Iron Nest: Heavy Turret Simulator es un juego indie que nos ofrece cosas que ya hemos visto pero nos fascina de una manera muy interesante. No es costumbre que desarrolladores extranjeros se centren en el territorio español, pero en esta ocasión es lo que toca.
Ambientado en una España diferente en 1920
Tras el trabajo de solamente dos personas, Nick Nieuwoudt y Dominik Latos nos traen esta nueva andanza en el territorio indie. Y decimos indie en el sentido más magnífico de la palabra, ya que el juego es autofinanciado y no cuentan con una empresa editora de por medio.
La premisa es sencilla y es justo lo que vemos en el primer vistazo: un amasijo de hierro preparado para la guerra, que asombra y asusta a la vez que fascina con su potencia de fuego. Esta monstruosidad se mueve y se asemeja bastante con la realidad, aunque obviamente simplificada para adaptarlo a los controles manejados por una sola persona.

La historia vuelve a una época compleja
Iron Nest: Heavy Turret Simulator nos sumerge en una historia diferente, ambientada a finales de la década de 1920. Sin la explosión de la Primera Guerra Mundial, España consigue una posición muy interesante ya que se inicia una Guerra Civil para el control del territorio. Para intentar asumir el control, estaremos a cargo de probar el prototipo de una máquina de guerra denominada como Iron Nest.
A pesar de que se incluya la palabra Simulator en el nombre, sí que tendremos una importante carga narrativa; no estamos simplemente ante un simulador estándar, aquí la historia cobra importancia. A través de las órdenes que recibimos a modo de reporte, así como las fotografías de reconocimiento del territorio, estaremos informados de los acontecimientos que van ocurriendo a nuestro alrededor. También nos llegará información a través de la prensa y de cartas de amigos y conocidos, por lo que existen varias capas de información a nuestra disposición.

Una decisión interesante: no existen voces
A pesar de que Iron Nest: Heavy Turret Simulator es un juego indie con un presupuesto bastante ajustado, existe una decisión personal que no tiene nada que ver con la financiación. La idea principal era transmitir la frialdad de las órdenes con la ausencia de diálogos hablados, simplemente mediante los reportes e información escrita, para relatar mejor la crudeza y la frialdad del frente de batalla.
Jugabilidad compleja y muy meticulosa
Estando ante un simulador, tenemos que tener en cuenta que Iron Nest: Heavy Turret Simulator no va a ser fácil de entender. Tendremos que encargarnos de absolutamente todo, no existen ayudas o asistentes que nos guíen facilitándonos las cosas. Tendremos que operar las palancas necesarias, hacernos cargo de los botones y masterizar la recarga de los proyectiles de nuestro Iron Nest.
Tras recibir órdenes por nuestra impresora, lo primero que tendremos que conseguir es situarnos en el mapa y planificar nuestros próximos movimientos. Con el uso de nuestra calculadora balística tendremos que ajustar la elevación de nuestros cañones, además de elegir la munición necesaria, así como cargarlas y utilizar el montante necesario de pólvora. Tras intentar acertar en nuestras estimaciones, nos queda apuntar rotando nuestra torreta, ajustar sus cañones y desear por ser lo más certero posible.
Cuando hemos efectuado nuestro ataque, no nos queda otra que movilizarnos a otro lugar y esperar los reportes del día, para saber qué tal va la guerra y cómo hemos actuado.

Una mala planificación, un mal desenlace
Una de las cosas más importantes de Iron Nest: Heavy Turret Simulator es planificar bien nuestras unidades, la trayectoria y la posibilidad de fallar lo menos posible en nuestros actos. Si bien es sabido que podemos no acertar del todo, lo primordial es no hacernos daño a nosotros mismos, ya que tendremos que posicionar bien nuestras unidades para que no sufran el fuego amigo de nuestro Iron Nest.
La mayor parte del tiempo tendremos que estudiar el terreno y hacer averiguaciones sobre dónde podría haber tropas enemigas, además de evitar perjudicarnos a nosotros mismos. Armados con nuestro compás y utilizando la lógica y la estadística, tendremos que intentar averiguar dónde efectuaremos el impacto. Quizás al Alto Mando no le importe demasiado que algunas tropas aliadas salgan perjudicadas, pero a la larga es mejor preservar su integridad física y errar el tiro antes que acabar con ellos.
Y después de estudiar la situación, disparamos
Tras las averiguaciones, nos tocará cargar los cañones. Tendremos disponibles más de 30 municiones diferentes, por lo que nos tocará elegir la adecuada para cada ocasión. Nuestro cometido es cargar la munición, elegir la pólvora necesaria y bloquear los cañones, antes de poder disparar a bocajarro.
Si bien es cierto que el juego es bastante minucioso, las tareas se han simplificado para que un solo operador pueda hacer todo el trabajo, algo impensable en la realidad. Hay que recalcar lo fiel que es en su planteamiento, ya que se han tratado de una manera muy simbólica las mecánicas y el movimiento de todo lo relacionado con el armamento.
Para mantenernos a los controles de la máquina tendremos un modo campaña, así como el modo desafío. En este último es donde podremos sacarle más partido al juego cuando terminemos la campaña, ya que los objetivos se generarán de forma procedural.

Conclusión
Si hablamos de Iron Nest: Heavy Turret Simulator hablamos de un simulador diferente y muy interesante. Con un planteamiento fiel a la realidad, adaptado a la sencillez de que un único operario puede con todo el trabajo, estamos ante una apuesta que no es para todos los públicos. En sus comienzos puede llegar a abrumar por todo lo que tenemos que masterizar, pero cuando le cojamos el truco sin duda estamos ante una de las apuestas más interesantes en lo que va de año. Aunque no es una premisa para todos, su precio bastante asequible conseguirá llamar la atención de los más curiosos.

- Su fidelidad en cuanto a movimientos, armamento y triangulaciones.
- Una duración más que decente y la ampliación del tiempo de juego en su modo desafío.
- El precio es asequible para todo lo que tiene que ofrecer.
- Su complejidad puede llegar a abrumar, sobre todo al principio.
- La falta de voces podría sacar al jugador de la experiencia.























