«Las diez mil puertas de Enero», publicada por Roca en castellano, es la primera novela de Alix E. Harrow y no ha parado de cosechar logros. Listas de ventas y nominaciones a premios aparte, «Las diez mil puertas de Enero» es una celebración de la fantasía como género, mezclando parajes ya conocidos con suficientes pinceladas de modernidad y que se apoya en la elegante, potente e imaginativa elección de palabras por parte de Alix E. Harrow para deslumbrar, a pesar de algunos problemillas. No os arrepentiréis de cruzar las Puertas de la novela.

El argumento.

Enero Demico es una joven curiosa que vive en una extensa mansión llena de objetos y tesoros peculiares. Como la pupila del rico Sr. Locke, se siente un poco distinta a todo aquello que la rodea. Entre todos los artefactos que habitan la casa, Enero descubrirá un maravilloso libro: un libro que la llevará a otros mundos y que cuenta una historia repleta de puertas secretas, de amor, aventura y peligro. Cada vez que pase una de sus páginas se le revelarán verdades imposibles hasta descubrir que la historia que lee está cada vez más entrelazada con la suya.

La sinopsis editorial puede no resultar muy original. Estaríamos frente a la enésima historia de corte fantástico de protagonista marginada, secretos enquistados en el tiempo, elementos fantásticos dispersos y promesas de aventuras y romances. La sensación de estar frente a algo tan genérico desaparece en las primeras páginas de lectura. La forma de escribir y esbozar sensaciones de Alix E. Harrow con las palabras resulta un factor determinante, ya desde el inicio de la novela. Pero, dejemos eso para más adelante: toca adentrarse en las Puertas.

Puertas abiertas a la fantasía.

«Las diez mil puertas de Enero» es una historia llena de historias, por explicarlo de alguna manera. Harrow crea una relación con las personas al otro lado de la página, un juego del que no eres plenamente consciente hasta el final de la novela.
Enero Damico es la protagonista de la novela. Una de las historias es la suya, una chica entre varios mundos, criada en una mansión de Kentucky por el Señor Locke en los años veinte del siglo pasado, mientras su padre recorre el mundo en busca de extraños artefactos de diferentes culturas. Una joven que no encaja en ningún sitio, que disfruta de la lectura de revistas pulp que alimentan su imaginación. Hasta que encuentra una Puerta en forma de libro y…

… se abre otra historia. La historia de Yule Ian y Adelaide Lee Larson. Un Académico de un mundo diferente, un lugar donde la Palabra tiene poder y una mujer, muy parecida a Enero, de finales de 1800. Su historia es la de un Amor Incondicional, un amor separado por una Puerta. Una historia que Enero va conociendo gracias a los capítulos de «Las diez mil puertas», un libro que se aparece frente a ella de manera misteriosa y que le ayuda a evadirse de las miserias de su vida.

Ambas historias están narradas en primera persona, cerrando un círculo maravilloso, que adquiere toda su importancia en el tramo final. Enero está rodeada de una sólida galería de personajes, quizá algo escasos, pero que cumplen su función. Desde el misterioso y paternalista Señor Locke, pasando por el fiel y fiero perro Bad (de Simbad), el fiel escudero Samuel y terminando en Jane, institutriz africana y modelo de vida adulta para una Enero adolescente. Hay aliados y también enemigos, la oscura Sociedad Arqueológica de Nueva Inglaterra, obsesionada con la adquisición y custodia de conocimiento.
Y Puertas, muchas Puertas que abren caminos a mundos extraños, muy diferentes al nuestro, llenos de historias a contar.

Ninguna Puerta es lo que parece.

«Las diez mil puertas de Enero» esconde varias reflexiones en su juego de aventura fantástica. Harrow consigue, pese a ser su primera novela, actualizar parte de los fundamentos de la fantasía literaria. Una suma de pequeños aciertos, colocados de manera muy natural en la narración pero que, al terminar la lectura, suponen un gran cúmulo. Enero es una protagonista con la que es muy fácil conectar: decidida, valiente, inconformista. Una joven que busca su lugar en un mundo no hecho a su medida y que se escuda en su arrojo y su amor por la lectura. Ese comportamiento une, como personajes, a Enero y a Adelaide: ambas extrañas en sus mundos, sin amoldarse al rol predominante.

«Las diez mil puertas de Enero» es un debut extraordinario. Una novela de fantasía capaz de abrazar a referentes clásicos del género sin perder su mirada actual y con una calidad narrativa excelente. Una historia de historias, un canto de amor a la literatura, a la importancia de los libros. Una puerta abierta a los sentimientos, al Amor Incondicional y a seguir luchando, bajo cualquier circunstancia.

Yule Ian, otro de los protagonistas, adquiere su plena comprensión como personaje al final de la lectura, al final de las dos «Las diez mil puertas». Una triada de personajes diversos racialmente, que deben vivir en un mundo que no los recibe con los brazos abiertos, precisamente. Los conflictos raciales son otra de las Puertas que se abren en la lectura: la presión negativa hacia los diferentes, las personas que no se integran, que no son como deben ser, la pobreza por cuestiones sociales, el racismo integrado y normalizado en la sociedad, etc. Pinceladas finas pero profundas, muy bien situadas en la lectura, haciendo un retrato de la Norteamérica del primer cuarto del siglo veinte.
La conquista de otras culturas, otros pueblos, su aniquilación y posterior expolio cultural también forma parte de las ideas que se filtran a través de las Puertas.

La Puerta de las palabras

Si las historias que cuenta «Las diez mil puertas de Enero» están llenas de interesantes ideas, más allá de su fusión de aventuras y fantasía, otro de los puntos fuertes es la manera en la que Alix E. Harrow da forma a su obra. Una prosa riquísima, llena de giros y juegos, y con una facilidad pasmosa para detallar sentimientos con apenas una palabra. Es de justicia resaltar la traducción de David Tejera Expósito: un finísimo trabajo con el que la obra original no pierde ni un ápice de sus intenciones y calidad y que no tuvo que ser un trabajo nada fácil. Mayúsculas, palabras afiladas cargadas de sentido y sentimientos, historias dentro de historias… un festival.

Un trabajo con una narrativa excelente pero que tiene algunos aspectos menos positivos. La mezcla de historias, aunque brillante y llena de sentido, resta algo de ritmo al conjunto, sobre todo cuando cuentas con una protagonista con la que es muy fácil conectar como Enero. La parte fantástica es una conjunción de elementos clásicos del género con un acercamiento moderno pero, con tantas Puertas y tantos mundos, se echa en falta algún viaje más, un extra de exploración. Original en estructura y acercamiento pero algunas veces se deja caer en caminos ya muy transitados (el camino de la heroína, algún enemigo muy del gusto de Neil Gaiman…). Son momentos puntuales y enseguida recupera sensaciones, no se deja vencer por ningún aspecto negativo.

En definitiva.

«Las diez mil puertas de Enero» es un debut extraordinario. Una novela de fantasía capaz de abrazar a referentes clásicos del género sin perder su mirada actual y con una calidad narrativa excelente. Una historia de historias, de las vueltas de la vida, pero también un canto de amor a la literatura, a la importancia de los libros en las vidas de los que los amamos y que tantas veces nos salvan de un panorama desolador. Una puerta abierta a los sentimientos, al Amor Incondicional y a seguir luchando, bajo cualquier circunstancia. Alix E. Harrow es una de las escritoras de fantasía a seguir muy de cerca y con este debut, ya no queda ninguna duda.

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Criatura de la noche. Redactor en Fantasymundo.com

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