Andrzej Sapkowski presenta Narrenturm en Madrid

¡Por fin! Más de una década después de su primera edición, en polaco en 1999, Alamut y Bibliópolis publican el remate de una de las sagas literarias con final más esperado por el público español: la saga del brujo Geralt de Rivia. Lo hace con la más que conocida polémica, causante de un caudaloso río de tinta, por su edición en dos volúmenes. Parcialmente resulta gracias a las contundentes y claras explicaciones que José María Faraldo (traductor) primero –concretadas en una fantástica entrevista concedida a Fantasymundo y realizada nuestro compañero Joaquín Torán, y Luís García Prado (editor) después, dieron al respecto. Sobre las que, en coherencia con nuestro riguroso respecto por las partes opinantes, y sobre todo en coherencia con nuestra dedicación al comentario literario por encima de otras cuestiones peritextuales, no vamos a entrar aquí.

Este segundo volumen de ‘La dama del lago’ aunque editado en continuidad con el anterior (comienza por el capítulo octavo), dejará en los lectores más impacientes –aquellos que no quisieron esperar a su publicación conjunta para una lectura de corrido de todo el libro, y que son la mayoría de los seguidores de la saga-, un más que intenso regusto amargo. Pues si bien es cierto que este segundo volumen contiene el tan esperado colofón y cierre a todos los hilos argumentales abiertos hasta el momento (desarrollados en los capítulos octavo y noveno). También acoge en su mayor parte un digno, aunque en nada clarificador y de poco valor literario, epílogo (capítulos décimo a duodécimo). Alargado innecesariamente con la reedición del relato “Algo termina, algo comienza”, que Alamut ya había publicado (y del que ya os hablamos en su día en Fantasymundo) en la antología de relatos cortos de Sapkowski ‘Camino sin retorno’.

Otro motivo para la amargura es el estrecho margen a la originalidad y la sorpresa en un final más que previsible –del que nada os adelantaremos. Sapkowski proyecta tal cariño sobre sus personajes que, para darles un trato a la altura del extraordinario valor de su aportación durante estas siete entregas, hace inevitable la resolución típica a muchas situaciones que –los que seguimos con pasión esta saga- sabemos no hubiesen tenido (probablemente) el mismo desarrollo de estar inmersos en otro punto de la saga. El autor posee el más que evidente derecho de hacer con su obra lo que mejor crea conveniente. Como nosotros estamos en el nuestro de esperar otra cosa, en el caso de quién esto escribe bastante diferente de la que este segundo volumen aporta.

Portada de La Dama del Lago (Volumen 2) (Geralt de Rivia 7), de Andrzej SapkowskiEn el lado positivo está, por supuesto, el hecho de que en este volumen se conserve intacta la magistral plasticidad y el realismo descriptivo de Sapkowski. Muy pocos autores del amplísimo panorama literario contemporáneo son capaces, a través únicamente de la palabra, de transmitir las sensaciones que Sapkowski proyecta. El capítulo octavo, donde nos encontraremos con la Batalla de Brenna, es un prodigio en las escenas de acción no sólo por el desarrollo de los lances o la descripción de las armas y pertrechos, sino también por la coherencia estratégica y táctica con la que se nos relatan las distintas fases de la lucha entre los ejércitos. Un rigor sociohistórico presente en otros detalles: las técnicas de negociación aplicadas por las partes en la firma de la Paz de Cintra o el vertiginoso ritmo en el que se suceden las luchas en el Castillo de Stigga.

El tono de la novela conserva también todas las esencias y matices que hacen de Sapkowski un autor excepcional. Síntesis de la literatura producida en Europa del este a finales del siglo XX, influenciada de forma clara por la cara más despiadada de la IIª Guerra Mundial y sus dramáticas derivas totalitarias –contra las que no cesa de advertirnos y defendernos a lo largo de toda la saga de las más sorprendentes y maravillosas formas; y de la más inesperada revisión y transgresión de los cánones que caracterizan un género tan presuntamente previsible como la literatura fantástica, sobre cuyas alas erigió con esta Saga de Geralt de Rivia la propuesta más interesante del género en este mismo período. Añadiéndosele a todo ello, por si fuese poco, el uso del humor y la ironía, la sátira y la comedia bufa, como armas con las que derrotar a los fantasmas (la guerra, el odio, la crueldad…) que oscurecen esta novela, valerosamente combatidos a través de unos personajes entrañables.

‘La Dama del Lago vol. 2’ tal vez sea un fragmento aisladamente bastante mejorable, pero adquiere un valor mucho mayor cuando se la encuadra en la visión de conjunto de esta séptima entrega. Este volumen forma parte coherente con una saga imprescindible, unos personajes inolvidables, una historia impresionante y un mensaje imprescindible. Por ello merece estar, polémicas aparte, en las estanterías no sólo de todos los seguidores de la saga. También de todos los lectores de literatura con mayúsculas.

Particularmente, nunca olvidaré la Saga de Geralt de Rivia y la edificante literatura de Andrzej Sapkowsi. Dos nombres ineludibles de la mejor literatura fantástica, y una referencia imprescindible en esta última década del s. XX.

Fco. Martínez Hidalgo
Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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