El Dragón Renacido: La Rueda del Tiempo

Tras releer ‘El Dragón Renacido’, estamos convencidos de que este tercer volumen de La Rueda del Tiempo termina de plantar muchas de las cuestiones y problemas fundamentales que la saga de Robert Jordan desarrolla profundamente en los siguientes libros de la saga.

Tras dos volúmenes que han servido para conocer a los protagonistas (aquí la reseña de ‘El Ojo del Mundo‘ y ‘La Gran Cacería‘), antagonistas, la cultura de los pueblos, la historia y el mundo en el que se va a desarrollar la historia, ‘El Dragón Renacido’ sirve como punto de inflexión dotando de profundidad a sus personajes y mostrando sus dudas y miserias como no las habíamos visto hasta ahora. Por ello, ya os adelantamos que este volumen es uno de nuestros favoritos por todo lo que implica. Pero veamoslo en profundidad.

Se separan los caminos

Tras los sucesos ocurridos al final de ‘La Gran Cacería’ (La Rueda del Tiempo Vol. 2), ya son muchos los que afirman que El Dragon Renacido ha regresado y ven en Rand una figura terrible. Sin embargo, también son muchas las personas que ven en él una figura a seguir y por la que están dispuesto a luchar para librar al mundo de la Oscuridad que lo acecha. Rand, sin embargo, se ha refugiado en sí mismo y ha decidido viajar él solo hasta la Ciudadela de Tear para comprobar si es capaz de cumplir las Profecías del Dragón. De esa forma podrá confirmar completamente si es, o no, el verdadero Dragón Renacido. Por el camino tendrá que luchar con fuerza contra los enemigos que le acechan y contra su propio instinto que le llama a ceder el control al Saidin.

Una de las primeras particularidades de este volumen se encuentra en el hecho de que Rand queda en un discreto segundo plano del que iremos conociendo detalles poco a poco mientras la narración principal se divide entre el resto de los amigos de Campo de Emond. Mat gana protagonismo durante su viaje a Tar Valon donde buscan una cura definitiva para el mal de la daga mientras que Egwene, Nynaeve y Elaine trabajan para descubrir si el Ajah Negro existe en realidad.

Por su lado, Moraine, Lan, Perrin, Min, Loial emprenden la búsqueda de Rand, descubriendo por el camino que el mundo está cambiando mucho más rápido de lo esperado tras el combate entre las nubes durante la invasión a Falme. Además, cada uno de los miembros de este grupo tendrá que hacer frente a sus propios problemas donde, por supuesto, destaca Perrin que tiene que lidiar con el hecho de que puede comunicarse con los lobos. El desarrollo de este último personaje es, sin duda, uno de los puntos fuertes de una novela que brilla con luz propia debido a todos los temas que se tratan y desarrollan durante sus cortísimas 660 páginas.

Conclusiones de La Rueda del Tiempo: El Dragon Renacido

Sabemos que, como lectores, es complicado mantener el mismo nivel de atención y de entusiasmo durante una saga tan larga como es La Rueda del Tiempo, pero os aseguramos que este volumen es, sencillamente, magistral. El desarrollo de personajes, la evolución de las tramas y la ampliación de nuestra visión del mundo en el que se desarrolla la acción es total y nos deja con ganas de ponerle las manos encima a ‘El Ascenso de la Sombra’ el cuarto volumen de la saga.

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