Caraval Stephanie Garber Puck Noticia Reseña Crítica
Portada de "Caraval" de Stephanie Garber. | Fuente: Puck
Caraval Stephanie Garber Puck Noticia Reseña Crítica
Portada de «Caraval» de Stephanie Garber. | Fuente: Puck

Caraval, obra de Stephanie Garber, nos descubre un mundo de recuerdos engañosos, impresiones difusas y sentidos alerta. La novela de fantasía oscura ha sido publicada por el sello Puck, seguido de cerca por los otros dos títulos de la trilogía ya conclusa: Legendary y Finale. Si despierta tu curiosidad, las primeras páginas del libro están disponibles online.

Conocemos a Scarlett, una isleña de Trisda que jamás ha salido de las fronteras que marca la costa. En su vida monótona y cotidiana Scarlett ansía encontrarse con lo imprevisto, la aventura, la adrenalina. Y en sus sueños todo eso está en un solo lugar y momento: Caraval, la celebración anual en la que el público participa en el espectáculo. También es la oportunidad para que ella y sus hermanas puedan alejarse de su padre. Pero sus sueños no tardan en convertirse en pesadillas cuando su hermana Tella desaparece tras poner un pie en Caraval y Scarlett no tiene más opción que jugarse el cuello si quiere rescatarla.

Caraval me ha llevado por caminos e ilusiones inesperadas. Garber juega con el lector constantemente, aprovechándose de las falsas y férreas primeras impresiones, de la intensa inmersión sensorial a la que llegamos gracias a la percepción de Scarlett. Se suele decir que cuando lees un libro, vives una vida ajena a la tuya y con Scarlett ese dicho se hace más certero que nunca. Vemos, oímos, degustamos, tocamos y olemos lo mismo que Scarlett gracias a la narrativa de Garber que no duda en profundizar en ese mar de sentidos para que vivamos junto a ella la locura de Caraval.

La plantilla de personajes es bastante simple. Todo gira alrededor de Scarlett y apenas tienen nombre aquellos que pasan un poco de tiempo con ella, puesto que lo importante es lo que Scarlett busca: encontrar a Tella, su hermana. Legend, que de entrada podríamos pensar que tendría un rol más dinámico como maestro de Caraval, en su lugar persiste en la historia como una sombra misteriosa y de pesadilla, de esas que vigilan más allá de los tejados y muy por debajo del alma de la tierra. Quien cobra mayor protagonismo es Julian, el desvergonzado marinero con el que Scarlett acaba dándose de bruces una y otra vez y cuya compañía nos descubre un lado de Scarlett que ella misma desconocía de sí misma.

Tella, en cambio, es apenas un espejismo. Apenas tenemos atisbos reales de ella. La conocemos mediante el recuerdo, a veces idílico y siempre sobreprotector de Scarlett. Un personaje con el que es difícil conectar del todo porque es más un fantasma en la mente de Scarlett, irreal, que un personaje que nos hable y actúe en nuestra presencia, que conozcamos por nuestra propia experiencia.

Hay otros personajes que no voy a analizar con mayor profundidad para quien tenga interés en leer la novela, hay secretos que deben permanecer ocultos, pero sí puedo comentar una cosa: no todas las revelaciones tienen el mismo sabor. Sí, sabor, Garber hace un esfuerzo constante porque las emociones no se nos queden únicamente en el ritmo cardíaco, sino que nos acompañen con sabores persistentes en la garganta y olores inconfundibles. Algunas revelaciones tienen gancho, fuerza e impacto, pero nos encontramos con varias de ellas que pierden fuelle con el paso de las páginas. ¿Hay esperanza para que recobren la garra que tenían en el segundo título de la trilogía: Legendary? Es una pregunta que tengo pendiente.

Recuerda que todo es un juego

Es algo que nos repiten una y otra vez. Hasta la propia Scarlett recurre a ello casi como un mantra, algo a lo que se aferra como a un clavo ardiendo. Recuerda que todo es un juego. y qué difícil es de creer.

La trama de fantasía carnavalesca y colorida no tarda mucho en llenarse de sombras, humedad ponzoñosa y grises inmersos en el terror. Que el reloj no detenga su paso, al contrario, se vuelva más y más veloz e incontenible es lo que inyecta carbón a una locomotora que no sabemos si llegará a una nueva estación o descarrilara por el camino. Es ese ritmo lo que mantiene viva la historia. Scarlett está tan perdida en el juego, sus sentimientos y sus instintos que acaba dando vueltas en círculos, cada vez más confusa y desesperada.

Una de las razones por las que Caraval es único, más allá de la testaruda y valiente Scarlett y del enigmático y altanero Julian, es la manera que tiene Garber de hacernos vivir. Porque su narrativa en esta novela se centra en eso: vivir. Nos traslada a los escenarios, las conversaciones y las emociones a través del color, el sabor y el olor. Bien nos habla de mentiras rosa sucio y sabor dulzón, como de escenarios llenos de color con sabor a algodón de azúcar. Navega durante párrafos enteros discurriendo entre todos los sentidos, de formas alejadas a la norma, que hace que el lector descubra Caraval desde una perspectiva muy particular, desde la manera única que tiene Scarlette de comprender el mundo.

Caraval es una apuesta interesante, con personajes frustrantes y encantadores, emociones muy vividas y una trama que avanza a toda velocidad hacia un futuro incierto. La pregunta es, si te animas a leerlo, ¿recordarás que todo es un juego?

 

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Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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