Que levante la mano quien nunca haya soñado con ser el protagonista de un videojuego (y eso que ahora es mucho más sencillo gracias a tantos diseñadores indies), pues es justamente lo que ocurre antes de lanzar esta idea de juego. La propia hija del desarrollador, llamada Madelyn, le dijo a su padre que le encantaría ser la protagonista de un juego retro clásico y en Causal Bit Games lo llevaron a cabo gracias a la, llamémosle inspiración, en el clásico arcade de recreativas de 1985 Ghost ‘n Goblins, un clásico atemporal digno de cualquier mención arcade que se precie.

Gracias al apoyo de los fans en 2017 con la creación del kickstarter inicial, donde se pedían 60.000 dólares canadienses, se llevó a cabo este proyecto, recaudando casi cuatro veces más de lo pedido para financiarse. Estamos ante un juego recreado en un pixel art muy bien cuidado tanto en detalles como en iluminación, que tanto nos recuerda a títulos recientes como Shovel Knight o el renovado Maldita Castilla. Es decir: acción a raudales, monstruos que salen desde todas las direcciones, proyectiles que esquivar, mil trampas y saltos milimétricos que gran parte de las veces nos frustrarán.

Entrando un poco en detalle, el juego consta de 10 niveles distintos divididos en cinco fases por cada nivel, cada nivel diferenciado en gran medida de los demás. Si bien es cierto que tenemos cambios respecto a la demo que se nos mostró hace tiempo, el trabajo tiene notorios fallos que detallaré más adelante, pero estéticamente es una gozada ver esos gráficos tan mimados y una iluminación que nos recuerda a la mejor etapa de SNES. Antes hemos mencionado que se inspira en Ghost ‘n Goblins, ya que la dinámica es bastante similar al original pero contamos con cierta accesibilidad digna de estos años que corren, ya que por ejemplo tenemos tres vidas disponibles así como dos toques en cada vida, con la posibilidad de mantenernos más tiempo con vida según vayamos venciendo a enemigos para rellenar la barra de nuestro amigo canino Fritzy, que además podemos utilizar como ataque cargado.

Si gastamos nuestras vidas, se acabó eso de comenzar desde el principio del nivel, ya que posee un punto de recuperación desde la última pantalla de carga que hayamos alcanzado (algo mucho más accesible en el modo Historia que en el Arcade), así que no tendríamos que volver a empezar el nivel una y otra vez hasta pasar una parte en concreto que nos cause problemas. Por una parte es una ayuda bastante buena, sobre todo en el modo Historia, donde a veces no sabemos qué tenemos que hacer ni hacia dónde ir con seguridad.

El juego posee dos modos distintos, Arcade e Historia. El modo Arcade es bastante simple, pues tendremos que avanzar en pantallas prácticamente lineales (con varios caminos pero un solo final) hasta vencer al jefe final y así continuar hacia otra pantalla nueva. Desde el principio tenemos todas las mejoras activadas, como el doble salto o el ataque cargado de Fritzy, así que nuestro camino se hace mucho más llevadero a pesar de que el ataque de los enemigos es más contundente y hay algunas partes que se hacen bastante pesadas. Contamos con la misma ayuda de vidas y continuaciones, solo que al ser Arcade tendremos que terminarlo de una sentada, ya que si salimos al menú o por cualquier motivo se nos cierra la partida habrá que empezar desde el principio, pues no tiene puntos de guardado a largo plazo. En algo más de una hora (si se nos dan bien este tipo de juegos) podremos concluir la historia y llegar al final del juego tras ir superando jefes.

El modo Historia, sin embargo, nos trae unas cinemáticas en vídeo que nos explican la historia principal de una manera más elaborada mediante secuencias y cuadros de texto donde, por desgracia, tenemos una traducción algo cutre y falta de cariño, ya que algunas frases quedan sin terminar por no caber dentro de un cuadro de texto y al pasar a la siguiente frase simplemente la ignora en vez de terminarla, sin contar con que la traducción es bastante pobre y directa. Como el progreso tiene que ser escalonado, en el modo Historia tendremos que ir desbloqueando llaves para acceder a los jefes y habilidades como el doble salto para avanzar en nuestra aventura, y es algo que no está muy bien llevado, pues al principio faltaban indicaciones o recordatorios de qué hacer o hacia dónde dirigirnos, ya que Battle Princess Madelyn cuenta con un mapa bastante extenso que tenemos que revisitar conforme consigamos nuevas habilidades y puede ser un laberinto muy tedioso de atravesar, sobre todo si no sabes dónde ir. Por el camino nos encontraremos con personajes que nos piden ciertos requisitos como misiones secundarias que pierden bastante encanto, pues nos utilizan de recaderos para recuperar algún objeto perdido, sin mucho aliciente para completarlas, y al hecho de no tener un registro de cuáles llevamos hechas y cuáles nos faltan, se le suma que los personajes no nos repiten qué están esperando que les llevemos, así que todo un poco caótico de nuevo. Este detalle nos hace replantearnos la manera de jugar, obviando la mayor parte de coleccionables tanto por falta de información como de recompensas interesantes.

Si bien el diseño artístico es bastante bueno, no podemos decir lo mismo de los niveles, pues nos encontramos con muchísimos saltos de fe donde no sabemos qué hay bajo nuestros pies y tenemos que guiarnos por un instinto que la mayoría de veces acaba en una muerte absurda, ya sea por pinchos, agua, abismo o algún enemigo que nos ataca y envía al fondo del nivel, ya que no podremos mirar hacia arriba o hacia abajo, algo básico en este tipo de juegos. Además, a veces el entorno es bastante repetitivo, ya que pasamos una y otra vez frente a las mismas trampas y elementos visuales que hacen que nos aburramos y podamos perdernos en el camino.

Centrándonos en otros aspectos, los controles son bastante buenos y responden bien permitiéndonos atacar en las cuatro direcciones, el sonido es una gozada, tanto los efectos sonoros como la música ambiental con temas movidos y épicos que nos acompañan de una manera muy acertada y que podemos elegir si escucharlo de una manera retro o con tonos orquestales desde el menú opciones (que opciones más bien pocas, solo la selección de sonido y si queremos ver scanlines como si fuera un dispositivo antiguo).

En conclusión, el modo Arcade está bastante bien quitando los fallos estructurales de los niveles y enemigos que se crean en nuestra cara, con poca exploración y un objetivo claro que nos durará algo más de una hora. El modo Historia nos saca de nuestras casillas por la falta de linealidad y los escenarios interconectados que hace que nos perdamos por el camino gran parte de las veces, llegando a suponer más de ocho horas de duración. Las opciones son limitadas y la traducción pobre, el sistema de vidas es bastante acertado y los jefes son algo insulsos y fáciles debido a su repetición de patrones de ataque, y aunque se hayan añadido algunas indicaciones en un parche, sigue siendo un poco lío saber hacia dónde dirigirnos para avanzar.

Plataformas disponibles: PC, XBOX One, PS4 y Switch 19,99€ desde el 5 de diciembre

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