Dice Rubén Sánchez Trigos, autor de la excelente “Bajo el barro”, en una entrevista hablando sobre el terror, que “la única renovación posible (del terror) es volver los ojos a uno mismo”.
Joe Hill (Maine,1972) parece estar de acuerdo con la afirmación y eso es justo lo que hace en “A tumba abierta”, su última recopilación de relatos que publica Nocturna. No sólo vuelve la mirada hacia su esencia como escritor: Hill realiza un autorretrato a base de referentes culturales tales como cine y colegas autores, familiares (los King al completo) y vivencias personales. “A tumba abierta” recoge 13 relatos, dos de ellos a dúo con Stephen King, y muchos de ellos inéditos. Una colección de relatos que siguen un invisible hilo conductor y abren una serie de siniestras puertas a lugares oscuros.
Un delicioso paseo, sin duda.

El argumento.

Una puerta que da a un mundo prodigioso y lleno de maravillas se torna sangrienta cuando la atraviesa un grupo de cazadores. Dos hermanos se adentran en un laberíntico campo de hierba alta para ayudar a un niño que pide auxilio entre la maleza. Un camionero se ve envuelto en una sofocante persecución por el desierto de Nevada. Cuatro adolescentes suben a un antiguo carrusel donde cada vuelta tiene consecuencias espeluznantes. Un bibliotecario se pone al volante para llevar lecturas a los muertos. Dos amigos descubren el cadáver de un plesiosaurio en la orilla de un lago, un hallazgo que les fuerza a enfrentarse a la idea de su propia mortalidad… y a otros horrores que acechan en las profundidades acuáticas.

A tumba abierta es una odisea oscura por las complejidades de la condición humana, una danza macabra a la que se ven arrastrados varios personajes muy diferentes y en la que, de manera hipnótica e inquietante, acaban revelando atormentados secretos, fantasías y, sobre todo, sus miedos más profundos. En 2019, Netflix estrenó una película basada en «En la hierba alta» y HBO está preparando la adaptación de «Acelera».

“A tumba abierta”, publicada originalmente en 2019, es el último trabajo literario de Joe Hill. Actualmente se encuentra volcado en la escritura de guiones para cómic, como demuestra su propia línea de terror dentro de DC que ha comenzado a publicar ECC en nuestro país éste mismo febrero y una continuación de la imprescindible “Locke & Key”.
“A tumba abierta” no es su único ejercicio con el relato corto. “Tiempo extraño” (2017, 2018 en Nocturna), su anterior libro, recogía las novelas cortas de su producción y su obra primeriza, “Fantasmas” (2005), recopilaba sus primeras narraciones. Por el camino quedan novelas como “El traje del muerto” (2007), “Cuernos” (2010), “NOS4A2” (2013, 2020 en Nocturna”) y “Fuego” (2016, 2017 en Nocturna).

“A tumba abierta” es un híbrido excelente, una colección de relatos que se percibe como una novela, con un invisible nexo de unión que funciona casi sin explicarse. 13 relatos en casi 600 páginas y con una extensión entre ellos muy similar. Ese detalle dice mucho de la forma de trabajar de Hill. Cada historia tiene un esqueleto de posible novela pero el autor tira de freno de mano antes de entrar en el exceso de páginas. Quizás “Tiempo extraño” sufría de ese síndrome: hubiesen sido relatos muy buenos pero algunos se alargaban en exceso para darle estructura de novelette. En las narraciones de “A tumba abierta” no aparece ese problema: la duración de cada relato está ajustada al máximo para aprovechar su idea principal, sin vueltas ni demasiados artificios. Y casi todas (por no decir todas) terminan con un giro oscuro, siniestro, un punto final que engrandece la historia.
Hago hincapié en la estructura y duración de los relatos porque Joe Hill los ha ido escribiendo desde la publicación de “Fantasmas”. Casi 14 años de oficio escritor y todos tienen una extensión similar y una calidad parecida. Me imagino que han sido pulidos para su publicación conjunta pero las 13 historias dejan un eco similar en el lector. Pura mezcla de oficio y talento.

Una reseña corta y directa pondría su punto y final aquí: “A tumba abierta” es una excelente colección de relatos, una recopilación de pesadillas con una diversidad riquísima de temáticas y miedos, además de ser una inmejorable carta de presentación del autor para los nuevos iniciados o la certificación de lo buen escritor que es Joe Hill para los lectores constantes. Las distancias cortas le sientan de lujo al escritor de Maine.

Pero sería una pena dejarlo aquí.

Sería una pena no detenerse durante una líneas en cada mundo que abre cada uno de los 13 relatos. No va a haber spoilers innecesarios pero si algunas impresiones personales.

Introducción: ¿Quién es tu padre?

La introducción resulta ser un relato más del libro. Apuntes personales, referentes culturales y anécdotas graciosas. Parece un mero preámbulo pero es el alma de la colección. A medio camino entre una conversación con el propio Hill y el imprescindible “Mientras escribo” de su padre desgrana, en 22 páginas, su amor por el terror, por el oficio de escribir, por Tom Savini, George A. Romero, Spielberg y la luminosa sombra de su padre y su madre. Todos los temas que se tratan en la “Introducción” van a ir saliendo en los relatos, de una forma u otra. Es el auténtico hilo conductor del libro.

Acelera.

El hijo bastardo de “Hijos de la anarquía” (2008 – 2014) y “El diablo sobre ruedas (Spielberg, 1971), entre el relato de Matheson y un Elmore Leonard desatado. Escrito junto a Stephen King, “Acelera” desprende ritmo y tensión, dejando pinceladas sobre las fuerzas que rigen nuestras vida, la destrucción de las relaciones entre padres e hijos y cuenta con un buen giro.

El carrusel de las sombras.

Hill nos lleva a “La feria de las tinieblas” de Ray Bradbury. Un relato donde Joe se calza las botas de su padre y nos lleva por un paseo lleno de referencias a otras obras, propias y ajenas. Muy afín al terror, a las normas del género. Quizás se alargue un poco pero su oscuro final es excelente.

La estación de Wolverton.

Un relato extraño, algo alejado del resto de la colección. Mezcla crítica social, llena de fina ironía, con un toque siniestro, de pesadilla sudorosa. “Un hombre lobo americano en Londres” (Landis,1981) en la época de la gentrificación.

Junto a las aguas plateadas del Lago Champlain.

Abre una nueva vía dentro de “A tumba abierta”. Con un toque de cuento infantil, resulta una especie de llamada de atención sobre la pérdida de la imaginación, sobre el poder para mantener una llama de ingenuidad infantil dentro del adulto. Un aviso: no te esperas ese final.

El fauno.

Por caminos ya transitados por Bradbury y en conexión con el relato anterior, Joe Hill crea, a ritmo de novela, un sangriento juego con tintes ecologistas dentro del fantástico y una fuerte mitología detrás. No, no es buena idea cruzar una puerta mágica a un mundo de fantasía para ir a cazar seres mitológicos…

Apariciones desplazadas.

Una de las joyas de “A tumba abierta”. Un elemento fantástico tan potente como el de una biblioteca ambulante a la que acuden los fantasmas del pasado para recoger una última lectura, desemboca en un elogio al ser buenas personas sobre cualquier dificultad, manejando temas como la lucha contra la pérdida, la muerte, el envejecimiento y el poder de la lectura. Una maravilla.
Y con guiño a los lectores constantes.

“A tumba abierta” es una enorme puerta al mundo de Joe Hill, tanto para lectores no iniciados como para lectores constantes. 13 puertas siniestras a mundos oscuros que demuestran que las distancias cortas le sientan de lujo al escritor de Maine.

Lo único que me importa eres tú.

No entré en el juego que propone el relato. Demasiado “Black mirror” para mi gusto, una temática futurista que no me encajaba dentro de la colección. Su final le salva, sin duda. Inesperado, para lo bueno y lo malo.

La huella dactilar.

Si Joe Hill escribiese thrillers, no pasarían de las 150 páginas. Seguro. Con “La huella dactilar” construye un relato negro con 32 páginas y con todos los alicientes y elementos del género. Una crítica al mundo militar, con un ambiente de tensión muy logrado. Añada una sólida faceta más a su perfil de escritor.

El diablo en la escalera.

Una maravilla, en forma y fondo. Una pequeña historia sobre el gran mal, con una ambientación extraña, y con una triste vigencia en el mundo actual. Un diseño en escalera espectacular, con una gran traducción de Pilar Ramírez Tello, para mantener el elemento formal. Otra joya.

Tuiteando desde el Circo de los Muertos.

El equivalente literario del found footage cinematográfico sirve para ver al Joe Hill más rendido al desenfreno. Un artefacto literario a medio camino entre “The Blair Witch project”, “Searching” y un falso hilo de Twitter. Original, efectivo y que hará las delicias de los acérrimos al horror, además de poder ver a Hill usando un lenguaje directo, construyendo una historia a golpe de 140 caracteres.

Rosas.

Otra de las joyas del libro y, personalmente, mi relato favorito de “A tumba abierta”. La paranoia de Norteamérica y de la sociedad actual se enfrentan a la cultura ancestral, al miedo al desconocido y a los elementos naturales. Con un toque de horror, “Rosas” muestra al Joe Hill más anclado al mundo actual, al corriente de determinados sucesos que ocurren, donde la locura y la realidad se confunden.
Un lujo.

En la hierba alta.

Vincenzo Natali dirigió en 2019 la adaptación del relato para Netflix. El relato, escrito junto a Stephen King, sale fortalecido gracias al manejo de sus elementos más sorprendentes y su menor extensión. “En la hierba alta” propone un angustioso viaje a un mundo tenebroso, extraño, con elementos viscerales de un horror casi cósmico. Duro y afilado, como la Roca, nos recuerda que, de un modo u otro, todos estamos perdidos ahí, en la hierba alta.

Queda libre.

El relato ya había sido publicado en 2019 dentro de la colección “Por los aires” (DeBolsillo), coordinada por Stephen King y Bev Vincent. Esta historia de pasajeros en pleno vuelo azotados por una situación de índole mundial pone el broche perfecto a “A tumba abierta”. Un relato que explota la vertiente más humana de Hill, en apariencia ligero y amable pero lleno de intenciones.

Apuntes y agradecimientos.

El cierre lógico del libro, que casi enlaza con la “Introducción”. Y con escena post créditos…

En definitiva.

“También sigo creyendo que los libros se rigen por los mismos principios que los armarios encantados. Uno se adentra en ese espacio tan pequeño y cuando sale al otro lado se encuentra con un inmenso mundo secreto, un lugar más aterrador y al mismo tiempo más prodigioso que el suyo.”

La cita es del propio Hill, de la “Introducción” de “A tumba abierta” y la veréis correr como la pólvora en redes sociales porque encierra un montón de conocimiento y verdad en muy pocas líneas. En esencia, es justo lo que representa la nueva colección de relatos: puertas a mundos oscuros, billetes de viajes de ida, llenos de buenas ideas. Pero las buenas ocurrencias se mueren sin que haya un fino artesano detrás y ahí es dónde brilla Hill.

Joe Hill

Dejémonos ya de las comparaciones (necesarias pero odiosas) con su padre: Hill es Hill y King es King.
¿Tiene influencias de su padre?
Obvio y normal, pero no más que cualquier autor de terror, digamos, comercial de las últimas décadas. Su personalidad propia y su oficio como escritor afloran en los 13 relatos de “A tumba abierta”, dejando ver multitud de facetas de su mundo como autor. El lenguaje, cercano, con menos artificio y la colección de ideas y pesadillas (muchas de ellas enraizadas en el ahora) que pueblan los relatos marcan una diferencia clave y cobran una relevancia extra al presentarse en un excelente formato corto, que favorece el lucimiento.

No hay nada al azar en “A tumba abierta”: la necesidad de la “Introducción” como hilo invisible conductor de la colección de relatos/novela, la ubicación de los relatos dentro del libro, el estilo y la forma… todo está pensado y bien ejecutado.

La colección Noches negras de Nocturna es una de mis debilidades y sigue sin defraudar. La edición de “A tumba abierta” mantiene los niveles de calidad de la editorial y consigue que funcionen todos los juegos de forma que Joe Hill introduce en los relatos, como “El diablo en la escalera” o la tipografía de “Tuiteando desde el Circo de los Muertos”. Otro punto a resaltar es la traducción de Pilar Ramírez Tello y Manuel de los Reyes, una dupla de lujo que consiguen mantener alguno de esos juegos (esa escalera…).

“A tumba abierta” es una enorme puerta al mundo de Joe Hill, tanto para lectores noveles en el autor de Maine como para lectores constantes. 13 puertas siniestras a mundos oscuros, un libro que casi parece la llave de la cabeza de su “Locke & Key” y que nos permite hurgar en su mente. Una colección de relatos que se lee como una novela, sin saberlo. Un gran truco de magia.

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