La acusación (Filmin)

‘La acusación’ (Filmin) parte de un caso real de pederastia ocurrido en la década de 1990 y llevado a la actualidad con la intención de, aprovechando este contexto, explorar un tema totalmente distinto al que, en principio, pudiera parecer. Aquí no importa tanto ni el caso en sí ni el tema del abuso de menores sobre el que trata sino la reflexión, profunda y ácida, alrededor del pésimo estado actual del sistema judicial.

La serie está salpicada de momentos significativos en los que se intenta reflexionar sobre los síntomas de esta decadencia: el dejarse arrastrar por las emociones en vez de apegarse a la ley, el tener el ojo permanentemente puesto en las redes sociales, el dejar de lado las pruebas, el llenar las investigaciones con trampas procesales que orienten la sentencia ya desde antes del juicio en un sentido determinado, o el tener un criterio más moral que legal a la hora de reconocer el derecho de los acusados a una defensa y a un juicio justo; son algunos de estos síntomas.

‘La acusación’ es una serie interesante, adictiva, simpática a veces, y extrañamente original

A la cabeza de este mensaje, en perfecta representación de su tono crítico, contamos con un abogado viudo de pésimos hábitos de vida y peligrosos amigos, Richard Schlesinger (Peter Kurth); responsable de la defensa de uno de los veinticinco acusados de pederastia en el mayor caso de abuso infantil en la historia de Alemania (el caso real en que se inspira se conoce como “el juicio de Worms”. El encargo lo recibe de una vieja conocida suya, una “solucionadora” conocida como Azra (Narges Rashidi), quién trabaja para un misterioso cliente por motivos siempre desconocidos.

Este falso dúo soporta una trama que, en verdad, cuenta con Schlesinger como protagonista absoluto de todo, pues sobre sus hombros es que se soportan los principales ejes de la serie: la crítica judicial (que comienza con que él pueda ser parte del sistema), la denuncia de las redes sociales, la hipocresía de las fiscalías, las limitaciones de las policías a la hora de investigar… Son sus ojos a través de los que vemos todo esto.

Y el suyo es un ojo inteligente y sagaz

Schlesinger es un personaje protagonista extraordinario. De hecho, el primer capítulo de ‘La acusación’ está concebido exclusivamente para presentarnos al personaje, y es una entrega notabilísima desde el momento en que excava en su interior y nos lo presenta de forma maravillosa en términos de amplitud y profundidad. A partir de aquí, para nosotros, es fácil ver que él es el que consigue hacer la serie interesante, adictiva, simpática a veces, y extrañamente original. El guion, en este sentido, es absolutamente fantástico.

Pero la serie tiene también sus problemillas

El primero es que, como tiene que denunciar al sistema judicial, el guion se permite vaciar de calidad (y de sentido) lo que es la investigación de los dos casos que vemos en los siete capítulos de la serie. Tanto el primer caso, que sirve de presentación de personajes, como el segundo, que desarrolla el tema de la serie, tienen problemas de investigación tan evidentes que no concebimos que a jueces y abogados se les hubiesen podido pasado por alto. No solo debe estar mal la justicia, sino que debe ser totalmente inútil para no fijarse algo así.

Otro aspecto negativamente llamativo en ‘La acusación’ es el apabullante predominio del color verde. En todos los capítulos este color está presente, en alguna escena con una exageración y predominio totalmente irracional. Tanto es así que, a la hora de enfrentarnos a la serie, este aspecto la hace irreal. Alguna escena tiene incluso una edición que la hace rozar lo fantástico, sacándonos de un tono hasta entonces plenamente realista y en todo momento consciente de sí mismo.

Una joya que no podéis dejar escapar

Y esto nos lleva al tercer problema: el tono irregular. Precisamente por estos momentos de absurda irracionalidad, o esos otros toques humorísticos, el drama judicial que está en el centro de todo se nos diluye o se nos pierde alguna que otra vez; sacándonos de la ficción o, por lo menos, torciéndonos el gesto. Nos gustaría hablar de una serie narrativamente sólida, pero no siempre lo consigue.

Con todo, y en conclusión, Schlesinger tiene tal fuerza como personaje principal que consigue, él solo, mantener una serie de mensaje original y contundente, con una trama interesante, con un proceso de investigación que no es una maravilla pero siempre consigue resultar interesante y entretenido, y sobre todo que cuenta con un final que nos hace esperar ya la segunda temporada.

Una joya escondida en el catálogo de Filmin y que no podéis dejar escapar: ‘La acusación’.

Nota: 7/10

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Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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