Una historia de brujas adolescentes en la que el humor es el protagonista.
No vamos a ocultarnos: en el mismo momento en el que vimos la portada de «La receta de la magia», de Paula Cheshire y publicado por Grafito Editorial, con esas tres brujas volando juntas como amigas, nos vino a la mente la estupenda y sobresaliente Giant Days y no pudimos resistirnos a leerlo aun a riesgo de dinamitar nuestra experiencia lectora si no cumplía con unas expectativas que habíamos puesto nosotros mismos. Ahora, después de haber disfrutado de cada una de las páginas del cómic, podemos adelantaros que estamos ante una obra divertidísima que hace muchísimas cosas bien.
Lana, Herminia y… ¿Baba Yaga?
La receta de la magia empieza como lo hace el día a día de muchos autónomos: con un trabajo que termina en desastre y sin dinero ni recursos para solucionarlo. En el caso de Lana, la bruja protagonista, se ha visto envuelta en el intento de control de una invasión de setas vivientes que están tomando el control del pueblo, pero por un error en la creación de la pócima que iba a acabar con ellas ha terminado empeorando gravemente la situación.
En ese momento, Lana y su amiga Herminia deciden acudir en busca de Baba Yaga, una bruja legendaria —que dio clase a Lana en la universidad, pero nunca se aprendió su nombre— para intentar solucionar el problema antes de que las setas se coman el pueblo por completo.
Con este punto de partida comienza una historia de aventuras en la que lo importante es disfrutar de las conversaciones, el humor y los chistes de las protagonistas y es que, desde el primer momento, queda claro que estamos ante un tomo repleto de chistes malos, ocurrentes y muy actuales que entran muy bien uno detrás de otro. En el momento en el que nos hicimos con el tono y el humor de la autora nos reímos muchísimo con algunas de las situaciones que vive el trío de brujas durante su periplo por el mundo mágico y conectamos totalmente con su forma de plasmar el humor en las viñetas.
El dibujo, las situaciones y el tono de la obra invitan a relajarse, disfrutar y reír con situaciones típicas adaptadas al mundo mágico, como el momento en el que descubrimos que muchas brujas han sustituido sus escobas por roombas voladoras o cuando Herminia explica con pena que su varita siempre se queda sin batería «cuando más la necesita». Los dobles sentidos, los diálogos con segundas lecturas y la sensación de que hay más capas de humor de las que parece es lo que hace de La receta de la magia una obra tan interesante.
También nos ha sorprendido el gran uso que hace de las referencias a grupos de música, películas y libros de la cultura pop que van desde los años 80 hasta hoy, con guiños a El Resplandor y a todo tipo de grupos de metal como Megadeth. Además, la autora no deja pasar la oportunidad de incluir referencias a Pontevedra, su ciudad natal, y a todo el folclore gallego en el que se basan parte de las criaturas que vemos en la historia.

Junto a la escritura del guion, Paula Cheshire se ha encargado de casi todo el dibujo del cómic, salvo algunos fondos y escenarios en los que ha contado con la ayuda de una amiga. En cualquier caso, el estilo cartoon y de dibujo animado —de ahí que lo relacionásemos con Giant Days— es perfecto para la historia y para el tono alegre y desenfadado de la obra, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de las lectoras serán jóvenes y adolescentes, lo que nos parece todo un acierto.
No queremos acabar sin aclarar que, al igual que otras muchas obras del gran catálogo de Grafito Editorial, «La receta de la magia» está publicado en un tomo en tapa blanda, a todo color, de 128 páginas, que incluye como extras un espacio en el que la propia autora nos explica cómo ha sido el proceso de creación del cómic a lo largo de todo este tiempo.
Conclusiones de la reseña de «La receta de la magia»
Si buscáis una historia cercana, divertida y cargada de humor, La receta de la magia puede ser justo lo que estáis buscando. Aunque puede ser perfecta para jóvenes y adolescentes, lo cierto es que como adultos también podemos disfrutar perfectamente de sus protagonistas y de los chistes malos de la autora. De hecho, esperamos con ganas que esta no sea la última aventura de estas brujas y que, con suerte, podamos volver a leer más de ellas en el futuro.

























