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Si aún no has leído la novela no puedo dejar de recomendarte que la des un par de tardes de invierno para que puedas soñar despierto, para que descubras a Somoza |
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En el año 2003, José Carlos Somoza escribió la que es, para algunos, una de sus mejores obras: “La dama número trece” (Areté, Mondadori). Lo será, sin duda, en algunos meses, cuando Balagueró (Frágiles, REC) la adapte al cine. Somoza es, hoy por hoy, una esperanza viva para aquellos lectores que gustan de leer de vez en cuando buenas historias de intriga y suspense. Su carrera novelística nos asegura, según parece, muchos libros de calidad con el paso de los años.
La dama número trece es, básicamente, un thriller poético, con algunas pinceladas de terror
La historia que hoy criticamos en Fantasymundo es, como he dicho, una de sus obras más célebres, leída en multitud de países. En ella, un ex-profesor de literatura marcado por una tragedia personal es asaltado por las noches por un extraño y recurrente sueño en el que ve cómo una mujer, recientemente asesinada, le pide ayuda. En su búsqueda de la normalidad se encuentra, primero, con un doctor que entiende su situación y le intenta ayudar y, luego, con una prostituta del este que comparte sus alucinaciones.
Desde ese momento, el protagonista se encuentra encerrado en una espiral de muerte, poesía y brujería, ya con la compañía de dos antiguos amigos –un profesor y una ex novia de la facultad-. La trama, como nos acostumbra Somoza, es ágil, dinámica y muy viva. En momentos de complejidad argumental el autor pasa sin fisuras aunque a veces el lector se pregunta el porqué de algunas de las decisiones de los protagonistas.
La dama número trece es, básicamente, un thriller poético, con algunas pinceladas de terror. Es la poesía de Lorca, Miller, Shakespeare o Dámaso Alonso la culpable aquí de todos los males de la humanidad. El autor la convierte en el arma definitiva controlada solamente por un grupo de brujas llenas de odio, envidia y celos.
Otro de los puntos fuertes de la novela son sus personajes. Raquel, la prostituta del este es, con mucho, el más conseguido de todos. Mientras pasamos las páginas, comprobamos su excelente metamorfosis, siempre enmarcada en un cuerpo que insinúa placer (característica que el autor maneja a la perfección en muchas de sus historias). El protagonista, Salomón, es también excelente. En pocas páginas nos metemos en su piel y recorremos junto a él los desolados parajes que la poesía y Somoza nos regala.
Si aún no has leído la novela no puedo dejar de recomendarte que la des un par de tardes de invierno para que puedas soñar despierto, para que descubras a Somoza –si no lo has hecho aún- y para que puedas criticar con argumentos la próxima película que, esperamos, no desmerezca el libro en el que está basada.
José Carlos Somoza, cubano de oro.
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