|
Los gigantes de caliza, de Keith Roberts
|
|
|
|
|
|
Virtuosismo reflejado en un estilo alevosamente lento y poético. Se nota claramente que los libros de Roberts son el producto de un muy encomiable proceso de asimilación literaria. |
|
Keith Roberts se ganó su parcela en el Olimpo cuando publicó "Pavana" (1964). Considerada en algunos círculos como la mejor ucronía de la literatura, junto con "El hombre en el castillo" de Philip K. Dick, especula sobre la posibilidad de que la Armada Invencible hubiese llegado a conquistar realmente Inglaterra, estableciendo un férreo dominio de la Iglesia que se extendería hasta el siglo XX. La consecuencia inmediata de este hecho sería que la Revolución Industrial se dejó sentir en un primitivísimo estadio.
Una guerra nuclear (obsesión de la sociedad setentera que acoge el libro) ha devastado la isla y una nueva vida ha surgido tras ella.
Tan atractiva premisa debió de calar hondo en Luis García Prado, actual editor de Alamut y en su día responsable del memorable sello Bibliópolis, quien no dudó en dedicarle a Roberts, un inglés tan huraño como genial, dos huecos dentro del exquisito catálogo de su ya exánime editorial. Al tempranero “Los gigantes de caliza” (Bibliópolis Fantástica 10) se sumó luego “Tierra de cometas” (Bibliópolis Fantástica 42), novelas que vinieron a demostrar la privilegiada capacidad narrativa de su autor.
Un virtuosismo reflejado en un estilo alevosamente lento y poético. Se nota claramente que los libros de Roberts son el producto de un muy encomiable proceso de asimilación literaria, pues en ellos es posible hallar rastros de importantes obras. En “Los gigantes de caliza”, ejemplar que va a centrar nuestro interés a partir de ahora, no resulta difícil encontrar posos de la literatura americana de la primera mitad del siglo pasado (fuerte matriarcado, vastos paisajes rurales, sólidas creencias) y, muy especialmente del que es el más notorio exponente del periodo, "Mientras agonizo", de William Faulkner.
Mencionar a un autor de la talla del Nobel estadounidense entraña siempre sus riesgos, tan estigmatizado como está por la complejidad de su prosa. Asociarlo, además, a un autor de Ciencia Ficción puede ser temerario y hasta negligente si no llega a establecerse convenientemente el paralelismo: éste estriba en la elección del punto de vista narrativo que preside tanto la obra maestra de Faulkner como “Los gigantes de caliza”.
Optan el uno y el otro por la multiplicidad de voces con las que contar sus historias. En un caso, se trata de las reflexiones de los miembros de un mismo clan familiar; en el otro, de diversos personajes con relaciones casuales. No obstante medie un abismo entre la primera persona del americano y la tercera del narrador semi- omnisciente del inglés, es posible incluso localizar un hilo conductor común en ambos relatos, el del personaje “trascendente”, una suerte de creación cuyo protagonismo en la trama es activo por la pujanza de situaciones ajenas a él. Si en Mientras agonizo era Auddie Bundren, la muerta que todos honraban con su recuerdo, en “Los gigantes de caliza” es y será Stan Potts, gris figura, casi peso muerto, epítome del fatalismo que condiciona el tono de la obra.
Como es natural, también hay huellas de "Pavana" en “Los gigantes de caliza”. En las dos novelas, Roberts experimenta con una estructura episódica desde la que cuenta, a partir de diferentes perspectivas, el devenir de los acontecimientos. Nuestro libro tiene siete relatos (incluyendo "En la casa del Dios", finalista del Nébula), presuntamente autoconclusivos e interrelacionados entre sí por un carácter cíclico que les confiere credibilidad como supuesto histórico. Hay en todos (hasta en los dos primeros, los más deslavazados) una escalada de la violencia que suele acabar en verdaderas sangrías desalentadoras. Y hay en ellos una preferencia por situar el protagonismo en individuos marginales por lo que tienen de grotesco y de extraño.
Puede ser que, al primarles a ellos, su retrato psicológico sea más sencillo: prácticamente la totalidad de los personajes que componen la novela tienen una gran consistencia en el plano racional, pues sus tribulaciones acaban convirtiéndose en el eje vertebrador de la trama. El cupo femenino supera en ocasiones, y con mucho, al masculino, dando pie a pasajes inolvidables y desencadenando muchos de los sucesos inevitables, como los del mejor capítulo, "Rand, Rata y el Danzarín".
“Los gigantes de caliza” presenta una historia alternativa de Inglaterra, esta vez post- apocalíptica. Una guerra nuclear (obsesión de la sociedad setentera que acoge el libro) ha devastado la isla y una nueva vida ha surgido tras ella. Los humanos han vuelto a una condición tribal, buscando imponer un orden natural perdido tras el holocausto. Encomendados a Dioses terribles y a tótems zoomórficos, las distintas razas que pueblan la región luchan mediante fuego y engaños por consolidar su estandarte sobre las restantes. Sus civilizaciones son arcaicas y responden a nombres como Tierra de Mar o Tierra de Lago, y sus enseñas suelen ser criaturas que cohabitan con ellos (cangrejos, dragones, serpientes).
Justo cuando la humanidad de Roberts alcanza un alto estado de civilización que la permite recopilar su Historia, se termina la novela con un final abierto, cíclico también, que, entre otras cosas, reivindica la condición onírica del conjunto, a la par que deja un regusto amargo en la boca del lector. Porque lo que lleva temiéndose desde el principio, que el libro llegue a su terminación, se ha materializado. Toca, por lo tanto, después de tanta maravilla que ha quitado el sueño, volver a la cruda y a veces tan complaciente realidad.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Versión imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
|
|
|
|
|
|
| Noticias relacionadas |
Nuevo vídeo de Combates de Gigantes 3D |
La Caída de los Gigantes, lo nuevo de Ken Follet, para reserva en FantasyTienda |
La próxima novela de Ken Follet en castellano, La Caída de los Gigantes |
Rosas sin Espinas, de Nora Roberts, segunda entrega de la serie Cuatro Bodas |
Trilogía del Jardín, de Nora Roberts, completa en DeBolsillo |
| Articulos Relacionados |
Historia del mundo (de la Prehistoria hasta nuestros días), de J.M. Roberts |
Entrevista a Ty Roberts, de PopCap Games |
Presentación en Madrid de La Caída de los Gigantes (The Century 1), de Ken Follett |
|
|
 |
|
NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
|
|
 |
|
|