Carlos Sisí (Madrid, 1971) cierra el año publicando “Nocte”, su nuevo libro, de la mano de la emergente Onyx Editorial. En un año pandémico y extraño, Sisí se las ha apañado para terminar su trilogía Rojo con “Infierno” y editar con Onyx la recopilación de sus tiras “Historias con alma” y “Nocte”.
Buen ritmo, no está nada mal.
“Nocte” nace de una inquietud, de una idea alocada, que necesita tomar la forma de libro para sentar unas bases. Podría decirse que “Nocte” es una puerta abierta hacia un mundo nuevo lleno de potentes ideas.
Ahondemos en ellas, alejándonos de las sombras.

El argumento:

El cinco de diciembre de 1971, una tranquila campiña inglesa se iluminó como el mástil de un barco afectado por el fuego de San Telmo, y un pastor llamado Drew Brewer pudo ver «otro lugar» a través de lo que luego llamaría «un roto en el aire».
Las ovejas de Brewer saltaban al azar de un lugar a otro y, cuando volvían a aparecer, lo hacían en llamas. El fenómeno se bautizó como Overture, y, no sin esfuerzo, pudo ser encubierto. Sin embargo, cuando el fenómeno empezó a extenderse y aparecieron más Overtures con otro tipo de repercusiones, más agresivas y hostiles, varios gobiernos y empresas privadas unieron esfuerzos para crear NOCTE, más conocida como «La agencia», una entidad secreta liderada por la doctora Lalasa Kapoor y dedicada a investigar esos fenómenos.

El Año Cero de la agencia NOCTE, sin embargo, ocurrió mucho más tarde, en junio de 1986, cuando Mo Talloran y Beatrice Deschain, entre otros, ataviados con los sofisticados Trajes Aeris de Intervención, consiguieron saltar al otro lado desde una de aquellas anomalías. Lo que descubrieron, y lo que ocurrió después, cambiaría la percepción de la realidad para siempre y establecería una imperiosa y urgente necesidad de crear un frente de defensa.

Como decía, “Nocte” parte de una idea, de una inquietud. En un post reciente de sus activas redes sociales, Sisí reconoce que el germen de la novela reside en casi una locura: un proyecto de novela interactiva. Pero no un Elige tu aventura, si no una compleja estructura que permitiese al lector recibir su propia novela con sus propias elecciones. Algo titánico, que requeriría escribir el equivalente de un buen montón de novelas. Ese proyecto, que quizás vea la luz o no, necesitaba de un primer paso y “Nocte” es el resultado de todo ese planteamiento. Hay que destacar que “Nocte” no cae presa de ese intento de novela interactiva, es una novela completa y con la misma calidad a la que Sisí nos tiene malacostumbrados.

Quizás, solo quizás, la sinopsis oficial cuente demasiado. No es que no tenga más puntos interesantes que los que aparecen ahí señalados pero “Nocte” es una de esas novelas de paladear con cuidado, poco a poco. Por allanar un poco el terreno, “Nocte” es heredera de parte del espíritu de “Varsovia” y “Alma” pero con suficientes elementos propios y diferenciados como para que adquiera una potente personalidad propia dentro de la obra de Sisí. No es la misma novela de siempre, tiene una profunda huella dactilar, única, con algunos elementos transversales, temáticos, compartidos.

Ahora, vayamos por partes.

No van a aparecer spoilers significativos a continuación pero si que voy a ahondar en determinados aspectos de “Nocte”. Puede ser que queráis llegar intactos a la novela o que no os apetezca leer mis delirios y conjeturas. Por eso, ahora mismo y delante de vuestros ojos, aparece un momento Y (i griega). Una disyuntiva, una elección. Podéis seguir leyendo, adentrándoos en una reseña inmersiva por la superficie de “Nocte” o, en un rápido scroll, avanzar hasta el segmento titulado “En definitiva”. Ahí aparecerá un pequeño resumen de la reseña, con lo imprescindible.
La elección es vuestra.
Así que, como decía…

Vayamos por partes.

“Se puede perder la vista pero nunca la mirada”. Dieciséis páginas tarda Sisí en sacar una idea tan importante de “Nocte” a la luz. Los primeros capítulos de la novela nos llevan a la campiña inglesa a principios de la década de los setenta. Las sensaciones son claras y evidentes: la localización no es al azar y no es el mismo estilo de, por ejemplo, la trilogía Rojo. Que no se me malinterprete: el Sisí de siempre está ahí, con un nivel narrativo altísimo pero el ritmo, la manera de hilar y presentar ideas tiene una pausa, una manera distinta de conectar con el lector. Si, por ejemplo, Rojo era HBO, “Nocte” es la BBC.
Y ese detalle nos lleva a la evolución.

Recuerdo estar leyendo el libro mientras apuntaba frases o ideas que me surgían con la lectura: conexiones, pareceres, guiños… Al llegar a la página 150, aproximadamente, unos seis capítulos de la novela, la cantidad de ideas apuntadas era importante. Ese detalle, junto con una conexión total con la lectura, me condujo a pensar en la evolución de Carlos Sisí como escritor. En esas 150 páginas de “Nocte” se puede resumir la experiencia adquirida por Sisí como autor: detalles de “Alma” o “Varsovia”, una estructura heredera de Rojo, incluso esos pequeños documentos que aportan visiones alternativas a ciertos sucesos, a imagen y semejanza de los Antes y Después de la trilogía vampírica. Cada detalle aprendido está pulido, ensamblado de manera satisfactoria a la estructura de la historia que quiere contar, de forma que siempre se suman detalles.

“Nocte” es una novela cerrada, autoconclusiva, pero tan llena de ideas que bien puede tratarse como una guía, un compendio con el lore básico de un universo que debería ampliarse, explotarse hasta sus últimas consecuencias.

Una historia, por cierto, que tiene una estructura particular. Ya desde los agradecimientos iniciales se juega con la idea de que “Nocte” puede suceder en nuestro mundo, en nuestra realidad. La acción comienza en 2015, en un comité de investigación sobre lo sucedido en Nocte. En los sucesivos capítulos viajaremos hacia la década de los 70 del siglo pasado, para leer lo que de verdad sucedió. Un juego con la realidad y con el tiempo que continúa con la lectura, hasta las últimas páginas.

Personajes de palabra y acción.

Otro aspecto a resaltar es la manera en la que los personajes son creados, con pinceladas en forma de acciones o líneas de diálogo. Me remito a otra parte temprana de la novela. La doctora Lalasa Kapoor mantiene una conversación con Tom Hoult acerca de una serie de conceptos sobre los que se articula la novela: el Bien Mayor, “la vida más allá de la vida”, la población mundial, lo que desconocemos, etc. En apenas un puñado de páginas, la esencia de la novela y el carácter de ambos personajes quedan definidos milimétricamente, con la forma de un ágil diálogo. Sin nada más.

“Nocte” es una novela afinadísima, calculada hasta el mínimo detalle y que recoge los cimientos de un mundo enorme, de una parte importante del ideario de su autor. A una base de thriller paranormal se le suma un repertorio de ideas que van desde la ciencia centrada en la energía a elementos no contemplados en nuestro campo de conocimiento actual. “Nocte” tiene como tema central el equilibrio: el balance entre luz y oscuridad, entre el Bien Mayor y el egoísmo individualista.

La galería de personajes es amplia y soportan con frescura las más de 400 páginas de novela. A mitad del relato se incorporan una interesante triada de personajes (John, Mo y Beatrice) con un propósito central en la trama. Un aspecto negativo sería que quedas con ganas de conocer más de dichos personajes, tanto su aparición como su desarrollo pasa demasiado rápido en la novela (sobre todo Mo y Beatrice) pero ni tan siquiera así quedan desdibujados. Hay fuerza y presencia en ellos, al igual que en Mohole, la parte oscura entre tanta luz.
La mayoría de protagonistas de “Nocte” pertenecen a entornos cultos, doctos en sus materias: desde científicos a agentes de alto nivel. Sisí utiliza una serie de documentos, dispersos por la narración, para dar voz a otro tipo de personas: trabajadores medios, con otros puntos de vista de los hechos.

La novela va en un claro ascenso, tanto en intensidad como en complejidad. Las ideas que plantea, las semillas que siembra, pueden no ser fáciles de interiorizar. Conceptos científicos, otros más alejados de las creencias científicas establecidas, pinceladas de comportamiento humano, espiritualidad… Todo cabe en “Nocte”. Cada elemento se pone en juego en los momentos oportunos, dejando el suficiente tiempo para fijar ideas y conceptos. Se pueden encontrar desde estudios sobre el problema energético hasta cuestiones sobre el sentido de la humanidad, a dónde nos dirigimos como especie y la distinta manera de enfocar problemas, ya sea debido a nuestro egoísmo o a la diferente percepción que tenemos del mundo con el paso de las décadas y nuestra obsesión tecnológica.

Mensajes.

Los mensajes, dosificados, bien colocados en la trama, con el espacio perfecto para desarrollarse, adquirirán importancia según el lector. Otro punto clave de “Nocte”: su versatilidad. La novela se puede disfrutar desde un punto de vista de un dinámico thriller sobrenatural, con toques de acción y unas pinceladas de terror. En ese nivel, “Nocte” funciona, sobradamente. A poco que bucees en las ideas, con la mente abierta y dejas que enraícen en tus creencias, “Nocte” adquiere otro nivel, de la misma manera que sucedía con “Alma” o “Varsovia”. Pero ese detalle, ese gesto, está en los lectores.

“Nocte” es, en su esencia, una novela sobre equilibrio. La imperiosa necesidad del gris, del balance entre el blanco y el negro, entre la maldad y el egoísmo en el espectro negativo y la ingenuidad y narcisismo del polo positivo. Esos ámbitos están representados por Kapoor y Mohole, dos de los personajes de la novela, reflejados en un espejo con forma ovalada, el Overture.

El portal con el que comienza la trama, el Overture, es el elemento principal. Un extraño óvalo que surge en la campiña inglesa, devolviendo un reflejo de misterioso paraje. Carlos Sisí desgrana su mejor narrativa en el intento de describir las sensaciones que emanan del Overture, frases que se transforman en sentimientos. El Overture es una puerta a otro mundo y una espejo que profundiza en nosotros mismos, como individuos, como especie. Es un elemento que se siente imposible, mágico, un interrogante físico y una señal de alerta sobre el que crece el proyecto “Nocte”. El elemento, casi mítico, del Overture a ratos parece una inflorescencia del Yggdrasil, el árbol de la vida de las mitologías nórdicas. Un fruto, extendiendo sus ramas por las diferentes capas de la realidad que, pobres mortales, no atisbamos a ver y cuyas raíces se extienden por la cercanía del Overture, creando fenómenos extraños.

Referencias.

También están a la vista del lector/espectador la batería de referentes que se pueden identificar a lo largo de “Nocte”… y muchos otros que Sisí se guarda bajo la manga. La novela, como he dicho anteriormente, tiene un marcado ambiente británico de mediados de los 70. Entornos cultos, cierta pausa y un color al estilo de la BBC. Cuando los detalles extraños comienzan a aflorar (que, créanme, aflorarán) “Nocte” adquiere tintes de Doctor Who o de Doctor Quatermass. Hay un amor por el sentido de lo imposible, por los fenómenos inexplicados (que no inexplicables…), junto con unos toques de Los 4 fantásticos más clásicos, cercanos a Kirby o Byrne y al Excalibur de Alan Davis o las primeras etapas de Los nuevos mutantes.

Pinceladas de manga y anime, chispas de Kojima y del “Encuentros en la tercera fase” de Spielberg, los portales de “Portal”, un algo de ciertas novelas de Stephen King, referencias directas a Star Trek, Gary Gygax y su D&D. También se perciben los inicios del propio Carlos Sisí como creador de aventuras conversacionales en emergentes aparatos informáticos. Todo eso y mucho más, en una novela del entorno “Alma” y “Varsovia”, una puerta abierta al Sisiverso.
También hay muchas ideas extraídas de otras creencias y culturas, fenómenos de más allá de lo que conocemos a día de hoy como ciencia, espiritualidad y comportamiento humano.
Y habrá más, por supuesto, pero ya no alcanzo a verlas.

Así de rico es el mundo que presenta “Nocte” y muchos más detalles que descubriréis con su lectura. Es una novela cerrada, autoconclusiva, pero tan llena de ideas que bien puede tratarse como una guía, un compendio con el lore básico de un universo que debe ampliarse, explotarse hasta sus últimas consecuencias.
Ojalá sea el primer paso.

En definitiva.

Reconozco haber tenido un recelo previo a la lectura de “Nocte”. No hacía mucho del titánico esfuerzo de Rojo, la idea partía de un arriesgado proyecto y, atendiendo a un prejuicio extraño, la elección de una editorial joven no me hacía albergar grandes esperanzas. Que delicioso y terrible error.

“Nocte” es una novela afinadísima, calculada hasta el mínimo detalle y que recoge los cimientos de un mundo enorme, de una parte importante del ideario de su autor y del multiverso Sisí. Sus múltiples niveles de lectura comienzan con una base de thriller paranormal, con un repertorio de ideas que van desde la ciencia centrada en la energía a elementos no contemplados por nuestros campos de conocimiento actual. “Nocte” tiene como tema central el equilibrio: el balance entre luz y oscuridad, entre avances y cautela, entre el Bien Mayor y el egoísmo individualista. Carlos Sisí sigue reflejando su evolución como escritor, evitando el estancamiento, añadiendo nuevas facetas a su repertorio y optimizando sus habilidades anteriores. La edición de Onyx es excelente, jugando con diferentes tipos de letra, estructura de página y cualquier locura que se le haya pasado a Sisí por la cabeza.

Hay pocos detalles negativos en “Nocte”: quizás se haga un viaje demasiado corto y tenga un acelerón muy acusado en su segunda mitad o algún personaje parezca poco explotado. El tramo final tiene mejor ritmo que en otras ocasiones: el viaje es complejo pero Sisí agarra con fuerza el volante y no tiene los problemas de otras novelas, ni de una final demasiado dilatado (“Alma”) ni de resoluciones demasiado abruptas (“Varsovia”).

“Nocte” es una puerta abierta a un nuevo mundo, una guía llena de ideas a rebosar y una base excelente para seguir creando y creciendo. Además devuelve al lector el esfuerzo que cada uno invierta en su lectura.
Un libro sobre balance, sobre el equilibrio perdido y que debemos recuperar.

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2 COMENTARIOS

  1. Me flipan los libros de Onyx! Sus autores y sus ediciones son una gozada: Noche en Tintagel de Verónica Pazos o La tierra de la traición de Arantxa Comes me han parecido sublimes.
    Ahora espero con más ansia tener en mis manos Nocte y oler otro libro nuevo de Carlos.

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