El buen rol llega a consolas

El juego que tenemos entre manos es la versión definitiva del título que ya analizamos en Fantasymundo hace un tiempo, por lo que este análisis se limitará a comentar las novedades de esta edición y a comprobar qué tal le ha sentado al juego su paso por los circuitos de las consolas de Sony y Microsoft.

Lo primero que debe quedar claro es que la desarrolladora ha querido compensar el casi año y medio que ha pasado desde que Pillars of Eternity 2: Deadfire llegó a PC, incluyendo varias expansiones y actualizaciones que han servido para ampliar aún más el contenido del título y que los usuarios PC fueron recibiendo de forma gradual durante este tiempo. Así, esta edición incluye expansiones como Bestia del invierno, Buscador, asesino, superviviente y Santuario olvidado.

Una historia para recordar

A nivel argumental, Pillars of Eternity 2: Deadfire retoma la historia en dónde la dejó el original. Cinco años después de que nos sentásemos en el trono de Caed Nua, el mundo de Eora ha continuado con su desarrollo y con su período de paz y, nosotros, el Vigilante, disfrutamos de un merecido descanso. Este tiempo de reposo llega a su fin cuando Eothas, el Dios de la Luz y del Renacimiento, se despierta en lo más profundo de nuestra fortaleza y destroza todo lo que encuentra a su paso.

Tras este violento despertar, nuestro protagonista cae en una especie de limbo y es contactado por una entidad divina para que persiga a Eothas y ponga punto y final a su existencia. Así empieza un periplo por todo el archipiélago de Deadfire, que nos trasladará a paisajes tropicales de ensueño, poblaciones y mazmorra diseñadas para nuestro deleite visual y a todo tipo de escenarios que podamos imaginar en una aventura en la que todas nuestras acciones cuentan y definen el rumbo del universo concebido por Obsidian.

Toda la historia y el guion del juego ha sido escrito por Carrie Patel y Josh Sawyer. Tanto la trama original como las misiones vistas en las expansiones están repletas de detalles, giros de guion, decisiones grises y personajes que se desarrollan poco a poco para engancharnos de principio a fin.

Una jugabilidad medida hasta el extremo

Cuando analizamos la versión de PC, solo pudimos alabar el gran trabajo realizado por la desarrolladora a la hora de preparar una jugabilidad a prueba de bombas. Por suerte, esta versión de consolas está igual de cuidada en todos sus aspectos. Desde el completo editor de personajes en el que podremos elegir raza, subraza, clase, subclase, atributos, habilidades hasta el completo sistema de multiclases o la exploración de escenarios. Todos los elementos se han trasladado a esta versión con un mimo total, lo que garantiza que los usuarios de Xbox One y PlayStation 4 puedan disfrutar de uno de los mejores juegos de rol que hay en los catálogos de sus consolas.

Si valoramos la jugabilidad en sí, esta es bastante clásica. Por un lado, tenemos la parte de exploración del escenario o de las ciudades, donde podemos encontrar cofres, saquear casas, hablar con NPCs para empezar misiones secundarias, etc… Y por otro lado tenemos los combates, donde reside la verdadera esencia de un RPG si obviamos el aspecto conversacional de los descendientes de Dragones y Mazmorras.

Los combates intentan traer los clásicos juegos de rol de tablero al mundo de los videojuegos. Tenemos diferentes atributos en cada combate (un tipo de ataque rompe un tipo específico de defensa, el fuego gana al agua, etc.), pero independientemente del estado de nuestro equipo, el ordenador lanza un dado interno e invisible que determinará el bonus de nuestro ataque o de nuestra defensa, haciendo que el azar juegue un papel importante en nuestras hazañas al igual que lo tiene en el mundo real.

¿Cómo es el retrato de la dama de la fortuna para Obsidian? Por ejemplo, yo soy un espadachín que tiene ataque 50 con armas de corte y 8 de perforación y el enemigo tiene 50 de defensa de penetración y 8 de armadura corte. El vector resultante de estas fuerzas opuestas sería 0 (50 – 50 + (+ 8 – 8) = 0), pero si el dado ha sacado un 80, nuestro daño total pasaría a ser de +80 (0 + 80 = +80). En cambio, si somos un arquero con ataque 50 con armas de corte y 8 de perforación y el enemigo tiene 47 de defensa y 6 de armadura de corte nuestro daño sobre él sería +85 (50 – 47 + (8 – 6) + 80) = 85). Pero esto es solo un ejemplo, porque hay miles de variables y atributos a tener en cuenta que hacen que los combates sean complejos, desafiantes y divertidos.

Nuestra aventura por el archipiélago de Deadfire nos llevará unas 30 horas si solamente completamos la historia principal, pero esta duración general puede subir a las cientos de horas con la cantidad descomunal de misiones secundarias y contenido que trae el título base (digo base, porque llegarán expansiones, eso tenedlo por seguro). Una duración que hará que pasemos meses inmersos en la aventura del Vigilante hasta que sintamos la necesidad de pasar a otro juego.

Apuntes sobre el port de consolas

Versus Evil ha sido el estudio encargado de preparar el port para Xbox One y PlayStation 4 y, lo primero que destaca, es que han mantenido intacto prácticamente todo el apartado visual. Eso significa que los escenarios siguen pareciendo lienzos de pintura trasladados al mundo 3D y que los efectos de las magias y ataques especiales en los combates, estén muy bien integrados en la acción.

Los principales cambios recaen sobre el diseño de los menús y la interfaz. Pillars of Eternity 2: Deadfire se caracteriza por ser un juego realmente complejo, repleto de opciones y estadísticas que debemos controlar al detalle para salir con vida de cada una de las misiones. Pues bien, en esta edición se ha optado por sustituir la mayor parte de los menús tradicionales por un sistema de menú radial en el que podemos movernos fácilmente por el mando. La mayor parte de las opciones se han agrupado para que navegar entre tanto dato no sea complicado y, la verdad, es que después de unas horas de juego el resultado no podría parecer mejor.

Es cierto que un PC siempre ofrece más libertad en ese sentido, pero creemos que es la mejor opción que se podía tomar para ofrecer toda la información al jugador.

El sistema de control durante los combates y la exploración también se ha adaptado de forma satisfactoria. Si que es cierto que necesitaremos todos los botones del mando, incluidas las pulsaciones de los propios sticks de control, pero tras un periodo de adaptación, podremos controlarlo todo sin demasiados apuros.

Lo único que echamos en falta es algo más de optimización en los tiempos de carga. Actualmente son algo elevados en todas las versiones, pero un parche podría solucionar parte de este problema.

El aspecto sonoro también está más o menos a este nivel. El doblaje es impecable, tanto en la calidad de los actores de doblaje como en la cantidad. Miles de líneas han sido dobladas para que el juego cobre vida en nuestros altavoces o auriculares y la verdad es que les ha quedado un trabajo digno de una película de Hollywood.

La banda sonora recupera todos los temas de la versión de PC pero añade otros nuevos que llegaron junto a las grandes expansiones del juego. Estamos convencidos de que se podría haber hecho un trabajo mejor al dar forma a la banda sonora, pero al menos ha ganado un par de puntos respecto al lanzamiento original del juego en PC.

Conclusiones sobre Pillars of Eternity 2: Deadfire

Pillars of Eternity 2: Deadfire nos parece uno de los mejores juegos de rol de todo el catálogo de Xbox One y PlayStation 4. Se nos ocurren pocos títulos que sean capaces de ofrecer tanta varias de opciones, un mundo tan grande y rico y un sistema de juego tan profundo como el de la obra que tenemos entre manos.

Si buscas un juego de rol en el que pasar cientos de horas dando forma a los personajes mientras completas misiones secundarias, Pillars of Eternity 2: Deadfire es tu juego.

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