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Un trabajo muy sucio, de Christopher Moore |
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La historia es lineal, sin saltos en el tiempo. Tampoco hay grandes sorpresas en la trama y el final es predecible, pero no importa, es demasiado ingenioso para perdérselo. La Muerte, un trabajo muy sucio, pero alguien tiene que hacerlo. |
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La muerte, o más bien, el “miedo” a la muerte, ha sido el origen de infinitas historias concebidas ya desde su origen para dominar por el terror a los temerosos de vivir, un antigua, antigua leyenda Celta contada durante generaciones entre los guerreros antes de una gran batalla nos habla de “La Morrigan”; tres entidades distintas con un mismo fin tenebroso.
Los soldados más veteranos acallaban sus propios miedos asustando a los neófitos con el relato de esta tétrica trinidad formada por Macha, Nemain y Babd:
Macha es la que casi siempre toma la forma de una corneja cenicienta -solía comenzar el guerrero más experimentado tras la mísera cena alrededor de la hoguera– la he visto sobrevolar decenas de campos de batalla, en el norte, gira en círculos hasta que aquí o allí se posa sobre aquellos pobres desgraciados que aún no han muerto del todo sacándoles el poco alma que les queda a picotazos, llevándose sus cabezas como trofeo, “las bellotas de Macha”, así llamábamos a esas cabezas cercenadas. Algunos estúpidos creían que podían convencerla para que les sanara una herida mortal si le prometían suficientes cabezas. Estúpidos. No creo que a Macha le importe ni las ofrendas, ni nuestras guerras. Lo que le importa es nuestra sangre, nuestra alma y quizás nuestras cabezas como trofeos. – Tras la pausa “de efecto”, cambiar un poco la postura para acercarse más al fuego comprobando como el miedo se reflejaba en los ojos desorbitados de sus oyentes, el particular “cuentacuentos” proseguía:
Nemain también tiene colmillos y también toma la forma de un cuervo grande, cuando quiere. Su especialidad consiste en verter ponzoña sobre aquellos pobres que marca para morir, no es solo que el veneno te vuelva loco, he visto esa locura en muchos de mis compañeros que ahora yacen muertos y decapitados, por ese orden, en campos de batallas ya olvidados, sino que la muy zorra te lo echa en los ojos, una simple picadura de sus garras mata a cualquier guerrero sin importar su fortaleza, pero te lo echa a los ojos, esa locura, ese frenesí te confiere una fuerza de diez hombres haciendo que arrastres a otros a tu mismo destino. A morir. Y no nos olvidemos de Babd, la chillona, esto ya no lo sé por experiencia propia, pero se dice que su grito hace retroceder a ejércitos enteros en plena batalla, que filas de cien soldados mueren de pavor al oír su aullido. En ella se conjuga todo lo que es furioso, feroz y oscuro. – Estaba claro que aquellos soldados imberbes no dormirían esa noche, ni muchas otras antes de una batalla, si sobrevivían – Así pues, morir no es lo peor que os puede ocurrir mañana en el campo de batalla.
Pero éstas viejas historias hace mucho que no se cuentan, tampoco se cuenta que las tres arpías se vieron delegadas a meras sombras en las cloacas por la “Gran Muerte” esperando impacientes el día en que vuelvan a levantarse del Inframundo y tomen control de toda la humanidad.
Día que se acerca velozmente, ya que la “Gran Muerte” o el “Luminatus”, que mantenía el equilibrio entre la luz y la oscuridad, hace ya algún tiempo que dejó de existir, pero no su labor, “un trabajo muy sucio” que alguien forzosamente tiene que hacer.
He aquí que entra en la historia Charlie Asher, y de paso en la habitación de hospital donde descansa su mujer tras haber dado a luz una preciosa niñita. Lo que Charlie no esperaba era encontrarse con un negro de dos metros trece centímetros al lado de la cama de su mujer, menos aún vestido de verde menta y ya no hablemos de su corbata marrón chocolate; aunque, a decir verdad, todo eso pasaba fácilmente a un segundo plano gracias a su persistente insistencia de que nadie debería poder verlo. Pero Charlie lo ve.
Charlie era un tipo normal, de esos que pasan desapercibidos por su timidez, un poco pusilánime, aprensivo, psicótico, satírico, emotivamente dependiente y a veces pueril, lo que sociológicamente se llama “un macho beta”, vaya. Este “beta” es dueño y gerente de una tienda de objetos de segunda mano de lo más normalita, heredada de su padre junto con un edifico de apartamentos en San Francisco, también muy normal.
Pero tras su encuentro con “Verde Menta” todo cambia.
Gente a su alrededor muere de forma fulminante, cuervos gigantes se posan en su edificio y algunos objetos de su tienda brillan y “laten” como si fueran radioactivos sin motivo. Y lo de Sophie, su preciosa niñita, ya es peor: todas las mascotas se le mueren, le está prohibido decir “gatito” por sus terribles consecuencias y no hay quien se deshaga de “Mohamed” y “Alvin”, sus dos perrazos guardianes, que no se mueren ni dándoles bombonas de propano para comer.
Poco a poco Charlie comprenderá que ha sido reclutado a las filas de los “Mercaderes de la Muerte”, y que no es el único que tiene la difícil tarea de ayudar a las almas en su transición de un “recipiente” a su dueño natural aunque entenderlo no hará que encuentre consuelo al saberse parte de una especie de “organización” que saca beneficio material al tratar directamente con la muerte y mucho menos cuando se le confirma que no es inmortal y que sus recurrentes alucinaciones son mucho más reales y peligrosas de lo que se temía.
“Las Fuerzas de la Oscuridad” se van haciendo cada vez más poderosas al conseguir cada vez más “almas” con las que alimentarse por lo que las sombras de los cuervos gigantes comienzan a solidificarse y ganar confianza, ya no reptan por las alcantarillas amenazando con sus susurros a Charlie sino que lo atacan en persona y para colmo se empiezan a ver seres de medio metro hecho de piezas de desecho de un taxidermista y retales de ropa de una obra de teatro de época para marionetas. Este “Pueblo Ardilla” usurpa los “objeto almas” y son los culpables directos del poder renovado de “Las Fuerzas de la Oscuridad” y no cierta negligencia de los “Mercaderes de la Muerte”.
Charlie no halla demasiada información en su “El gran libro de la muerte”, supuesta guía para aquellos que han sido elegidos para hacer de La Muerte, pero ni resulta tan grande ni tan exhaustivo como cabría esperar para un trabajo tan serio y las restricciones que enumera le limitan demasiado.
Sólo le queda recurrir a “Verde Menta”, cuyo nombre real es Fresh Mint para, a pesar de la prohibición, reunir las fuerzas suficientes para hacer frente a tanta locura.
No pude soltar el libro hasta la página 280 y lo solté porque tenía hambre, retomándolo después para acabar con las páginas restantes, todo en un mismo día. Confieso que no tenía ni idea de la existencia de este autor estadounidense nacido en Toledo (Ohio), ni tampoco sabía que hubiera un Toledo en Ohio. Al parecer, Christopher Moore se ha hecho famoso por su temática recurrente: un tipo cualquiera se enfrenta de forma sorpresiva a las situaciones más extraordinarias y sobrenaturales, ya, ya, no es muy original (abrir un armario y que ocurran cosas fantásticas, recibir una carta y que ocurran cosas mágicas, besar un sapo y que… bueno ya me entendéis) pero lo que lo hace especial es su sentido del humor satírico tanto que todas sus novelas son “bestsellers”.
En Un trabajo muy Sucio (que ya va por la 2ª Edición en La Factoría de Ideas) se confirma que Moore no sólo puede ser hilarante o satírico sino que además es muy, muy divertido. La historia es lineal, sin saltos en el tiempo, tampoco hay grandes sorpresas en la trama y el final es predecible, pero no importa, es demasiado ingenioso para perdérselo. El libro es muy recomendable para pasar muy buenos ratos riéndose a gusto con las imágenes ridículamente divertidas que se van sucediendo casi sin pausas, y cuando no ocurre algo divertido, son los personajes los que se ocupan en decir cosas sacadas de contexto que te pillan totalmente por sorpresa.
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2 Comentarios recibidos
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Usuario: Mithrand (13-Dic.-07)
Ya me has picado, pedorro... la editorial me va a enviar otro ejemplar xD |
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Usuario: Faboo (05-Dic.-07)
Quel "Verde Menta" se llama en realidad Minty Fresh gazapo por escribir de memoria y mira que el nombre era fácil. En fin.
Recomiendo el libro, en serio es un descojone.
P.D. El "Pueblo Ardilla" existe http://www.zombiepinups.com/monique/index.html
:-0 |
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