elemento puede hacer cambiar nuestra visión de la realidad.
Imaginaos si ese cambio se hace a gran escala, extensible a todo el mundo.
Y que tú seas el responsable.
«Punto de inflexión» de Neal Shusterman, editado en castellano por Nocturna, envuelve una serie de conceptos IMPORTANTES (así, en mayúscula) con un tono de novela juvenil – adulta.
¿Habéis comprobado si vuestra realidad es la misma que ayer?

El argumento

Un segundo es lo que tarda su vida en transformarse.

Nada más recibir un golpe en la cabeza, la realidad de Ash cambia. Por imposible que parezca, ha llegado a una especie de mundo paralelo en el que su vida es similar…, pero al mismo tiempo muy diferente.

A medida que se desliza en bucle de un universo a otro, Ash empieza a ver las cosas desde nuevas perspectivas: algunas en las que tiene todo lo que siempre ha deseado y otras en las que ha perdido hasta el menor de sus privilegios, algunas en las que la sociedad se ha anclado al pasado y otras en las que el futuro está a punto de desintegrarse.

Y tal vez, al perderse en otras dimensiones, encuentre mucho más de lo que había buscado.

«Punto de inflexión» es la nueva novela independiente del premiado autor de Siega. Su adaptación televisiva, a cargo de Netflix, se encuentra en preparación.

Cristales rotos

Poco más se debe ahondar en el argumento, salvo lo comentado en la sinopsis oficial. Ash es el típico chico blanco, clase media – alta, privilegiado, querido y en camino de ser un triunfador en fútbol americano.
¿Es afortunado?
Él cree que no, hay aspectos de su vida que no le terminan de convencer. Podría ser mejor jugador, podría tener a Katie como pareja, que su padre hubiese triunfado en la NFL, que su hermano fuese más cercano o ser tan aclamado como Layton, quarterback y figura local.
Desde fuera, Ash es afortunado. Tiene un futuro por delante, no sufre ningún tipo de exclusión y vive con holgura.
Lo que Ash no quería era convertirse en el centro de la realidad y que todo cambie a su alrededor; primero, el color de las señales de Stop y luego elementos de un mayor calado, hasta alterar el centro mismo de la existencia.

«Punto de inflexión» es mi primer encuentro con Shusterman y me he encontrado con un narrador habilidoso, cercano en el lenguaje y capaz de convertir en aciertos muchos de los giros y clichés del género.
Y no es poca cosa.

«Punto de inflexión» es una novela necesaria. Neal Shusterman consigue el difícil equilibrio de dirigirse a adultos y jóvenes por igual y que su mensaje funcione y cale. Rompe el espejo de la realidad en mil fragmentos, nos pone delante reflejos deformados. Pero nada demasiado alejado; existencias a un paso de la nuestra, futuros imperfectos a un empujón de nuestro mundo.

Admitámoslo: gran parte de las novelas, cómics, series o películas con elementos multidimensionales (o multiversales) se basan en la repetición. Nuestros protagonistas llegan a un punto en el que todo cambia, la narración se detiene y volvemos a revisar lo que ya sabíamos para ser conscientes de las diferencias.
Shusterman elimina ese ejercicio, dejando que la historia siga, fluya. Narrada en primera persona por Ash, los elementos discordantes se van añadiendo mientras la narración no se detiene.
Nunca.
Ash cambia de realidad y, ya en el nuevo entorno, va siendo consciente de los cambios. Su mente se reorganiza y llega la nueva información. Y desde aquí, desde el otro lado de la página, ese detalle se agradece muchísimo. Siempre se avanza en la lectura, llegando a puntos clave sin dar demasiados rodeos.
Ash es nuestra voz principal y el estilo y las expresiones son adecuadas para un chico de su edad. La novela tiene un marcado tono juvenil – adulto pero no es limitante, se mueve a la perfección en ambos mundos.

Tolerancia y realidad

«Punto de inflexión» es una novela con mensaje.
Y además, de los importantes.
Los cambios de Ash y sus viajes por las distintas realidades le ponen a él, como protagonista, y a nosotros, como mentes lectoras, frente a unos conflictos que van a ir creciendo con el paso de las páginas.
Conflictos que tienen que ver con la integración, la, tolerancia, el respeto y la violencia. A veces, tan soterrados e invisibles (menos para la persona que lo sufre) como actuales. Y sobre los privilegios, esos que nos son concedidos sin saber muy bien la causa, debidos a nuestra raza, color de piel, posición social, orientación afectivo-sexual o cualquier otro elemento de nuestra personalidad.
Resulta impactante, dentro de la dinámica de la novela, lo importante que puede resultar un leve cambio: una noticia, un voto discordante, aceptar una relación que no parece tan mala…
Shusterman utiliza pequeños cambios, casi imperceptibles, para sacudir la realidad y estirar esas consecuencias en una escala mayor. Nada de apocalipsis nucleares o invasiones alienígenas, las pequeñas cosas que no parecen gran cosa. Piedrecitas en el zapato.

Quizás tenga, como punto negativo, un problema con el enfoque del protagonista. Aunque las intenciones son buenas y forma parte del núcleo y el motivo de la novela, el punto de vista central de un chico blanco acomodado y triunfador puede resultar extraño, con partes demasiado explicativas por parte de Ash.
Y quizás, solo quizás, pierda algo de fuelle, de sorpresa, en algún tramo medio.

En definitiva

«Punto de inflexión» es una novela necesaria. No solo son 400 páginas de un motivador mensaje social si no que nunca pierde de vista su lado más entretenido y alocado.
Neal Shusterman consigue el difícil equilibrio de dirigirse a adultos y jóvenes por igual y que su mensaje funcione y cale.
Y mensajes, tiene unos cuantos, siempre bien llevados, perfectamente ejecutados y ágiles. No se queda en el mero ejercicio bienintencionado, pone sobre la mesa problemáticas reales, cada vez más acuciantes.
De ahí que sea una lectura casi imprescindible para adolescentes, aunque a muchos adultos no les (nos) vendría nada mal.
Mención para la traducción de Pilar Ramírez Tello, que sale airosa entre términos de fútbol americano, jerga inventada y expresiones adolescentes.

Neal Shusterman rompe el espejo de la realidad en mil fragmentos y nos pone delante reflejos deformados. Pero nada demasiado alejado; existencias a un paso de la nuestra, futuros imperfectos a un empujón de nuestro mundo.
Y es que hay veces que eso es lo único que se necesita para cambiar las cosas: un empujón.
Ojalá sea en la dirección correcta.

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Criatura de la noche. Redactor en Fantasymundo.com

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