Ocho asesinatos perfectos y El gabinete de los ocultistas
Ocho asesinatos perfectos y El gabinete de los ocultistas.

De vez en cuando me dejo llevar por un thriller entretenido, de esos de lectura compulsiva, sonrisa torcida y giro sobre giro.
Las editoriales ofrecen una buena cantidad de títulos con esas características y los meses de verano son un escaparate inmejorable.
Me he enfrentado, recientemente, a un par de novelas que encajarían en esa descripción pero muy distintas en fondo y forma: «Ocho asesinatos perfectos» de Paul Swanson, editado por Siruela y «El gabinete de los ocultistas» de Armin Öhri, publicado en España por Impedimenta.

«Ocho asesinatos perfectos» de Paul Swanson, Siruela.

Siruela, dentro de su línea policiaca, publica la primera novela de Paul Swanson, librero y aficionado a la literatura de misterio.

Swanson basa su novela en la eterna obsesión del género: ¿existe el crimen perfecto? Para intentar responder a esa pregunta, Swanson construye un rompecabezas imposible, adornado con grandes obras de la literatura de misterio.

El argumento

Hace quince años, el aficionado a las novelas de misterio Malcolm Kershaw publicó en el blog de la librería en la que entonces trabajaba una lista —que apenas recibió visitas ni comentarios— sobre los que a su juicio eran los más logrados crímenes literarios de la historia. La tituló Ocho asesinatos perfectos e incluía clásicos de varios de los grandes nombres del género negro: Agatha Christie, James M. Cain, Patricia Highsmith…

Por eso Kershaw, ahora viudo y copropietario de una pequeña librería independiente en Boston, es el primer sorprendido cuando una agente del FBI llama a su puerta en un gélido día de febrero, buscando información sobre una macabra serie de asesinatos sin resolver que se parecen inquietantemente a los seleccionados por él en aquella vieja lista…

«8 asesinatos perfectos» arranca con uno de esos típicos argumentos que nos dirigen, invariablemente, hacia una sorprendente resolución final.
Mal Kershaw escribió hace varios años una entrada en un blog de la librería especializada en la que acababa de comenzar a trabajar. ¿El asunto? Los crímenes perfectos de la literatura, un listado de 8 libros clásicos del género.
18 años después, una agente del FBI se pone en contacto con él. Ha seguido una serie de extraños crímenes que se podrían ajustar a esa lista, punto por punto, dejando a Mal en el punto de mira.

Swanson, fan y conocedor de las novelas de misterio, utiliza un narrador no fiable para construir la historia. Será el propio Mal Kershaw quién nos narre sus vivencias, desde su punto de vista y con sus observaciones. Esa forma de construir la novela hace que estemos siempre pendientes de los giros, siempre dudando de toda la galería de personajes.

«Ocho asesinatos perfectos» tiene un ritmo incesante, una acumulación de giros argumentales que hacen que el interés nunca decaiga, a pesar de algún pasaje más enredado de la cuenta y un camino que dirige hacia una revelación final.
Y ahí es, quizás, donde la novela se la juega.
La verdad es que consigue salir airosa, en la mayoría de tramas abiertas, dejando muy buen sabor de boca con la solución final y un excelente epílogo. Y ese suele ser uno de los puntos flacos del género, un remate final que no está a la altura del misterio o el desarrollo de la novela. No suceden en este caso, dejando muy buen sabor de boca.

«Ocho asesinatos perfectos» es una novela moderna de aire clásico, llena de referencias al género (incluye una excelente colección de títulos recomendados), un narrador no fiable y un paseo nada plácido por la locura y oscuridad humana, desde la vocación de entretener y sorprender. Un buen tapado para recomendar a los fans del género y que añade otra propuesta interesante a la colección de Siruela.

«Ocho asesinatos perfectos» de Paul Swanson y «El gabinete de los ocultistas» de Armin Öhri son dos ejemplos de novela de misterio actual.

«Ocho asesinatos perfectos» tiene un ritmo incesante, una acumulación de giros argumentales que hacen que el interés nunca decaiga y un camino que dirige hacia una satisfactoria revelación final.

Irregular, a ratos demasiado folletinesca, otros dura y afilada, «El gabinete de los ocultistas» es plenamente consciente de su rol como segunda entrega de una serie.

«El gabinete de los ocultistas» de Armin Öhri, Impedimenta.

Impedimenta publica la segunda entrega de la serie de Julius Bentheim. «El gabinete de los ocultistas» es una novela de ficción histórica, centrada en su papel como segunda entrega de la serie y que parte de un interesante misterio.

El argumento

Prusia, Año Nuevo de 1865.

El barón Valentin von Falkenhayn ha organizado una grandiosa celebración en su palacio urbano. Allí tiene lugar una sesión de espiritismo a la que asisten trece individuos, y que se revelará mortal. El terror se apodera de la región desde esa misma noche, cuando el farmacéutico de la localidad, participante en el encuentro, aparece aplastado por lo que se describe como el atroz sonido de unos cascos de caballo. La prensa de Berlín se hace eco de la noticia: trece fueron los invitados a la reunión y trece es el número perfecto para que todos comiencen a hablar de una maldición en la zona.

En contra de la opinión pública, el joven estudiante de leyes Albrecht Krosick pasa a la acción y funda «el Gabinete de los Ocultistas», que también constará, adrede, de trece miembros. Pero las muertes no cesan, y su gran amigo Julius Bentheim, dibujante para la policía y detective aficionado —a quien ya conocimos en La musa oscura—, tendrá que enfrentarse al caso y a sus propios fantasmas.

Una alegre reunión de la alta sociedad del imperio prusiano termina con una extraña y horrible muerte. El hecho cala en la sociedad local, creando un ambiente favorable para que crezca la superstición y el miedo a lo desconocido.
Bentheim y Krosick, protagonistas de «La musa oscura», primera entrega de la serie, deciden crear un gabinete de ocultistas: una reunión de las 13 personas presentes en la macabra primera muerte y así llamar la atención de los espíritus. Aunque, en realidad, su plan pasa por reírse de tanta superchería e intentar indagar si esa muerte no fue tan accidental…

Öhri construye la segunda parte de su serie de misterio histórica con un estilo directo, apoyado en descripciones, diálogos rápidos y guiños a la época en forma de hechos y cameos de personalidades importantes.
La novela parte de un hecho inicial impactante, muy bien construido pero luego encadena partes al mismo nivel de interés con otras de menor intensidad. La lectura es irregular, a pesar de su corta duración, sin llegar a hacerse demasiado pesada.

«El gabinete de los ocultistas» es plenamente consciente de su rol como segunda entrega de una serie, ampliando las historias de su protagonista, su tormentosa relación con Filine (que consume buena parte del relato) y estirando el misterio del gabinete hasta una satisfactoria resolución final.
También tiene gran importancia el marco histórico, con un imperio prusiano convulso, que marca gran parte de la novela.
Irregular, a ratos demasiado folletinesca, otros dura y afilada, «El gabinete de los ocultistas» es un nuevo capítulo en la serie de Julius Bentheim que atrapará a los seguidores de las novelas de misterio históricas.

Dos estilos, dos novelas y un buen puñado de horas entretenidas.
Dejaos atrapar.

LJ Zapico
Criatura de la noche. Redactor en Fantasymundo.com

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