Portada de "El jardín de algún día" de Ashley Poston. | Fuente: Editorial Titania.
Portada de "El jardín de algún día" de Ashley Poston. | Fuente: Editorial Titania.
Portada de "El jardín de algún día" de Ashley Poston. | Fuente: Editorial Titania.
Portada de «El jardín de algún día» de Ashley Poston. | Fuente: Editorial Titania.

Hay autores que tienen una manera muy particular de contar historias y que, en cuanto empiezas uno de sus libros, sabes que estás entrando en su mundo. Ashley Poston es, para mí, una de esas autoras. Y con El jardín de algún día, publicado por Titania y traducido al español por Ana Isabel Domínguez Palomo y María del Mar Rodríguez Barrena, vuelve a mezclar romance, magia y emociones de una manera que consigue que una historia aparentemente sencilla termine siendo mucho más profunda de lo que esperaba.

Con 384 páginas, esta novela nos lleva hasta Lilymoor House, una preciosa propiedad situada en la costa de Maine a la que Sophie Drear llega para trabajar durante el verano como responsable de sus jardines. Sophie es horticultora y su misión parece bastante clara, devolverle la vida a unos jardines que llevan tiempo necesitando cuidados. Lo que no esperaba era que Lilymoor tuviera sus propios planes para ella. Porque, como dice la propia historia:

cada jardín tiene sus secretos

Una puerta, un jardín y demasiados secretos

Lo primero que me ha gustado de El jardín de algún día es esa mezcla entre lo cotidiano y lo mágico que Ashley Poston sabe hacer tan bien. Sophie llega a Lilymoor para trabajar con plantas, flores, setos y jardines, pero pronto descubre que allí hay algo que no termina de encajar.

Y entonces aparece una puerta. Una puerta que no está siempre en el mismo lugar y que conduce a un jardín secreto, inacabado y muy diferente al resto de Lilymoor. Y, por si esto no fuera suficientemente extraño, dentro hay un hombre atrapado.

A partir de ahí, la historia empieza a jugar con el misterio, el tiempo, los secretos familiares y, sobre todo, con aquello que cada uno de los personajes intenta dejar atrás. Y es que El jardín de algún día no es simplemente una historia de romance con un toque fantástico. El jardín es prácticamente un personaje más. Está vivo, cambia, esconde cosas y parece saber mucho más de lo que debería.

De hecho, hay una frase que resume bastante bien lo que transmite la novela: «nunca lo hace dos veces en el mismo lugar». Y esa puerta es solo el principio de todo lo que Sophie va a descubrir.

Sophie y una historia sobre aprender a seguir adelante

Sophie me ha parecido uno de los puntos fuertes de la novela. Es un personaje que llega a Lilymoor cargando con mucho más de lo que deja ver inicialmente y que utiliza su trabajo, las plantas y los jardines como una especie de refugio.

Pero cuidar un jardín no significa necesariamente saber cómo cuidarse a una misma. Y ahí es donde creo que Ashley Poston consigue que la historia llegue un poquito más lejos. Porque mientras Sophie intenta conseguir que Lilymoor vuelva a florecer, también tiene que enfrentarse a su propio pasado, a la pérdida de alguien importante y a esa sensación de quedarse atrapada en un momento de la vida del que parece imposible salir.

Me ha gustado mucho cómo la autora utiliza las plantas y el jardín como una metáfora de todo esto. Hay cosas que necesitan tiempo para crecer. Otras necesitan ser podadas. Algunas simplemente necesitan que alguien tenga paciencia y las cuide. Y quizá con las personas pase exactamente lo mismo.

Romance, pero no solo romance

Si vais buscando una historia romántica, por supuesto que vais a encontrarla. Sophie tendrá que lidiar también con la presencia de ese sobrino de la propietaria que aparece durante el verano y que, además, tiene ese atractivo que llega justo cuando menos falta hace.

Pero, aunque el romance está presente y tiene sus momentos, para mí lo más interesante de El jardín de algún día está en todo lo que sucede alrededor. En la amistad. En el duelo. En las segundas oportunidades. En aprender a perdonarnos por cosas que quizá nunca estuvieron realmente bajo nuestro control. Y eso ha hecho que la historia me parezca mucho más emocional de lo que esperaba cuando empecé a leerla.

Ashley Poston consigue que la magia no esté ahí simplemente para hacer bonita la historia, sino para acompañar a los personajes en su proceso. El jardín, la puerta y todo lo extraño que ocurre en Lilymoor tienen un sentido mucho más profundo cuando empiezas a entender qué significa realmente estar atrapado. Porque, al final, no todos los que están atrapados lo están detrás de una puerta.

Lilymoor se roba parte de la historia

Tengo que hacer una mención especial al escenario porque me ha parecido precioso. Lilymoor tiene esa mezcla de mansión antigua, jardines misteriosos, flores, laberintos y secretos que hace que quieras perderte entre sus páginas. Es uno de esos lugares literarios que consiguen que tengas ganas de visitarlos aunque probablemente saldrías corriendo después de descubrir que hay puertas que aparecen y desaparecen.

Además, los personajes secundarios aportan muchísimo. Hay una pequeña familia improvisada alrededor de Lilymoor que hace que la novela tenga momentos divertidos y entrañables que equilibran bastante bien las partes más emocionales.

Precisamente ese contraste me ha gustado mucho, podemos estar leyendo una escena cargada de sentimientos y, poco después, encontrarnos con alguna situación que consigue sacarnos una sonrisa.

Una historia para quienes creen que siempre se puede volver a florecer

Creo que El jardín de algún día es una historia sobre el duelo y sobre aprender a vivir con las pérdidas sin sentir que avanzar significa olvidar. Y esto me ha parecido muy bonito. Porque a veces pensamos que sanar significa dejar atrás lo que nos ha hecho daño, cuando quizá sanar consiste simplemente en aprender a llevarlo de otra manera.

Sophie tiene que descubrirlo poco a poco, igual que el resto de personajes. Y el jardín se convierte en el escenario perfecto para hablar de ello, algunas cosas vuelven a crecer, otras cambian para siempre y otras necesitan que alguien se atreva a plantar algo nuevo.

También me ha encantado el detalle de que los capítulos estén relacionados con palabras de otros idiomas que no tienen una traducción exacta, un recurso que aporta un toque muy especial y que conecta perfectamente con la historia y con esa idea de intentar poner nombre a sentimientos que muchas veces no sabemos explicar.

Mi opinión

El jardín de algún día me ha parecido una historia bonita, mágica y mucho más emocional de lo que puede parecer a simple vista. Tiene romance, misterio, jardines llenos de secretos, personajes peculiares y ese realismo mágico tan característico de Ashley Poston, pero también habla de algo mucho más humano, de perder, de recordar, de sentirse atrapado y de encontrar poco a poco el camino para volver a avanzar.

No es una historia en la que todo gire únicamente alrededor de la pareja protagonista. Y creo que ahí está precisamente parte de su encanto. Es una novela para leer con calma, dejándote envolver por Lilymoor y por esa sensación de que, en cualquier momento, puede aparecer una puerta donde antes no había absolutamente nada.

Eso es lo bonito de El jardín de algún día, recordarnos que nunca sabemos qué puede estar esperando al otro lado. Y que, incluso después de una etapa complicada, siempre puede existir la posibilidad de volver a florecer.

Una lectura que recomiendo especialmente si os gustan las historias de romance con un toque de magia, personajes que tienen heridas que sanar y escenarios que parecen esconder vida propia. Ashley Poston vuelve a demostrar que algunas historias no solo se leen, se sienten.

Virginia Perez
Amante de los libros desde hace muchos años, disfruto perderme entre historias y descubrir nuevos autores. Leer es mi refugio y mi forma favorita de conocer el mundo.

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