A finales de este mes de agosto (en concreto el día 27), llega a librerías españolas de mano de la editorial Puck Everless, la Hechicera y el Alquimista. Novela debut de Sarah Holland, fue publicada en inglés en enero de este mismo año, y da inicio a la que es, por ahora, una bilogía cuya segunda parte se publicará en Estados Unidos en diciembre.

Pero veamos qué se oculta entre estas páginas plagadas de sangre y mitos:

Everless nos transporta al mundo de Sempera, donde el tiempo se extrae a través de la sangre y puede consumirse para alargar la vida. Esto da lugar a una sociedad donde la nobleza y la realeza pueden vivir siglos, mientras sus súbditos deben sangrarse el tiempo si no consiguen suficiente para pagar la renta que le deben a sus señores.

Crofton, el pueblo donde vive Jules Ember, pertenece a los Gerling, que gozan de un tiempo robado en el palacio de Everless, ignorando el sufrimiento de su gente. Y no hay nadie que odie más a los Gerling que Jules, cuyo padre, que los sirvió hace años, se vio obligado a huir de ellos debido a un accidente.

Desesperada por ganar tiempo para él, Jules regresa al palacio como sirvienta en medio de los preparativos para la boda de Roan, el menor de los hermanos Gerling, con la hija adoptiva de la Reina.

A su vuelta se encontrará con la dulce amabilidad de Roan, con la severidad de su hermano Liam y con los múltiples rumores que corren en torno a la Reina. Porque Everless es un nido de secretos e intrigas. De enigmas que le recuerdan a Jules a las historias de su infancia, esas que cada vez toman un cariz más oscuro y peligroso, y que podrían cambiar su futuro… y también el de toda Sempera.

Lo primero que me atrajo de Everless fue su premisa (la de una sociedad donde se comercia con sangre convertida en tiempo), tan innovadora como cruda. Desde las primeras páginas el libro nos arroja a un mundo duro y cruel donde la moneda de cambio es la vida de la gente, y donde el clasismo se ve acentuado por este extraño tipo de vampirismo.

Un sistema socio-económico que mantendrá más que entretenido al lector mientras la historia termina de arrancar y de presentarnos a sus personajes principales, pues no es hasta la misma llegada de la Reina y de su hija al palacio de los Gerling cuando la trama se pone verdaderamente interesante. Una trama que va hilando misterio tras misterio, situándonos en una inmensa partida al quién es quién mientras tratamos de averiguar, tal como lo hace Jules, de qué palo va cada personaje. La historia está llena de secretos y mentiras, y cada vez se van sumando más interrogantes que de una u otra forma conducen hasta la mitología de Sempera, a la razón por la que sangre, tiempo y dinero son lo mismo.

Mientras Jules intenta averiguar la verdad sobre su pasado, se verá rodeada de una tropa de individuos de lo más interesantes. ¿Lo mejor de ellos? Que nunca estarás segura de lo que se traen entre manos. Porque mientras algunos son exactamente lo que parecen, otros representan todo lo contrario, frente a un último grupo tan ambiguo que no tienes ni idea de por dónde irán.

Y aunque todos tienen sus objetivos y están rodeados de enimgas (la frialdad de Liam, la soledad autoimpuesta de la Reina, la aparente inocencia de su hija Ina y la cercanía de Caro, su dama de compañía), debo aplaudir a Sara Holland por crear a Roan Gerling, que me parece lo más maravilloso de la novela. No diré nada más de él por no spoilear, pero es el personaje más creíble de todo Everless.

Por otra parte, esta no es una novela que contenga mucha acción en sí misma, sino que se centra en un suspense bien mantenido, presentando una maraña de intrigas palaciegas que te mantienen pegado a sus páginas: de hecho, no pude parar de leer desde el último cuarto del libro.

Narrativamente hablando estamos ante una obra ágil, narrada en primera persona y tiempo presente, que utiliza un lenguaje directo, sencillo y sin demasiadas florituras, aunque con algunas metáforas y símiles interesantes. Me llamó la atención particularmente el uso del “ustedes” característico de Latinoamérica frente al “vosotros” español, lo que denota una sola traducción para ambas regiones. Pero no debes preocuparte, pues aparte de este uso, el lenguaje es perfectamente neutro. La traducción corre a cargo de Silvina Poch.

Pero Everless también tiene sus pequeños fallos: la sirvienta que hace lo que le da la gana y contesta mal a sus señores (si esto fuese un poco más realista la protagonista habría muerto en el primer encuentro con los guardias de palacio). Lo repentina y a la vez fácilmente que, a mi parecer, se revela el pasado de Jules, o que he sido incapaz de tomarme sus intereses amorosos en serio. Pero son minucias perdonables en un libro que atrapa y sorprende hasta el punto de no poder abandonarlo.

Si bien es parte de una bilogía, Everless es una novela autoconclusiva hasta cierto punto. Tiene la cortesía de cerrar la mayor parte de sus subtramas, de dejar su universo en un nuevo punto de partida desde el que disfrutaremos empezar el segundo libro, Evermore.

Y aunque Everless nos dé una valiosa lección sobre no desperdiciar nuestro tiempo, ojalá llegue pronto el día en el que pueda continuar su historia.

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