Un recorrido por el importantísimo pasado y el rico presente del patrimonio monástico español, de los primitivos eremitorios rupestres altomedievales a los monasterios contemporáneos considerados obras maestras de la arquitectura.

 

Siempre que visito un monasterio —y he estado en varios: el de Santa María de Valdediós en Villaviciosa, el de San Pelayo en Oviedo, el de San Lorenzo de El Escorial en Madrid, el de Las Huelgas en Burgos…— experimento sensaciones y sentimientos contradictorios.

Fuerzas centrípetas que me atraen y fuerzas centrífugas que me repelen. Una sosegada tranquilidad que me calma y una inquietante sensación de aislamiento que me alarma.
Quizá el hábito haga al monje, pero dudo que a mí me sentara bien.

Pero mi mirada, la de un extraño en ese mundo monástico, tan propia del siglo XXI, no es la que tuvieron durante tantos y tantos siglos los habitantes de nuestro país. Para ellos, los monasterios formaban parte de su realidad cotidiana, y en casi todo influían: la economía, la administración, las festividades, la organización social, la cultura…

Pensemos que, durante siglos, en los monasterios tuvo su refugio buena parte del saber antiguo, con monjes copistas y otros dedicados a la enseñanza.
Que conservaron, mejoraron y divulgaron técnicas agrícolas de la antigüedad.
Que desarrollaron y extendieron pautas arquitectónicas racionales y novedosas.
Que reivindicaron la dignidad del trabajo frente a una mentalidad aristocrática y una sociedad de hidalgos que lo consideraba vergonzante.
Que inspiraron aspectos de la organización fabril en las primeras fases de la revolución industrial.

A comprenderlos mejor contribuye Monasterios, recientemente publicado por La Esfera de los Libros. Se trata de una nueva edición en rústica de la bien acogida obra del dibujante y escultor Miguel Sobrino, autor también de Catedrales.

La mirada personal desde la que Sobrino escribe sus obras se nota aún más en esta ocasión.
La razón es que en España hay algo más de sesenta templos catedralicios, pero muchos centenares de monasterios y conventos. Eso obliga a una selección y organización diferentes, que el autor establece de una manera muy personal.

«…la huida de las urbes de quienes buscaban en el desierto la soledad y la renuncia y, dado su éxito y masificación, la posterior organización de estos hombres y mujeres en comunidades. La contradicción en la que se ve inmerso quien desea el aislamiento y se ve obligado para ello a someterse a una vida comunitaria está implícita en su propia denominación: monje viene de «monos», el que está solo. El monasterio sería, así, el edificio donde se llega a una paradójica colaboración entre solitarios, que pretenden garantizar con la unión de sus fuerzas el particular mantenimiento, frente a los embates externos, de la buscada soledad»

 

Descartando hacer una selección que no haría justicia al patrimonio monástico español, el libro sigue una estructura atípica, en la que priman criterios como los temporales, el territorio y otros vínculos, los cuales no quedan demasiado claros para el lector.
El resultado es una sucesión de capítulos que, si bien aparecen individualmente bien definidos y con temática clara, constituyen en conjunto un conglomerado de estructura un tanto anárquica.

De primitivos eremitorios rupestres altomedievales a recientes monasterios considerados obras maestras de la arquitectura contemporánea, Sobrino repasasa la biografía de un gran número de monasterios, conventos y cenobios: sus avatares y transformaciones a lo largo de los siglos y a través de guerras, desamortizaciones y reocupaciones.
También la historia, fundamentos y características arquitectónicas de las diferentes estructuras y edificios que constituyen los conjuntos monásticos.

El punto fuerte de Sobrino son sus textos, alejados de rigideces y academicismos y próximos a la emoción y la experiencia.
Una redacción amena y envolvente, meticulosa en detalles, pródiga en anécdotas, prolija en descripciones, fértil en opiniones y rica en conocimiento.

Más de quinientas ilustraciones inéditas han salido de su pluma para ilustrar este libro. Con su estilo personal, a mano alzada y alejado de rigideces, complementan armoniosamente sus palabras, sin pretender sustituir a imágenes y fotografías hoy en día al alcance de todos a través de Internet.

«El espectador moderno, el que frecuenta los monasterios durante sus viajes en busca de monumentos y paisajes, no necesita compartir las creencias de los monjes para verse implicado en la concepción, la forma y el destino de esos edificios. Si los observa con tiempo (¡pocas cosas más contradictorias que visitar con prisa un monasterio!), descubrirá en los monasterios infinidad de motivos permanentes, aquellos que perduran como huellas significativas del paso del hombre por la tierra»

 

La nueva edición, encuadernada en rústica, tiene un precio ligeramente más económico que la encuadernada en cartoné, presente en las librerías desde su primera publicación, en dos mil trece.

Se trata de un volumen imponente, de más de ochocientas páginas, que sin embargo resulta manejable.

El diseño de la cubierta sigue la misma línea que Catedrales en estructura y tipografía, aunque la ilustración ya no la constituyen alzados rectilíneos, sino bocetos a mano alzada del autor.

 

Miguel Sobrino González (Madrid, 1967) es dibujante y escultor. Ha publicado numerosos artículos sobre arte y arquitectura tanto en libros (El lenguaje de la arquitectura románica, La arquitectura tradicional en tierras de León, El arte del Renacimiento en el territorio burgalés, Palacio árabe de la Alhambra, Itinerarios de Isabel la Católica, En torno a los oficios tradicionales, El arte en el Camino. Un recorrido artístico por el Camino de Santiago) como en medios especializados o divulgativos (Goya, Boletín del Museo Arqueológico Nacional, Loggia, Descubrir el Arte, La Aventura de la Historia, Restauración y Rehabilitación).

Como ilustrador, ha trabajado para diferentes editoriales y por encargo para varias instituciones como el Instituto del Patrimonio Histórico Español, Instituto Cervantes, Fundación de Cultura Islámica, Museo de las Ferias de Medina del Campo, Museo Arqueológico de Vitoria, Institución Gran Duque de Alba, Fundación Martínez Gómez-Gordo y los ayuntamientos de Madrid, Córdoba y Santo Domingo de la Calzada.

Habitualmente imparte clases, conferencias y cursos en universidades y otras instituciones. Junto a Enrique Rabasa, se encarga de la asignatura de Taller de Cantería en la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Puedes comenzar a leer este libro aquí.

Puedes encontrar Monasterios aquí.

 

Fran Sánchez
Lector, conversador, escribidor.«Reading maketh a full man; conference a ready man; and writing an exact man.» (Francis Bacon)

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