Atención, dato: con “La conjura de Aramat”, Victoria Álvarez (Salamanca, 1985) llega a la docena de libros publicados desde su debut en 2011 con “Hojas de dedalera”. Casi una década de presencia continuada en las librerías y demostrando una enorme progresión. Ahora, después de terminar su trilogía de Helena Lennox (también publicada por Nocturna) y algún coqueteo con el género, da el salto definitivo a la literatura fantástica. “La conjura de Aramat” es la primera entrega de la trilogía La guerra de Gaiatra, un mundo donde conviven magia y tecnología, yinns y steampunk. Bajo su apariencia de un retelling de los mundos de “Las mil y una noches” se esconde un gran universo propio y muchas sorpresas.

El argumento:

En un país devorado por el desierto, donde la tecnología obedece las leyes de la magia y los deseos de los yinns son más que una leyenda, una sultana se casa cada noche y decapita a un nuevo esposo cada amanecer. Nadie en todo Aramat parece dispuesto a alzarse contra ella; nadie excepto su propia hija.

A sus diecisiete años, la princesa Raisha está desesperada por salvar a su madre de un destino atroz. Por eso no duda en escapar del palacio con su último esposo, confiando en que la sultana acabe entrando en razón.

Pero Raisha no tarda en comprobar que las cosas no van a salir como esperaba: el hombre al que ha ayudado no es quien ella creía, el desierto esconde más secretos de los que podía imaginar y más allá de sus fronteras, donde la niebla se extiende sobre un reino de engranajes oxidados y las nubes envuelven un archipiélago flotante, la maquinaria de una guerra inminente ya se ha puesto en marcha.

Decir que “La conjura de Aramat” es un retelling, una nueva versión actualizada de un clásico como “Las mil y una noches” es arañar levemente la superficie de la novela. Claro que hay elementos comunes, entre sultanas, princesas, maldiciones, arena, yinns y artefactos a medio camino entre la magia y la tecnología pero Gaiatra, el mundo que nos presenta Victoria Álvarez, es mucho más. Quiero comenzar justo por ahí, por el componente fantástico, que es el elemento diferenciador de “La conjura de Aramat” con el resto de la obra de su autora. El esfuerzo que ha hecho Victoria Álvarez para dar forma a Gaiatra no ha debido de ser sencillo. Rico y variado, Gaiatra esconde una serie de zonas, países y secretos que van desgranándose con cuidado a lo largo de las casi 700 páginas de lectura. Amarat sería el mundo del estilo “Mil y una noches” que centra la atención en un primer momento pero también encontramos Cameroth, una Inglaterra victoriana controlada por el Culto de la Razón y llena de ingenios steampunk (cambiando el vapor por el misterioso éter). Helial, último de los tres grandes reinos, es una zona de islas con claras influencias asiáticas, dominada por clanes familiares y un uso particular de la magia. Un sultanato, un reino y un imperio.
Y por si os lo preguntáis: si, ¡hay mapa!

Rico y variado, Gaiatra esconde una serie de zonas, reinos y secretos que van desgranándose con cuidado a lo largo de las casi 700 páginas de lectura.

Los tres reinos viven en un delicado equilibrio, un acuerdo de paz que amenaza con resquebrajarse. Cada uno de ellos presenta una enorme variedad de peculiaridades que Victoria Álvarez va introduciendo poco a poco, sin abusar de la aglomeración de descripciones y con una exposición que va de la mano con las actuaciones de los personajes, facilitando la lectura y la comprensión. Los elementos estáticos no son muy usuales en “La conjura de Aramat” y los reinos de Gaiatra no van a ser una excepción: cada uno de ellos tiene sus propios problemas internos, desde revueltas sociales inminentes a abusos de poder, pasando por clanes supuestamente extintos que traman desde las sombras. En resumen, Gaiatra es un mundo vivo y rico, muy rico, en detalles e historia pero el buen hacer de Victoria Álvarez hace que la inmersión no sea dura y agobiante, si no un paseo más que interesante.

La galería de personajes es otro de los aciertos del libro. Diversa y muy completa, llena de ingredientes de todo tipo, el reparto de personajes asegura que el ritmo no decaiga. “La conjura de Aramat” se divide en capítulos, cada uno de ellos centrado en parte de los personajes. En un principio no pensé que todos iban a resultarme igual de interesantes pero, una vez terminada la lectura, cada uno de los personajes deja su poso en el lector y, a la larga, en el discurrir de la novela. Raisha y Marjannah, princesa y sultana, resultan, a primera vista, las protagonistas pero su mundo sería muy pobre sin el resto. Personajes como Cordelia Darlington (¡mi favorita!), Sheng, Zhao Shuren, Zafirah o incluso otros que aparecen poco más que esbozados como los hermanos Hollister o las amenazas del Alacrán y el Enjambre, aportan un inestimable valor al conjunto y a que la mezcla sea equilibrada y perfecta. Personajes diversos, en el amplio sentido de la palabra: mujeres fuertes y poderosas con un gran peso a sus espaldas, relaciones afectivas de cualquier ámbito, luchadoras por la igualdad social y jóvenes rebeldes que se encuentran fuera de su lugar en la vida.

“La conjura de Aramat” es la primera zambullida de Victoria Álvarez en los terrenos de la fantasía: pura aventura cimentada en un interesante mundo, una galería diversa de personajes y una planificación ejemplar de la novela, con inesperados giros que afilan el excelente trabajo narrativo.

“La conjura de Aramat” es el primer episodio de una trilogía pero es de reseñar la cantidad de eventos que suceden en su primer volumen. Tantos giros, al igual que la equilibrada galería de personajes y el rico mundo creado, hace que se deba dar la importancia necesaria al trabajo de Victoria Álvarez. Cualquiera que siga a la autora por redes sociales sabe de su planificación, capacidad de trabajo y constancia. Gaiatra, al igual que “La conjura de Aramat”, es fruto de esa manera de trabajar y crear. La planificación se percibe a lo largo de la estructura de la novela: cada giro está medido, calculado, situado en el momento preciso para crear una sensación en el lector, al igual que cada nueva información sobre Gaiatra. Una precisión envidiable que genera un ritmo de lectura excelente. Hay algún momento en el que, personalmente, los caminos que tomaban ciertos personajes no centraban mi atención en ese instante o tramas que pierden interés en comparación con otras, pero nada demasiado grave. La narrativa de Victoria Álvarez también ayuda a la lectura: detallada, completa y con una excelente combinación de pausa y ritmo, alterna hermosas fases descriptivas con afiladas y crueles espadas. Otro punto a tener en cuenta: id con cuidado a la hora de cogerle cariño a algún personaje, no todos llegarán al final…

En definitiva.

“La conjura de Aramat” es la primera entrega de la trilogía La guerra de Gaiatra y cumple a la perfección como punto de entrada. La primera zambullida de Victoria Álvarez en los terrenos de la fantasía no puede ser mejor, pura aventura cimentada en un interesante mundo, una galería diversa de personajes y una planificación ejemplar de la novela, con inesperados giros que afilan el excelente trabajo narrativo de la autora. Hay algún altibajo, fases menos interesantes que otras y algún capítulo más recargado que otros pero no altera la sensación final. “La conjura de Aramat” cuenta con una edición a cargo de Nocturna, con las bondades a las que nos tienen acostumbrados: detalles en cada capítulo, alguna que otra ilustración y un diseño perfecto.

Una primera entrega más que recomendable y que acumula una cantidad importante de aciertos basados, sobre todo, en un excelente trabajo de planificación y desarrollo de su autora. No se puede decir más, salvo que no estáis preparados para esa parte final y que ojalá no quede mucho hasta la siguiente entrega.
¡Quedáis avisados, incautos lectores!

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