El cielo bajo el suelo” de Fernando Ángel Moreno y Gabriel Díaz, editada este mismo mes de septiembre por la editorial El Transbordador, puede convertirse en uno de los títulos publicados mas arriesgados y recomendados del año. Para eso hace falta, no cabe duda, llegar a lectores ávidos de leer una obra con un toque de riesgo y originalidad. Puro ADN de la editorial El Transbordador.

El argumento hace uso de una de las premisas clásica de la literatura policiaca: un asesinato casi imposible, difícil de resolver. La muerte de un bebé, en el seno de una familia de bien, usando el recurso de la muerte en habitación cerrada, sirve al lector y a los autores como punto de entrada al mundo que se plantea. Esa realidad no deja de ser una versión muy reconocible de la España de finales de la década de 1970. Un país que iniciaba su transición después de la muerte del dictador, pero aún fiel a ciertas de sus indicaciones. De solo ser así, la novela sería un policiaco con toques de novela histórica reciente pero la España utilizada no es exactamente la que todos conocemos. Hay sutiles diferencias.

Resulta fundamental acercarse a la novela sin conocer demasiado de su argumento, con la capacidad de sorprender intacta.

La principal diferencia sería la existencia de una organización, dependiente de esferas del gobierno, encargada de lidiar con fenómenos extraños, hechos que puedan poner en peligro la cordura de los dóciles ciudadanos y el tejido de la propia Realidad (si, con R mayúscula). Ángel Varela es el protagonista y el funcionario de alto nivel encargado de las extrañas investigaciones que llenan el libro. Varela es un funcionario del antiguo régimen de pies a cabeza: sobrio, centrado y terriblemente correcto. Un hombre chapado a la antigua. Varela debe compaginar su vida laboral como investigador de una organización que no existe y como profesor universitario y su vida familiar. Ángel está casado con Meggan, escocesa de armas tomar, y padre de tres hijos en distinto grado de adolescencia. Además, Ángel Varela tiene un largo pasado que complica su visión del agitado presente. Sin caer en el spoiler fácil y en sus propias palabras: Ángel se ha vuelto mas conservador con los años.

“El cielo bajo el suelo” se aferra a su espíritu policiaco para jugar con la Realidad y con el lector de una manera inteligente.

El caso del bebé muerto sirve como arranque de una primera parte del libro ejemplar. Fernando Ángel Moreno y Gabriel Díaz van desvelando las diferentes partes de la historia, sin prisa pero sin pausa, construyendo la novela con una narrativa rica y sólida, a medio camino entre el pulp clásico y la novela negra patria mas tradicional, junto con toques de humor (negro, ácido). Con el paso de las páginas se va construyendo un juego con el lector, una complicidad amplificada por las notas al pie de página, que rompen la barrera ficticia entre narrador y lector.

La novela explota después de esa primera parte. Surgen nuevos casos y la Realidad (otra vez en mayúscula), tanto de la propia novela como de la coherencia del libro, salta por los aires. Los capítulos se desdoblan en un orden que parece aleatorio, con un ritmo altísimo, los guiños se suceden (¿Efímeno?¿Vaquerizo?…¿A alguien le suenan parecidos a ciertos autores patrios?) y ese funcionario, acompañado por el jesuíta Gabriel y Daniela Couto, investigadora obsesionada con el mito artúrico, deben desentrañar las conexiones entre los elementos que pueden hacer que lo improbable destruya cualquier orden. Es, quizás, en esa parte donde la lectura sube un punto más en su exigencia. Las referencias científicas y filosóficas pueden llegar a exigir concentración y conocimiento al lector. Nada grave, que nadie se preocupe, y le aportan un toque de profundidad al conjunto que se agradece.

El libro admite varios puntos de vista y reflexión. Funciona como novela de ficción en un crescendo imparable hasta enfrentarnos con lo imposible. También cumple como visión especular del fin de la dictadura en España, época en la que el supuesto control del dictador iba en disminución frente a un cambio imparable… o, ¿quizás era eso lo que queríamos creer? La analogía entre un funcionario afín al régimen que debe adaptarse a una nueva época de cambios y un encargado de proteger el férreo orden de la Realidad frente a lo imposible, funciona perfectamente gracias a un Ángel Varela que acepta con resignación su conservadurismo.

En resumen:

“El cielo bajo el suelo” es una novela que recomendar, sin duda, a poco que te gusten sus ideas principales. Un viaje entre el policiaco y la ficción, entre Hellblazer Planetary y aspectos de El ministerio del tiempo, pero con una personalidad propia y marcada. Una nueva apuesta de El Transbordador, que está construyendo un catálogo envidiable (“Pánikas” o la excelente “El arcano y el jilguero” dan buena cuenta de ello), atrevida y original. Dos adjetivos que no sobran hoy en día.

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2 Comentarios

  1. Muchísimas gracias por tu exhaustiva y lúcida reseña. Es un placer ver un análisis tan certero de algo que se ha escrito.

    • Tener la oportunidad de leer una novela tan original y arriesgada como “El cielo bajo el suelo” si que es un verdadero placer. Me alegra haber entrado en sintonía con la novela y que os haya gustado la reseña.
      Un saludo.

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