Os presentamos la reseña y la videoreseña de la última novela de David Wellington, autor de la saga Zombie Island.
"13 Balas" (Minotauro, a la venta en FantasyTienda) es una novela de vampiros. Pero no temáis, no os precipitéis diciendo “oh, no, vampiros otra vez”, porque los vampiros del famoso autor de la trilogía Zombie Island, David Wellington, nos tienen preparada una verdadera sorpresa. Mentiría si dijera que a mí no me hizo dudar la sinopsis principal de este libro, pero la curiosidad en mi caso, fue más fuerte que mi primera impresión.
¿Qué pasaría en un mundo donde los vampiros son una realidad, aunque supuestamente, extinta? En los 80, se creyó que todos los vampiros existentes habían sido liquidados, gracias al agente especial Arkeley, que había acabado con el último de su especie. Pero veinte años más tarde, los horribles asesinatos a mano de estas monstruosas criaturas vuelven a aparecer. Será la agente de tráfico, Caxton, la encargada de avisar a un federal para contarle el extraño suceso que ha vivido en la autopista. Pero esa persona que parecía venir en su rescate, tan sólo es capaz de mantener la boca cerrada y tratarla como a una estúpida.
Los vampiros de David Wellington no son sexys ni brillan a la luz. Son de piel mortíferamente blanquecina, de cabeza desnuda y horribles mandíbulas plagadas de hileras de dientes afilados.
Más tarde, sabrá en el despacho de su superior, que el federal que ha llamado se trata nada más ni nada menos que del agente Arkeley, el más especializado cazavampiros del país. Y no sólo eso; ella, una simple policía de tráfico, es una pieza clave en la investigación. Deberá convertirse en la mano derecha del veterano para dar muerte a esta nueva extirpe de vampiros. Más allá de lo inimaginable, detrás de todo, existe un retorcido plan, y su cabecilla se encuentra encerrada en un antiguo hospital abandonado, esperando el momento más propicio.
La agente Caxton deberá lidiar con el gran peso que ahora posee en los hombros y separar su vida sentimental del trabajo, descuidando peligrosamente su relación con Deanna, su mujer. Sin saber que algo terrible ocurrirá, tarde o temprano.
Cuando abrí el libro, me encontré con un relato vertiginoso, narrado en primera persona, contándome con lujo de detalles cómo el agente especial Arkeley perseguía a un tal Lares, que parece divertirse arrancándoles las cabezas a los demás, con sus feroces dentadas. Me sorprendí al ver que no llevaba ni dos páginas, y ya me tenía tremendamente enganchado. Era totalmente distinto a lo que me había imaginado. Los vampiros de David Wellington no son sexys ni brillan a la luz. Son de piel mortíferamente blanquecina, de cabeza desnuda y horribles mandíbulas plagadas de hileras de dientes afilados, tal y como un peligroso tiburón. Sus orejas son puntiagudas, y su única motivación: la sangre. Después de aquella introducción llena de acción, comenzamos el inicio de la historia, narrada esta vez en tercera persona y nos encontramos con la agente de tráfico, Laura Caxton, quien se nos desvelará como nuestra protagonista.
Esta joven tiene una vida un tanto desgraciada aunque no quiere reconocerlo. Su novia, no encuentra trabajo y pasa las tardes pintando extravagancias con sangre en sábanas roídas, cosa que llama arte, o si no, se aplasta en el sillón, mirando el vacío. Sabe que sus perros, esos pobres lebreles que ha rescatado a lo largo de los años, sí que la echarían de menos si se marchara. Tal vez serían los únicos.
Pero Caxton no quiere reconocer que en su vida las cosas no marchan bien. Ella sólo quiere seguir con su trabajo, porque es un soldado del país, fuerte como un roble. O eso quiere creer. Una lluviosa noche, después de un ajetreado control de alcoholemia, deberá acudir a la ayuda de los federales, ya que el incidente vivido, no tiene explicación: un brazo mutilado se encuentra atrapado en una valla, y aún sigue retorciéndose en el vacío de la noche. Un hombre, fuerte y veterano, se le presenta como el agente especial Arkeley, y le dice la palabra que cambiaría su vida: vampiro.
"13 Balas" nos presenta un soplo de aire fresco a las historias de vampiros. Estos seres, en la novela, son animales, alimañas feroces y sin más objetivo que alimentarse, y que poseen nuevas habilidades. Existen siervos que sirven fervientemente a sus amos vampiros, y que se muestran asquerosamente descompuestos. En esta novela de casi 400 páginas, encontramos de todo, amor con tintes dramáticos y moralidad y realidad enlazadas con grandes dosis de acción.
En mi opinión, gozaría de una excelente adaptación cinematográfica, porque la manera de narrar del autor es realmente muy dinámica y visual. Todo está descrito de la mejor manera posible, para que puedas hacerte una idea de lo asqueroso que puede ser un cadáver en descomposición, con los gusanos alimentándose de sus fluidos pútridos.
Me bebí, literalmente, esta novela, como si fuera una copa de sangre fresca y como si yo mismo encarnara al más despiadado vampiro. Es de un ritmo acelerado, ya que no para ni cinco segundos para dejarte ir a descansar, tienes que seguir adelante porque pides más; cada final de capítulo, te incita a continuar leyendo. La distribución de la obra es curiosa y no la entendí hasta que me encontraba en la mitad del libro, ya que no se separa por capítulos, sino por unas franjas negras, encabezadas por unas frases elegidas por el autor, y unos misteriosos nombres. ¿A quiénes pertenecerán?
Uno de los puntos más fuertes de esta novela, que a mí me ha encantado, es el toque LGTB que se le ha añadido teniendo en cuenta que nuestra protagonista es lesbiana. Ha sido un verdadero alivio ver que el autor ha sabido llevar el papel de nuestra policía de una manera envidiable. El amor que se profesan las dos mujeres (que dan el toque romántico a la novela) es real y apasionado, aunque con tintes bastante dramáticos y final, lamentablemente, no muy afortunado.
Los personajes principales, son encantadores. Parecen un padre y una hija, trabajando conjuntamente para salvar el mundo. Me ha satisfecho la relación entre ellos dos y los he encontrado durante toda la narración con unas reacciones reales y coherentes.
Lamentablemente, no todo es de color de rosa en "13 Balas", al menos no para mí. Cuando todo pintaba mejor imposible, la novela sufre un bajón argumental bestial, y nos despide con un final truncado que me ha dejado un sabor amargo, esperando a la segunda parte, ya que por ahora, sé que existen cuatro entregas más.
No obstante, a pesar de este detalle, se ha convertido en una de las mejores novelas que he leído en este año. Me ha entretenido, sorprendido y agradado. Ahora no tengo esa horrible sensación de que todo lo que tiene que ver con los vampiros está, de una manera o de otra, infectado por el cliché y la ñoñería, ahora sé con certeza que puedo leer una novela de vampiros para adultos, que en la saga de nuestra agente de tráfico favorita, encontraré todo lo que necesito: fuertes dosis de acción, violencia desmedida, sangre y, por supuesto, un argumento magistral.
Sin duda alguna, si el lector está buscando acción, mucha acción y sangre, "13 Balas" se convertirá en su biblia. Unos vampiros nuevos, hambrientos y muy inteligentes, te acechan a lo largo de la historia, y no dudarán en arrancarte las extremidades y dejarte seco de un bocado. Conmigo lo han conseguido. Ya estoy esperando con ansias su continuación, “99 coffins” y “Vampire Zero”.
Escalofriante revisión a las leyendas de vampiros. Sanguinaria, cruel, humana, y tremendamente frenética; trece balas te separarán de la máxima desesperación.