El estudio finlandés padres de juegazos como Alan Wake, Max Payne o Quantum Break, son más que conocidos por saber dar ese toque cinematográfico tan característico a sus videojuegos. Max Payne con sus cinemáticas noir y tiempo bala, o Alan Wake con su formato episódico son buenos ejemplos de ello. En el caso de Control vemos algo de esta idea también, y es que a pesar de carecer de cinemáticas o una banda sonora potente, sí que contamos con una intrincada narrativa, que gira en torno a una agencia gubernamental secreta que estudia lo sobrenatural, que bien podría ser el último taquillazo de Hollywood.

La verdad está ahí dentro

Si comienzas el juego sin saber nada de su argumento, os aviso que al principio es algo confuso ya que las explicaciones van llegando poco a poco. El juego transcurre en la Casa Inmemorial, la sede del FBC, Federal Boureau Control, es decir, Oficina Federal de Control. Algo así como el FBI de lo paranormal. Jesse Faden, la protagonista de esta historia, llega en busca de respuestas sobre la pérdida de su hermano, secuestrado hace tiempo, con la mala suerte de llegar justo cuando acaba de ser atacado por una ¿entidad? denominada Hiss. Esa especie de virus infecta a los empleados haciéndolos violentos, convirtiéndolos en enemigos. Una especie de zombis pero con superpoderes y armas de fuego.

A los pocos minutos de explorar la Casa Inmemorial, Jesse encontrará al director de la sede muerto, y por algún extraño motivo es nombrada directora, lo que le permitirá avanzar en la investigación sobre su hermano y sobre el propio FBC. Qué ha pasado y cómo solucionar todo el entuerto serán las incógnitas constantes de la trama. Como apoyo encontraremos al personal del FBC que nos ayudarán a entender un poco la situación y guiarnos en la misión (y darnos alguna misión secundaria que otra). La historia va a caballo entre la ciencia ficción y la fantasía, girando sobre todo con el tema de lo paranormal. Objetos de poder, el Hiss, viajes a otras dimensiones, los dispositivos ARE… Dando como resultado una trama algo extraña, con situaciones casi oníricas, y la sensación durante las primeras horas de juego es de “No se que estoy haciendo ni qué leches está pasando, pero me gusta”. 

Para aportar más datos a la historia, podremos encontrar multitud de documentos repartidos por los escenarios. Esto nos obliga a parar cada cierto tiempo a leer y escuchar los documentos que encontramos si queremos entender lo que está pasando delante de nuestras narices. Tener que tirar de ítems y documentos para explicar la historia de un juego siempre resulta algo farragoso, y más si se trata de un título de acción, como es este caso. Es cierto que los documentos están muy bien integrados en forma de archivos, grabaciones de audio y proyecciones de video, pero la gran cantidad de estos hace que sea casi agobiante tener que leer cada uno de los archivos que encontremos.

Acción paranormal

Jesse irá armada con la Pistola de Servicio del director, una extraña arma que cambia constantemente de forma, permitiéndonos con ello cambiar el estilo del arma a, por ejemplo, una escopeta o una ametralladora. Siempre que consigamos los materiales y la experiencia necesaria venciendo enemigos, claro está. El gunplay es cómodo, siendo el habitual en cualquier shooter en tercera persona, a diferencia de que aunque podemos agacharnos y cubrirnos tras objetos, no hay un sistema de coberturas como en otros juegos de este estilo, pero la verdad es que no lo hemos echado en falta. Esto se debe en gran parte a que Jesse irá adquiriendo poderes a lo largo de la aventura, que le permitirán combatir a sus enemigos de diferentes formas. Una de las primeras será la capacidad de usar telequinesis, es decir, mover objetos con la mente para lanzarlos a los enemigos. Esta mecánica está muy bien integrada, pudiendo lanzar casi cualquier cosa que nos encontremos… e incluso algunos enemigos. Además de la telequinesis, podremos hacer un dash para esquivar ataques, y ya avanzado el juego, incluso podremos volar.

Respecto a la exploración, Remedy anunciaba que Control es una especie de metroidvania en 3D. Sí, es cierto que estamos en un entorno bastante laberíntico, adquirimos habilidades que nos permiten acceder a nuevas zonas, hay algo de backtracking… Pero lo cierto es que la sensación que transmite, más que de un metroidvania es de simplemente grandes entornos cerrados e interconectados con zonas restringidas que poco a poco se nos van abriendo, muy similar a Shadow Mosses en Metal Gear Solid. Además, el hecho de que el mapa no muestre correctamente las diferentes alturas de las plantas del edificio hace que a veces sea un lío ir a donde quieres. Pero a parte de eso, el level design es correcto, con algo de plataformas para amenizar la exploración y variedad en el estilo de cada planta. Pasaremos tanto por lugares asépticos, un extraño motel de carretera, unas oscuras minas… En este aspecto no hay ninguna queja.

Para mejorar las capacidades de Jesse al combatir, podemos usar tanto modificadores para la pistola (que encontraremos al derrotar enemigos o por el escenario) como el ya clásico árbol de habilidades que parece obligatorio en este tipo de juegos, en el que podemos mejorar su salud máxima, energía para utilizar poderes, o mejorar los efectos de estos. Si queremos cambiar el tipo de disparo de la Pistola de Servicio, tendremos que reunir los suficientes materiales especiales que nos pidan para la mejora, que no suelen ser difíciles de conseguir.

Los infectados por el Hiss son bastante variopintos. Desde soldados rasos que simplemente nos disparan con más o menos puntería, a soldados con poderes telequinéticos, otros “acorazados” con escudos de energía que tendremos que romper antes de poder hacerles algo de daño, u otros infectados volátiles que no dudarán en inmolarse cuando se acerquen lo suficiente a Jesse. Esta variedad y el límite de disparos del arma hace que tengamos que jugar continuamente con los poderes y los tipos de disparo del arma para salir airosos de los tiroteos. Además, la IA nos ha parecido bastante espabilada, que no duda en flanquearnos en cuanto tiene ocasión para sorprendernos.

Nos toparemos con algún que otro jefe por la Casa Inmemorial, pero son bastante anecdóticos, siendo muy similares a los enemigos normales que encontramos. La dificultad del juego en general es sencilla, con algún que otro pico en forma de oleadas de enemigos, y la imposibilidad de elegir una dificultad menor o mayor no nos parece la mejor de las decisiones por parte de Remedy. Otra mala elección son los puntos de control, zonas imbuidas en Hiss que tendremos que desinfectar para poder reiniciar la partida desde ese punto, o también para usarlos como punto de teletransporte. Si morimos en batalla empezaremos desde el último punto de control, que a veces puede estar demasiado lejos, obligandonos con ello a darnos una buena caminata, algo muy del año 2000 pero que ya no es habitual.

Un apartado técnico lleno de claroscuros

En lo técnico tenemos un acabado tremendamente trabajado. Entornos bien detallados, personajes cuidados y muy vivos gracias a sus animaciones faciales, y una dirección de arte excelente que nos deja momentos visuales muy potentes. En contraparte, el rendimiento es directamente paupérrimo, con caídas de frames constantes en los momentos de acción, congelaciones de la imagen al salir del menú de pausa… Un desastre, al menos en el caso de Playstation 4, la versión que hemos analizado. Por suerte tras el último parche la cosa mejora bastante, las ralentizaciones no son tan bestias, y aunque el rendimiento sigue fallando, es mucho más aceptable que antes. Creemos que Remedy debería haberse centrado en crear un juego fluido sacrificando algo el aspecto visual del juego, ya que en un juego de acción es vital que la tasa de frames sea constante y al menos de 30 fps si lo queremos disfrutar en condiciones.

Entrando en tema de audio, llegamos a la parte más polémica del juego. El doblaje al castellano que incluye el juego es desastroso, tal cual. Parece realizado por un grupo amateur de actores de doblaje, con una calidad que no está para nada a la altura del resto del juego, llegando en ocasiones a ser cómico, como en el caso del personaje del conserje, que parece el mismísimo Joaquín Reyes en La Hora Chanante. No es nada que no se pueda solucionar cambiando las voces al inglés, que sí que son de una calidad adecuada, pero esto no excusa que el doblaje de nuestro idioma sea malísimo y por tanto un punto negativo para Control. Visto lo visto hubiese sido mejor que se ahorrarán el dinero y nos llegase sin doblaje a nuestro idioma.

Conclusiones de Control

Control es un título que prometía mucho y aunque no nos ha parecido un mal juego, hay que reconocer que esperábamos algo más de él. La aventura, que nos puede durar unas 12 horas, es divertida e interesante, tiene buenos momentos, y la combinación de poderes más la pistola dan bastante juego en el gunplay. Pero falla en puntos importantes, como tener algo más de variedad en los tiroteos, que a la larga se pueden hacer monótonos, o en esa idea de metroidvania que al final no ha terminado de cuajar y que pintaba interesante. La trama, aunque al principio confunde, se va desgranando poco a poco de forma peculiar, y eso si que nos ha gustado, ya que hoy en día parece que la costumbre es el otro extremo, dar todo masticado al jugador desde el principio. Ese aire de misterio que rodea al juego constantemente le sienta fenomenal.

Sea como sea, Control se queda en un buen juego, sin llegar a despuntar ni por abajo ni por arriba, que van a disfrutar muchos jugadores, sobre todo los fans de los títulos de acción en tercera persona o los que busquen una trama rodeada de misterio y lo paranormal.

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