Tras el experimento que supuso Dynasty Warriors 9 —la entrega más innovadora de la franquicia desde hace años, presentando un mundo abierto que podíamos explorar con total libertad—, la saga vuelve a un estilo clásico que, pese a todo, consigue añadir varias novedades muy interesantes. Veámoslo con detenimiento.

Todo aquel que no se haya aventurado nunca en un juego de la saga debe saber que estamos ante un musou, un hack’n’slash en el que combatimos contra miles de enemigos en amplios escenarios, mientras aplicamos un poquito de estrategia para conseguir los objetivos que van surgiendo durante la batalla y vencer a todos los oficiales de alto rango que nos salgan al paso para debilitar y hacer retroceder al ejercito rival. No es un título en el que haya que pensar mucho, los musou son más destrozamandos que otra cosa, pero también es cierto que, si vamos eliminando enemigos como pollo sin cabeza por los diferentes paisajes orientales, las veces que fracasemos en la misión serán por no llevar una estrategia clara.

En esta ocasión, el contexto para tanto festival de batalla se centra en eventos ficticios en los que muchos de los personajes de las sagas Dynasty Warriors y Samurai Warriors coinciden en un mundo ficticio junto a otros personajes completamente nuevos, debido a que unos artefactos creados por el mismísimo Zeus han desencadenado una serie de hechos que han terminado con un crossover épico en el que podremos llegar a controlar a 170 personajes diferentes a lo largo de los cuatro actos que dan forma al modo historia de este juego.

Como decíamos anteriormente, una vez en faena contamos con unos 170 personajes diferentes controlables, aunque, como siempre, no todos estarán disponibles desde el principio. Cada uno de nuestros personajes tiene un arma distinta que podremos utilizar para realizar combos de cientos de golpes contra hordas de enemigos idénticos, que normalmente suponen un riesgo mínimo, y una serie de oficiales que son peligrosos cuando se unen en grupo. Tendremos ataques normales y fuertes, especiales musou, ataques de furia, habilidades especiales y ataques combinados cuando conseguimos encadenar un combo entre los tres personajes a los que podremos controlar en una misma batalla.

En este sentido, destaca la incorporación de la magia como elemento de combate. Esta entrega nos permite realizar todo tipo de ataques mágicos, como desatar tormentas de fuego, lanzar hielo y otros ataques que consiguen dotar de mayor profundidad a los combates y, además, nos permiten desencadenar combos todavía mayores. Cada personaje cuenta con un ataque mágico único, por lo que será importante cambiar entre nuestros tres personajes con rapidez para ir encadenando distintos ataques con los que ir elevando los golpes del combo todo lo posible. Además, ahora resulta más sencillo pasar de un personaje a otro, por lo que podremos afrontar el combate con un jefe final con el personaje que mejor se adapte a su estilo de combate con solo pulsar un botón.

Como ya ocurría en entregas anteriores, tendremos la posibilidad de aceptar todo tipo de misiones secundarias hablando con los lugareños de los distintos pueblos y aldeas que se encuentran dispersos por la región. Si aceptamos y cumplimos esas misiones, conseguiremos recursos, objetos y armas para nuestro ejército y, además, debilitaremos a las fuerzas enemigas haciendo más sencillo superar las grandes batallas de las misiones principales.

Por supuesto, desbloquear todos estos personajes y conseguir todas las armas y mejoras no será una tarea sencilla. Por lo que tendremos que pasar cientos de horas completando misiones secundarias, cumpliendo objetivos dentro de las batallas y superando las misiones con la mejor puntuación posible para acceder a todo el contenido secreto que incluye el título.

Por otro lado, el juego cuenta con un modo cooperativo para dos jugadores que podremos disfrutar tanto online como en local mediante juego a pantalla dividida y, lo cierto, es que esta opción es tremendamente divertida. Afrontar las batallas junto a un amigo permiten crear todo tipo de estrategias distintas, en las que un jugador puede dedicarse a mantener una posición defensiva en puntos clave, mientras el otro se dedica a destrozar comandantes enemigos para debilitar al ejercito rival. Muy recomendable.

Por otro lado, se ha incluido un nuevo modo competitivo para seis jugadores en el que dos equipos tienen que competir por el control de una serie de zonas repartidas por el mapa. Este modo es divertido, pero el diseño de los mapas parece poco trabajado, lo que provoca que sea complicado crear estrategias complejas y, a la larga, todas las partidas se parecen demasiado unas a otras.

Gráficamente estamos ante el mismo motor gráfico que vimos a principios de año con Dynasty Warriors 9. Esto significa que nos encontramos ante efectos de iluminación más conseguidos, sombras dinámicas y movimientos mucho más fluidos y realistas en los casos de los personajes principales y en los jefes finales.

Los efectos provocados por los ataques mágicos lucen a un buen nivel y ciertos detalles, como las texturas de la ropa o los edificios y fortalezas, están más trabajados que en entregas anteriores. Pese a todo, los enemigos básicos siguen siendo totalmente clónicos y faltos de cualquier tipo de inteligencia, lo que provoca que sigamos enfrentándonos a una masa de soldados sin rostro que afean el resultado final.

La banda sonora es de las mejores de un Warriors, con gran variedad de instrumentos y estilos musicales entre los que destacan temas de rock y electrónicos que se alejan un poco del estilo más tradicional que hemos escuchado en otras entregas de la serie. Los diálogos, por desgracia, vuelven a encontrarse únicamente en inglés con voces en japonés. Un paso atrás teniendo en cuenta que Dynasty Warriors 9 sí llegó con subtítulos en castellano, aunque parece que las ventas no acompañaron al título en nuestro país.

Conclusión

Warriors Orochi 4 es una de las entregas de la saga con más contenido hasta la fecha, y eso es decir mucho. Completar el juego y desbloquear a los 170 personajes puede requerir cientos de horas de juego y la inclusión de los ataques mágicos aportan algo más de variedad y dinamismo a unos combates que empezaban a quedarse estancados. Esperemos que Omega Force continúe buscando formas de renovar la franquicia para sus próximas entregas.

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