Portada de "Evil Boys" de Clarissa Wild. | Fuente: Urano.
Portada de "Evil Boys" de Clarissa Wild.
Portada de «Evil Boys» de Clarissa Wild. | Fuente: Urano.

Si el primer libro ya dejaba sensaciones intensas, Evil Boys sube claramente el nivel, sobre todo gracias a su protagonista. Lana no es la típica chica arrastrada por las circunstancias: desde el inicio queda claro que hay algo más en ella, algo oscuro, decidido…, y peligroso. La historia arranca con una escena impactante —Lana asesinando a un pedófilo— que no solo engancha, sino que define perfectamente el tono de la novela: crudo, moralmente ambiguo y cargado de tensión.

A partir de ese momento, la trama se dispara cuando los tres miembros de la Phantom Society —Milo, Kai y Nathan— la descubren. En teoría, ellos son quienes tienen el control, quienes juegan y dominan. Sin embargo, lo interesante del libro es que esa dinámica no es tan simple como parece. Aunque intentan imponer su poder sobre Lana, ella no encaja en el papel de víctima. De hecho, es evidente que guarda secretos importantes y que no está tan indefensa como los demás creen.

Uno de los mayores aciertos de la novela es precisamente esa construcción del personaje de Lana. Se percibe una evolución respecto a protagonistas más planas o reactivas: aquí hay intención, estrategia y una profundidad que se va revelando poco a poco. El lector siente que ella siempre sabe más de lo que dice, lo que genera una tensión constante. No es solo lo que ocurre, sino lo que podría ocurrir en cualquier momento.

En cuanto a los tres chicos, cada uno aporta una energía distinta a la historia. Milo, Kai y Nathan no son simplemente antagonistas o intereses románticos oscuros; representan diferentes formas de poder, manipulación y atracción. La relación entre ellos y Lana está cargada de juegos psicológicos, deseo y enfrentamientos de voluntad. Lo interesante es que, aunque intentan dominarla, la balanza nunca está completamente inclinada hacia un lado, lo que mantiene la intriga.

Además, las escenas spicy están especialmente bien construidas. No se sienten metidas solo para añadir tensión sexual, sino que forman parte de la dinámica emocional y de poder entre los personajes. Clarissa Wild consigue que cada escena tenga personalidad propia, jugando con la provocación, la vulnerabilidad y el desafío constante entre Lana y los chicos. También se agradece que resulten originales dentro del género: hay creatividad en la forma de narrarlas y una tensión previa muy bien trabajada, lo que hace que tengan mucho más impacto.

El ritmo de la novela es otro punto fuerte. No hay momentos realmente muertos: la historia avanza con intensidad, alternando escenas de acción, tensión emocional y revelaciones que mantienen al lector enganchado. Además, el tono oscuro está muy bien sostenido, sin caer en lo gratuito, sino reforzando la personalidad de los personajes y el ambiente general.

Comparado con el primer libro, éste se siente más sólido. Los personajes están mejor definidos, las dinámicas son más complejas y la protagonista destaca mucho más. Es fácil entender por qué me ha gustado más: Lana tiene una presencia mucho más fuerte y misteriosa, y eso eleva toda la historia.

En definitiva, Evil Boys es una continuación que mejora lo anterior, con una protagonista magnética y una trama que juega constantemente con el poder, el control y los secretos. Si algo queda claro, es que Lana no es alguien con quien se pueda jugar tan fácilmente… y eso es lo que hace que la historia funcione tan bien.

Irati Egaña
Desde pequeña fui una ávida lectora, y tras mucho leer y escribir reseñas en mi blog, he conseguido acabar aquí de redactora.

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