Geoff Johns e Ivan Reis llevan casi veinte años trabajando juntos. De esa colaboración han salido etapas de Green Lantern y Aquaman y, sobre todo, La noche más oscura, uno de los grandes eventos de DC de las últimas décadas. Por eso, cuando anunciaron que volvían a juntarse para crear una serie de terror propia dentro de Ghost Machine, el sello que Johns fundó con otros autores en Image Comics, teníamos muchas ganas de leerla. Planeta Cómic acaba de publicar en España el primer tomo de Hyde Street, que recopila los siete primeros números de la serie, y después de leerlo podemos decir que la espera ha merecido la pena.
Bienvenidos a Hyde Street
El punto de partida de la serie es que en cualquier ciudad, pueblo o carretera secundaria existe la posibilidad de equivocarse de desvío y acabar en Hyde Street, una calle que se encuentra en una dimensión paralela habitada por criaturas que se dedican a cazar las almas de quienes llegan hasta allí. Todo lo controla el Contador, un ser que lleva la cuenta de cada alma recogida y que ofrece a los residentes una única forma de salir de la calle: reunir diez mil almas de otras personas que llegan hasta allí.
Con esa base, Johns pone a los monstruos en el centro de la historia, ya que cada protagonista y residente de Hyde Street tiene un pasado que explica por qué ha acabado allí, y el tomo se toma su tiempo para contarnos esas historias mientras deja caer, poco a poco, pistas sobre qué es realmente este lugar y quién está detrás de él.

Mr. X-Ray y Zasca
Los dos grandes protagonistas de este primer tomo son Mr. X-Ray y Zasca y lo bien que funcionan juntos es una de las razones por las que la serie engancha tanto. Mr. X-Ray fue en vida un publicista que en los años 60 vendía juguetes engañosos a través de los anuncios de los cómics, como las gafas de rayos X que ahora lleva puestas, y si cumple con su trabajo en Hyde Street es porque quiere volver a ver a su hija. Zasca, en cambio, es un boy scout sádico que disfruta muchísimo de lo que hace y que no tiene ninguna prisa por marcharse de Hyde Street. Se necesitan, se desprecian y no se fían el uno del otro, y algunos de los mejores momentos del tomo llegan precisamente cuando no les queda más remedio que trabajar juntos.
El resto de los residentes
Junto a ellos van apareciendo otros vecinos como la Señorita Buentipo, Doctor Ego o el Monstruo de la Matiné cuyo origen en el Hollywood de 1949 es una de las historias que más nos han gustado del tomo. De hecho, queda claro que Johns se preocupa de que cada personaje tenga sus propias motivaciones para seguir o escapar de ese mundo infernal. Todos hicieron algo terrible para acabar en esa calle, pero el guion deja abierta la pregunta de si merecen lo que les ha pasado, y eso le da a la serie mucha más profundidad de la que esperábamos.
Relatos sueltos y un misterio de fondo
Muchos de los números del tomo funcionan casi como relatos independientes, con su propia víctima, su propio giro y un final bastante cruel, en una línea muy parecida a la de La dimensión desconocida. El número navideño, en el que Zasca y Mr. X-Ray persiguen a un ladrón disfrazado de Papá Noel, es un buen ejemplo de cómo la serie mezcla el humor negro con el terror. Pero cada uno de esos relatos también añade información sobre las reglas de Hyde Street y sobre sus residentes, así que, cuando llegamos a la última página, tenemos muchas más ganas de seguir leyendo que respuestas.
Con el paso de las páginas, este primer tomo también nos ha recordado mucho a las obras de Stephen King, con personajes con una personalidad muy marcada y un pueblo que funciona como un personaje en sí mismo.
El apartado gráfico de Ivan Reis
Ivan Reis es el encargado del dibujo, con las tintas de Danny Miki y el color de Brad Anderson, y los tres consiguen que cada residente resulte inquietante desde la primera viñeta en la que aparece, y los diseños de personajes como Zasca son muy interesantes.
Las escenas más violentas no se cortan a la hora de mostrar lo que pasa, pero Reis también sabe controlarse cuando la historia lo pide y centrarse en las caras de los personajes en los momentos más dramáticos.

Cada época con su estilo
Nos ha gustado mucho cómo el equipo artístico cambia la ambientación según la época en la que transcurre cada flashback, ya sea la publicidad de los años 60 o el Hollywood de finales de los 40, y el cuidado con el que está dibujada la propia calle, con sus fachadas, sus luces y sus rincones oscuros. El número 6, dibujado por Francis Portela, mantiene muy bien el nivel y no desentona con el resto del tomo.
La edición de Planeta Cómic
Planeta Cómic publica este primer volumen dentro de su colección de terror en tapa dura, con 200 páginas y traducción de Diego de los Santos.
El formato le sienta muy bien a la serie y permite disfrutar a buen tamaño de las páginas completas de Reis, que son unas cuantas.
¿Qué opinamos de Hyde Street 1?
Nos ha encantado. Hyde Street es una serie de terror con mucho humor negro, unos protagonistas que dan mucho juego y un misterio de fondo que deja con ganas de saber más. Johns demuestra que sigue sabiendo construir personajes y mundos desde cero, y Reis firma algunas de las páginas más inquietantes que le hemos visto. Si os gustaban los episodios de La dimensión desconocida o lo que hicieron Johns y Reis en La noche más oscura, no dejéis pasar este tomo. Y si buscáis más cómics de terror, también os recomendamos nuestra reseña de Relatos terroríficos de Junji Ito.

























