Fantasymundo.com : Cine - Videojuegos - Cómics - Literatura
Concurso Guitar Hero
Documento sin título
Expomanga 2008 Madrid - Fantasymundo - Fantasytienda - manga anime merchandising
Sección de Cine Fantástico y Ciencia Ficción - Noticias - Estrenos - Reportajes - Imágenes - Cinemateca Sección de Videojuegos - Noticias - Avances - Críticas - Trucos - Análisis - Jugoteca Comics y Manga - Noticias - Avances - Críticas - Comicteca Literatura Fantástica y Ciencia Ficción - Noticias -Novedades - Críticas - Biblioteca Fantasymundo Foros - Cine - Literatura - Comics - Videojuegos - Rol Chat Fantasía y Ciencia Ficción Fantasymundo Galerías de Imágenes de Fantasía y Ciencia Ficción Contacta con Fantasymundo
Artículo de literatura - Fantasymundo.com
Luz, de M. John Harrison
Fco. Martínez Hidalgo   28/04/2008 ( 208 lecturas) Escribir Comentario
     Luz será, con una magia difícil de encontrar en una novela de Ciencia Ficción, lo que nuestros sueños quieran que sea. ¿Qué más se podría pedir?
Portada de Luz, de M. John HarrisonMichael John Harrison (Inglaterra, 1945) es ya un autor más que bregado y conocido en los mundos de la Ciencia Ficción: iniciada su carrera en la afamada revista New Worlds, lleva desde la década de 1960 dedicado a la literatura de altura, y tiene ya en su haber obras que se han convertido, con el paso del tiempo y el reconocimiento de crítica y público, en verdaderos ‘clásicos’ contemporáneos. La serie de Viriconium es una muestra, como lo es también esta obra que traemos a Fantasymundo, Luz, publicada en inglés en 2002 y que Bibliópolis editó, con su buen criterio habitual, sólo un año después. No en vano, Luz ganó el premio James Tiptree Jr., y fue finalista de otros dos de los más importantes galardones para obras del género de la Ciencia Ficción: el Arthur C. Clarke y el British Science Fiction 2003.

Y es que Luz es un refrescante e intrincado, novedoso y complicado ejercicio de estilo literario, que abarca las más amplias y diversas esferas de reflexión. Tanto es así, que ni siquiera una crítica modesta como la presente (quizás, incluso, un presunto crítico con mis limitaciones) puede acoger, con precisión exhaustiva, la inmensidad de estilos, temas, personajes y esferas que constituyen esta novela de exigentísima lectura; sin duda no apta para ‘todos los públicos’.

La novela presenta ya una estructura original y arriesgada que es, en sí misma, toda una carta de presentación: los tres personajes que sostienen el argumento son el eje central de distintos, independientes y sucesivos relatos que, en dos tiempos (1999 y 2400) y en distintos lugares, ¡incluso en distintas dimensiones espacio-temporales!, van hilando múltiples tramas y subtramas, de muy distinta entidad y naturaleza, llevando al lector hasta su apoteósico final.

En cuanto a las técnicas narrativas que utiliza, por momentos recuerda a la excelente e inabarcable obra de Thomas Pynchon El arco iris de la gravedad, por su uso de las imágenes que aparecen e instantáneamente desaparecen (fractales), o por su uso de brevísimas y numerosas subtramas para remarcar y sostener ciertos importantes aspectos del argumento, entre otros mecanismos.

Esta estructura, además, facilita la aparición y el tratamiento de un numeroso grupo de temas, de cualquier tipo imaginable: desde la reflexión ética y moral de trasfondo religioso, al debate científico sobre la viabilidad de enfoques teóricos como las ‘teorías del todo’ o la ‘teoría de cuerdas’, pasando por otros más prosaicos como las relaciones hombre-mujer, el poso inhumano y de crueldad extrema que reside en toda persona…

Los alicientes para el lector, con todo, son mucho más que los meramente estilísticos. M. John Harrison es un maestro de la prestidigitación, y lo muestra escondiendo innumerables referencias culturales, trucos léxicos, imágenes evocadoras, ideas conocidas y reconocibles… que uno puede desentrañar en su aproximada amplitud sólo, quizás, después de varias y detenidas lecturas. Fíjense, por ejemplo, en la importante presencia de los gatos y de cómo se conecta su papel con la archifamosa ‘paradoja de Schrödinger’ o ‘experimento del gato de Schrödinger’; o la íntima conexión que los dados tienen con la reconocida afirmación de Albert Einstein sobre la afición de Dios a jugar con ellos. ¿Cuántas referencias más, similares o distintas a estas, hay en el libro? Si usted es un lector metódico, usuario frecuente de papel y lapiz al lado del libro, quizá pueda localizarlas todas; aunque lo veo realmente difícil.

M. John Harrison es un maestro de la prestidigitación, y lo muestra escondiendo innumerables referencias culturales, trucos léxicos, imágenes evocadoras, ideas conocidas y reconocibles

Todo lo que llevamos dicho hasta aquí aleja a Luz, por otra parte, de la clasificación clásica de Space Opera o aventura espacial. Pues si bien es cierto que existe una subtrama que correspondería con lo que tradicionalmente se entiende por Space Opera, considerar así a la obra en su conjunto no sólo sería, equivocadamente, tomar la parte por el todo, sino sólo rascar en la superficie más evidente de una novela profundísima e intrincadamente compleja. Aquí se tocan todos los géneros, según la trama o subtrama que uno elija puede encontrarse ante novelas muy distintas: space opera, sí, pero también ciencia ficción ‘hard’, novela moralista, intimista, romántica… El lector es el que, con su simple acceso a la narración, transforma la novela en algo concreto y distinto, dentro de las múltiples posibilidades que el texto acoge en su seno.

Si ha aguantado hasta aquí toda esta perorata sobre las virtudes técnicas y literarias de la novela, ya está preparado pasa saber de qué va, cual es el argumento. Tres personajes principales: el físico de 1999 Michael Kearney, la capitana de nave Seria Mau Genlicher, y el exentradista en el Canal Kefahuchi (un teórico agujero blanco) y ahora adicto a la vida en realidades ficcionales Ed Chianese, sostienen las tramas principales.

Kearney trabaja en un impreciso proyecto cuyos avances para la física prometen –y obtienen, como sabemos por las referencias procedentes del año 2400- el inicio de una verdadera revolución en la ciencia: constituirá la base sobre la que se sostendrían los futuros viajes estelares a través del continuo y multidimensional espacio-tiempo. Su trama narra la consecución de este logro. Además, como equilibrio al tema ‘científico’, las subtramas que teje Kearney se adentran en el humanizar (¿o animalizar?) al personaje; llegando incluso a embrutecerlo de forma cruel y salvaje.

Seria Mau Genlicher sostiene la trama más próxima al subgénero de la Space Opera. Ella es una excomandante de la CMT, un desconocido escuadrón de oscuras intenciones, que ahora, al mando de una nueva y potente nave, tiene que buscarle solución a una interesante incógnita: el saber cuáles son las características que definen a un misterioso objeto expulsado desde el horizonte de sucesos del Canal Kefahuchi. Igualmente, las subtramas de su historia se contraponen a la acción que se genera desde su trama principal, en un equilibrio que parece matizar y caracterizar a cada una de estas tres historias-eje.

Ed Chianese es el personaje mejor caracterizado, incluso el más intrigante, pues sólo sabemos de su presente y de su pasado ‘virtual’, y apenas conocemos unas notas difusas de cómo y porqué, en su pasado real, fue uno de los más osados ‘agentes turísticos’ en acceder al misterioso Canal. Bien, pues en su trama principal el pasado ‘real’ inicia su persecución por motivos que, evidentemente, no están claros ni para Chianese ni para el lector. Esta trama principal no muestra otra cosa que el procedimiento por el que Chianese reconstruirá y redescubrirá su pasado, mientras afronta los peligros que el presente le pone delante.

Y hasta aquí podemos leer.

El desentrañar la compleja maraña que es Luz es algo que, a partir de aquí, y como dijimos, ya sólo depende del acto individual e intransferible de descubrimiento de la novela a través de su atenta lectura. Así, Luz será, con una magia difícil de encontrar en una novela de Ciencia Ficción, lo que nuestros sueños quieran que sea. ¿Qué más se podría pedir?

Página 1 de 1

No hay comentarios para este artículo, escribir un comentario (Requiere registro)
 

Version imprimible · Recomendar a un amigo

No se permite la reproducción íntegra de este artículo. Para reproducciones parciales o citas, consultar el apartado de NOTAS LEGALES
Colabora con Fantasymundo
Imágenes relacionadas con el artículo
     Bibliópolis
Portada de Metropol, de Walter Jon Williams (Bibliópolis)
Portada de Puente de Pájaros, de Barry Hughart
Portada de Esperanza del venado, de Orson Scott Card
Portada de Privilegio de la Espada, de Ellen Kushner
Portada de Evenmere, la gran mansión, de James Stoddard
Noticias Cine - Literatura - Comic - Videojuegos - Rol
Foro Fantasymundo: Cine - Literatura - Comic - Videojuegos - Rol
  Últimos mensajes
Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo