La editorial Nocturna Ediciones publicó el pasado mes de septiembre el primer volumen de la trilogía, El oso y el ruiseñor, de Katherine Arden. La obra fue seleccionada como Mejor novela fantástica en Amazon y finalista en los premios Goodreads, ambos en 2017. Un primer libro que nos introduce en la fría Rusia medieval para mostrarnos los cuentos de hadas y su mitología eslava.

El oso y el ruiseñor y su frío y mágico invierno

El oso y el ruiseñor, de Katherine Arden

El crudo invierno ruso durante la época medieval presenta el hogar de una familia feudal que se dedica a la ganadería. Allí nace Vasia. Pese a que su madre no sobrevive el parto, Vasia crece libre y feliz, una pequeña rebelde. Pero su padre cree que necesita una madre que le enseñe a comportarse, por eso marcha a Moscú a por una esposa. La elegida es una mujer muy devota y con un secreto: ve demonios. Aunque hay una persona que también los ve: Vasia.

Para ella nunca han sido demonios, sino espíritus que han formado parte de las tradiciones y, que el pueblo, desde siempre, les ha dejado ofrendas para que lo proteja. Como el vodianói, que protege los hogares o el vazila que se encarga de los caballos. Pero los inviernos cada vez son más duros y el padre Konstantín logra convencerles de que dejen de creer en ellos y recen sólo a Dios. Las ofrendas dejan de hacerse y el miedo se apodera de ellos cuando sucesos extraños ocurren en el bosque y se van acercando al pueblo.

La mitología eslava y el cristianismo

La primera parte es bastante introductoria pero necesaria. Katherine ha construido una ambientación maravillosa trasladando la mitología eslava a la historia, dejándonos ver algunos de los espíritus y siendo partícipes de las mismas sensaciones que Vasia y su familia. Me ha gustado conocer la mitología eslava. Son seres que conviven con los humanos, algunos buenos, otros más perversos, pero que forman parte del pueblo y del bosque que les rodea. Además, la autora describe muy bien esas noches oscuras en las que lo desconocido, lo que habita en el bosque en el frío invierno, se atreve a acercarse a las casas, con angustia y miedo.

La introducción del cristianismo es clave para entender por qué se alejan de las tradiciones. La época medieval fue el periodo en el que el cristianismo se impuso y la novela narra cómo obliga al pueblo a olvidar su pasado, sus creencias, para imponerles la suya a base del miedo, miedo a no obtener el perdón de Dios. La religión viene representada por Konstantín, un sacerdote que llega al pueblo con un objetivo, que los feligreses se olviden de las tradiciones, dejen de creer en los espíritus eslavos y recen al único Dios. 

Vasia y Konstantín, dos caras de una misma historia

Konstantín, que representa el cristianismo, es un hombre egoísta, cobarde, que sólo mira por sus deseos. Su atracción hacia Vasia lo hace enloquecer. Katherine ha construido a una protagonista que sobresale del resto. Su valentía, el amor por su familia y lo mucho que valora su libertad son sus puntos más fuertes, pero también por su relación con los espíritus. Nunca les ha tenido miedo, al contrario, los considera sus amigos. Cuando el resto del pueblo les da la espalda, ella hace lo necesario para ayudarlos. En cuanto al resto de personajes, he echado en falta más profundización, hubiera aportado mucho a la historia saber más de Dunia, la aya que cuenta los cuentos y les cuida, o Anna, la madrastra de Vasia, me hubiera gustado que hubiera profundizado en su miedo a los demonios. Por otro lado, desaparecen personajes en la historia sin saber nada de ellos (como los hermanos de Vasia), imagino que retomará en su continuación, pero me ha dejado la historia incompleta.

Si os he hablado del contexto y de los personajes, es el momento del desarrollo de la novela. En un primer momento me pareció que la historia no acababa de arrancar y eso hizo que no consiguiera conectar del todo con ella. Sí que mientras avanzaba, entendí que Katherine Arden tenía que describirnos el entorno para comprender lo que iba a suceder. En cuanto al final, me ha parecido algo abrupto y que se soluciona con facilidad (o al menos es la sensación que me ha dejado). Podría ser perfectamente un libro único, puesto que la historia principal queda bastante cerrada, pero deja una puerta abierta, literalmente.

El oso y el ruiseñor es una buena introducción de la Rusia de los cuentos de hadas

Aunque ha habido ciertos detalles que no me han acabado de satisfacer y que esperaba que me atrapara totalmente, he disfrutado leyendo El oso y el ruiseñor por su maravillosa ambientación (aún me cuesta olvidar la angustia que me produjo las frías noches con los malos espíritus alrededor de la casa de Vasia) y estoy impaciente por conocer qué le deparará a Vasia en el segundo libro.

Empieza a leer sus primeras páginas.

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