El discurso del odio y del miedo que tanto caracterizaba a las fuerzas de las SS es algo que normalmente tiende a ser censurado en los videojuegos, además de convertirse en un tema tabú del que es mejor no hablar u obviar. En este caso estamos ante una obra maestra que refleja con total crudeza la realidad de las consecuencias en la historia del ascenso nazi en Alemania.

Through the Darkest of Times es un juego de estrategia, quizás no de la estrategia a la que estamos tan acostumbrados, pero está claro que cada una de las decisiones que tomemos podría ser la última para los miembros de nuestro grupo. Al ser una cuadrilla de la resistencia tendremos que colaborar para aumentar el porcentaje de victoria sin riesgo en cada misión a la que nos enfrentemos, pues por muy sencillas que parezcan siempre existen peligros. La gestión de los escasos recursos que disponemos es algo fundamental, así como manejar cierto rango de peligrosidad en cada una de las misiones.

Un poco de historia sin tapujos.

Para ponernos en situación, nuestro grupo tratará de ganar ventaja consiguiendo información privilegiada sobre los nazis y sus planes, a la vez que se intentará boicotear al régimen mientras ayudamos a los más desfavorecidos azotados por el ejército sadista y desproporcionado. Para todo esto debemos tener en cuenta ciertos aspectos que harán que nuestras misiones sean más o menos efectivas, corramos menos riesgo o perdamos algún miembro por el camino.

Nuestra historia comienza el 30 de enero de 1933, cuando se nombra a Hitler canciller de Alemania. Según va pasando la historia nos encontramos con unas animaciones tremendamente oscuras, que juegan mucho con el impacto visual y el resalto de colores de una manera triste (por ejemplo el rojo y blanco de las banderas nazis resaltan con los tonos sepia que suelen acompañar a los personajes) además de brindarnos una información realista, madura y contrastada conforme a los acontecimientos de la época. Asistiremos en primera persona al ascenso de los nazis y cómo el resto de países no se tomaban en serio la amenaza que esto realmente suponía hasta que llegó a ser demasiado tarde para frenarlo.

No estamos ante un juego sencillo, aunque de primeras lo parezca

Como parte de la resistencia, nuestra misión se basa en planificar una buena estrategia y controlar la gestión de nuestros recursos para salir airosos de las situaciones que decidamos afrontar. Podemos ir a manifestaciones, convencer a personas para que se unan a nosotros o donen, e incluso sabotear al ejército ya sea robándoles material o entorpeciendo sus movimientos.

Tengo que decir que Through the Darkest of Times no es un juego fácil, a pesar de tener dos dificultades disponibles: el modo historia te permite disfrutar un poco más de la narrativa gracias a su guardado después de cada turno, mientras que el modo resistencia mantiene a la Gestapo en alerta máxima constante y sin posibilidad de guardar la partida. Ambos son realmente desafiantes, evidentemente el modo resistencia es más exigente pero eso no quita que el modo historia sea un paseo.

Para llevar a cabo las misiones hay que tener en cuenta las habilidades de cada miembro del grupo, eligiendo sabiamente a quién enviar a cada tarea. Las habilidades se dividen en empatía, discreción, poder de propaganda, cultura y fuerza, algunas más importantes que otras dependiendo de cada misión pero se recomienda tener control sobre todas ellas. Podemos enviar a varias unidades (a veces es indispensable que vaya más de uno) con lo que aumentarán las probabilidades de éxito, pero también las de peligro; para equilibrar estas mediciones podemos hacer uso de objetos de inventario que nos hagan conseguir un botín mayor en nuestra misión, aumentar el éxito o variar la barra de peligro. También tenemos habilidades obtenidas gracias a las misiones que podemos consumir, como por ejemplo eliminar nuestro rastro o conseguir ciertas bonificaciones.

Cada personaje además tiene unas características propias como su religión o ideas políticas, por lo que hay que ser prudentes a la hora de enviarlos a sitios concretos. Nuestro equipo puede conseguir tres cosas fundamentales: marcos con los que podremos abastecernos de productos, moral para mantenernos fieles en nuestra misión, y simpatizantes para crecer como resistencia. He de decir que podemos perder a nuestros integrantes, ya sea por exponerlos en misiones peligrosas o por no ayudarlos en momentos puntuales, teniendo que afrontar su marcha, voluntaria o no, e incluso su muerte. Nosotros también podemos acabar en el calabozo, una experiencia que no es para nada agradable.

Me gustaría hacer hincapié en la moral del equipo, pues a veces tenemos la ocasión de despejarnos acudiendo a una misión grupal para sumar puntos a cambio de no realizar otras misiones. Si la moral baja demasiado nuestra misión fracasará, por tanto hay que estar alerta si estas ocasiones se presentan y flaqueamos de moral. También existe la posibilidad de rebajar el grado de exposición a la Gestapo pudiendo refugiarnos en un apartamento, algo bastante útil si nos han pillado varias veces.

El aspecto visual recrea la tristeza del momento

Los menús son bastante claros y concisos, el mapa posee detalles y las misiones están bien descritas. Los personajes son variados, de un estilo cómic con tonos sepia, caras tristes y consumidas por el hambre y la falta de sueño, y optan por un contraste de colores impactante. Podemos ir leyendo los titulares de prensa según van pasando los días, siendo un aspecto que personalmente me encanta. Las escenas de vídeo también tienen decisiones que podemos tomar, y el impacto narrativo es brutal a propósito para que nos volquemos en la iniciativa de la resistencia: si defendemos a alguien podemos sufrir torturas que son descritas de manera fiel, algo que no suele verse en gran parte de los juegos que tratan estos temas.

El sonido que nos acompaña es muy acertado, llegando a disfrutar de las melodías en nuestra guarida mientras planificamos las jugadas. Los efectos de sonido están bien medidos, cuando nos avistan en una misión nos sobresalta, y al ser descubiertos (o creer ser vistos) nos sorprende un tono agudo que nos hace sospechar.

Conclusiones

Hay una gran carga narrativa que engancha desde el primer momento, además de la forma de mostrar a los personajes y los acontecimientos. El hecho de tratar las imágenes como un cómic en lugar de escoger fotos o entornos reales hacen que sea más asequible para el público, además de conferirle un potencial que hará que se conserve en el tiempo de una manera formidable si lo comparamos con tecnologías en 3D. La elección de opciones en la historia nos hace permanecer atentos a todo lo que ocurre, sopesar nuestros movimientos y aceptar las consecuencias. Las decisiones pueden hacer que perdamos componentes de nuestro equipo, e incluso ponernos personalmente en riesgo y acabar en el calabozo, por lo que cada movimiento cuenta. La estética que se presenta es muy de juego de tablero, pero personalmente pienso que es la más acertada para estas características. Además tenemos que tener en cuenta el rigor histórico, por lo que el valor pedagógico es un añadido para las nuevas generaciones. Era el juego que necesitábamos desde hace bastante tiempo.

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