No Straight Roads

Cuando oí hablar por primera vez de No Straight Roads hace unos meses, un Hack and Slash de acción rítmica bajo el cargo de dos personalidades importantes de la industria (Wan Hazmer y Daim Dziaudinn, el primero uno de los diseñadores de Final Fantasy XV, y Concept Artist de Street Fighter V el segundo) me llamó mucho la atención y lo puse en mi lista de juegos interesantes. La cosa pintaba bastante bien, ya que aunque iba a ser un proyecto alejado de los triples A, prometía una estética visual muy cuidada, una buena banda sonora, y el hecho de estar tutelado por grandes de la industria era símbolo de calidad. Pero como pasa en ocasiones, la mezcla de buenos elementos no tiene porque salir siempre bien, y por desgracia con NSR la fórmula se repite, ya que aunque intenta llegar rompiendo la pana, se queda un poco en el intento.

Let’s Rock!

No Straight Roads nos cuenta la aventura del grupo de rock indie Bunk Bed Junktion, que pretende romper la hegemonía de la música disco electrónica o EDM en el panorama musical de Vinyl City una metrópolis donde la energía eléctrica de toda la ciudad se obtiene de la música y todo está dirigido por una gran empresa discográfica. Por ello, cambiar el género músical favorito de todo el mundo resulta harto complicado. 

Comenzaremos la aventura en el casting de un reality estilo La Voz, donde nuestra pareja protagonista se presenta y nos introducirá en la primera fase del juego, que sirve a modo de tutorial. Por un lado tenemos a Mayday, la guitarrista del grupo, cuyo estilo de combate es potente pero lento. Por otro lado tenemos a Zuke, el batería y componente centrado en los combos. Como era de esperar todo termina bastante mal para la pareja, ya que los jueces del concurso son amantes de la musica electrónica que odian el rock y por ello son expulsados del concurso. Es a partir de este momento que comenzará la revolución rockera por parte de nuestros protagonistas, con el objetivo en mente de derrotar a los jueces musicales de todo Vynil City para traer el rock de vuelta y de paso dar energia a toda la ciudad sin distinción de clase.

Acción arrítmica

En resumidas cuentas, NSR es un Boss Rush, ya que la acción se suele centrar en los jefes finales. Cada uno de estos jueces es un duro rival que debemos derrotar al estilo “Batalla de bandas”, es decir, un combate mediante música, solo que aquí los mamporros son literales. Los enfrentamientos estarán divididos por fases con distintos ataques y puntos débiles que deberemos de averiguar, como suele ser habitual. Como dato interesante, conforme vayamos venciendo iremos gradualmente convirtiendo la musica EDM del enemigo en una versión rockera, una forma bastante literal de traer el rock de vuelta, y de paso al vencerlos conseguiremos un disco de platino, lo cual nos permite continuar la aventura desbloqueando un nuevo distrito de Vynil City.

NSR cuenta con un guión que resulta interesante e invita a jugar, pero cuando nos metemos de lleno en la acción pierde fuelle. El sistema de combate está supuestamente basado en el ritmo para que sepamos cuando vamos a recibir un ataque, cuando debemos atacar,  cuando esquivar, etc. Y si, en parte esto es cierto, pero no lo hace con el ritmo de la banda sonora del juego, si no que cuenta con un ritmo propio diferente al de la música que escuchamos. Esta decisión carente de sentido hace que incluso sea más confuso seguir el ritmo, ya que acabaremos confundiendo el ritmo de los enemigos y el de la música. además, puede que los enfretamientos contra jefes sean combates interesantes, pero los enemigos sencillos acaban haciéndose repetitivos y poco desafiantes debido a que el sistema de combate es en el fondo bastante simple si dejamos a un lado todo el tema del ritmo.

Los jefes como comentamos son lo mejor de la aventura. Recordando a títulos como Furi, deberemos como es habitual aprender los movimientos del enemigo para saber cuando atacar, todo al ritmo que nos indique el juego (y no el de la música como decimos) con cada fase los ataques serán distintos y por su puesto la dificultad irá in crescendo. Además, cada uno de los jefes cuenta con su propio estilo y suelen ser más o menos carismáticos.

Entre cada uno de los jefes tendremos secciones de plataformeo y exploración sin mucha complicación por Vynil City, que sirven básicamente para dar algo de variedad al juego y que no sea simplemente un boss rush (Aunque las sensaciones que  da al final lo convierten en ello).

Tanto Zuke como Mayday cuentan con su propio árbol de habilidades, algo que ya parece obligatorio en un título de acción y que nos permitirá configurar a nuestro gusto a sendos protagonistas. Podremos cambiar entre uno u otro pulsando un botón simplemente, pero al final son tan parecidos que realmente no es del todo necesario. Como añadido interesante, el juego permite juego cooperativo con otro jugador más, lo cual puede ser interesante si tenemos alguien que quiera acompañarnos en esta aventura.

Estética Eléctrica

Si algo está claro es que en lo visual NSR pinta bastante bien. Los diseños de personaje son originales, recordando a películas de animación alocadas como Dead Leaves (2004) y el detalle de sus escenarios repletos de neones es más que aceptable para un título de esta índole. La banda sonora, algo bastante importante en un título cuyo principal tema es la música, esta también a la altura, con temas más o menos interesantes, tanto de estilo Rock como Electronic Disco Music.

Donde el juego pincha una vez más es en el doblaje. El título además de llegarnos con textos en castellano lo recibimos con voces en español. No sabemos que falla exactamente, si la dirección del doblaje, o que parece que los actores de doblaje intentan hablar español neutro siendo latinoamericanos. El caso es que aunque lo intentan, no suenan  del todo naturales, hay algo que chirría, y aunque no llega al punto del cutre-doblaje de Control, nosotros hemos preferido cambiar a las voces en inglés, que son mucho más que correctas.

Conclusiones

No Straght Roads es otro de esos títulos que a pesar de llegar con buenas ideas, parece que le ha faltado tiempo (o dinero) para terminar de cuajar bien. Cuando empezaba el juego me imaginaba un sistema de combate basado totalmente en el ritmo, y tras completar el tutorial sentí una enorme desilusión al ver que esa idea para nada se asemejaba a la realidad. Lo cierto es que no es tan horrible como aparenta, al final te puedes acostumbrar a este estilo de juego, y si la historia te atrapa desde el principio puede ser una aventura bastante disfrutable, sobre todo por sus combates contra jefes. Dadle una oportunidad si os llama la atención su guión o si os interesan los Hack ‘N Slash con una vuelta de tuerca.

 

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