Todos nos alegramos cuando descubrimos la existencia de Wolfenstein Youngblood, ya que desde 2017 y su The New Colosssus no teníamos una entrega de la saga, aunque volvieron a entretenernos durante unas horas con su DLC.

En esta nueva entrega llamada Youngblood manejaremos a Jess y Soph, las dos gemelas hijas del propio B.J. Blazkowicz, quien ha desaparecido en un París controlado por los nazis en 1980. Para no entrar en más detalles que arruinen vuestra experiencia cuando juguéis a él, os diremos que el gunplay sigue siendo igual de excelente que en las entregas anteriores, aportando ese ritmo frenético tan característico marca de la casa, si bien es verdad que tenemos que recordar que en esta ocasión somos dos en la lucha y se añaden nuevos cambios.

Entre los cambios que se incluyen, es verdad que tiene unos toques RPG que hacen que esta aventura se sienta algo diferente a las anteriores; después de la primera misión podremos elegir hacia dónde dirigirnos, qué misiones enfrentar y escoger entre los objetivos secundarios que más nos apetezca, sin seguir una estricta línea fija. Además de ello, la vertiente cooperativa es el plato fuerte de la entrega, con una Inteligencia Artificial que por lo general es bastante buena y hablaremos de ella a continuación.

El mayor atractivo, su cooperativo y las facilidades que nos brinda.

Evidentemente, los juegos cooperativos se han diseñado para que dos personas aúnen fuerzas contra las hordas enemigas (que en este juego no son pocas, la verdad), pero por lo general no todos nuestros amigos tienen los juegos que nosotros estamos dispuestos a jugar. Han pensado en ello, y gracias al Buddy Pass que se incluye en la edición Deluxe podemos invitar a alguien a acompañarnos a pesar de que no tenga el juego, con la opción de comprarlo en cualquier momento o simplemente disfrutar disparando con aquel amigo que te invitó a disfrutar sin pedir nada a cambio (o no, la cena ya es una cuestión personal).

A pesar de que podamos compartir la experiencia con alguien de carne y hueso, la Inteligencia Artificial por regla general es bastante buena, nos acompaña y dispara con algo de acierto a nuestros atacantes, y aquí viene una de las grandes pegas de la máquina: algunos enemigos a los que nos enfrentamos tienen escudos, armaduras o poseen cierta triquiñuela que los hace inmunes a nuestros disparos convencionales, cosa que la máquina no es capaz de procesar así que punto negativo por esa parte. Como segunda pega, tenemos una cantidad de vidas limitadas (tres como máximo) pero cuando estemos en nuestras horas más bajas habrá un cierto lapso de tiempo en el que nuestro compañero puede acercarse y revivirnos antes de que nos desangremos por completo. Es cierto que por lo general la máquina responde bien y viene en nuestra búsqueda, pero algunas veces que hemos caído cerca suya y pasa de revivirnos, así que siempre es mejor contar con la ayuda de una persona (dependiendo de si juega bien, punto importante en un juego de estas características). Si ambas chicas caen perderemos una vida, así que es mejor jugársela para revivir aunque caigamos por ello, tratando de hacerlo después de revivirla.

Mejorar para no morir matando.

Muchas veces en juegos shooter optamos por no llamar la atención de ciertos grupos de enemigos, por ahorrar munición o simplemente por comodidad o rapidez a la hora de acabar la misión, pero en Youngblood se ha implementado un sistema de experiencia y puntos de mejora que hará que busquemos enemigos para vencer y poder aumentar nuestro nivel, ya que los enemigos suben conforme nosotros subimos. Como podemos ir donde nos plazca, tendremos letreros que nos indican si una zona es de un nivel más elevado que el nuestro (por lo general es bastante sencillo de reconocerlas) por tanto nos tocará repetir zonas, misiones y enemigos para ir aumentando nuestro poder; los escenarios son gigantescos y podremos explorarlos de una manera bestial, pero aconsejo que vayamos con cabeza porque no tenemos puntos de control durante las fases y si perdemos las tres vidas nos tocará volver a empezarlas desde el principio, algo bastante tedioso si llevamos más de una hora sumergidos en alguna y nos machaca una emboscada o un jefe final algo más machacón de lo que esperábamos.

Los jefes tienen su punto débil a pesar de contar con una armadura muy resistente, unos ataques devastadores y demás ventajas que nos harán las cosas más difíciles, pero no hay nada que las dos hermanas no puedan conseguir si avanzamos con un buen nivel y armas mejoradas, una vez encontremos su debilidad es cuestión de tiempo y de no hacer locuras que nos hagan recibir balazos gratuitamente; es mejor ir lento pero seguro, con cobertura y disparando mientras descubrimos el patrón.

El apartado técnico es toda una delicia.

Las hermanas tienen habilidades diferentes: mientras una posee un aventón para irrumpir entre los enemigos (Crush), la otra podrá usar el sigilo para adentrarse entre las filas enemigas (Cloak), y es algo que se agradece ya que eliminamos el jugar con los mismos personajes cambiando solo su skin, y con estas dos posibilidades hacemos que se complementen de una manera bastante útil. Al mejorar las armas y las habilidades notaremos cómo es más fácil abrirnos paso entre los enemigos, que por muchos que nos salgan en pantalla no se ralentiza lo más mínimo y es de agradecer ya que algún salto puede afectar de manera inevitable en que caigamos en batalla. En nuestro camino podremos encontrarnos con varios puzzles que no son demasiado complejos pero que incluyen cierta variedad a nuestra aventura, haciendo que queramos explorar un poco más en busca de ellos.

En cuanto a calidad gráfica estamos hablando de un juego bastante bueno con detalles muy cuidados, así como unos escenarios increíblemente espectaculares. La banda sonora solamente nos acompaña, quizás un poco más floja de lo que nos gustaría para que se mantuviera el ritmo tan acalorado, pero no está nada mal; el juego está totalmente doblado al castellano y de una manera bastante eficiente que nos hará disfrutar de todas las líneas de diálogo, incluso de sacarnos alguna sonrisa.

Conclusión final.

Wolfenstein Youngblood es todo lo que estábamos esperando: un buen juego de disparos con un gunplay sobresaliente, escenarios gigantescos que podemos explorar, subidas de nivel y mejoras de armas y habilidades que nos harán retomar viejas zonas para armarnos. La vertiente cooperativa es su plato fuerte pero se puede disfrutar en solitario sin problemas, aunque el Buddy Pass nos ha alegrado mucho. Unos gráficos bien cuidados, un doblaje sublime y gran variedad de enemigos, armas y habilidades. Quizás el argumento flaquea un poco y el farmeo a veces se te puede hacer algo tedioso, pero sin duda alguna lo peor es la falta de puntos de control a pesar de la facilidad de las tres vidas, teniendo que repetir escenarios desde el principio y volver a pasar por todo el recorrido. En definitiva, acabar con nazis es divertido ya sea tanto en solitario como en cooperativo.

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