“Las puertas del infierno se han abierto en la solitaria ermita de Valpiedra, y sólo quienes se atrevan a descender a sus catacumbas y recuperen la reliquia maldita podrán detener el avance imparable de la horda demoníaca que brota de sus entrañas”
Con esta premisa nos adentraremos en las entrañas más profundas de Valpiedra, un juego cooperativo de 1 a 4 jugadores que nos trae Pif Games, en el que encarnamos a aquellos habitantes de este pintoresco pueblo, que dejarán de lado sus miedos para intentar salvar todo lo que conocen, descendiendo hacia las tinieblas para recuperar la reliquia que protegía su pueblo. Sin embargo, bajar puede ser fácil…pero volver a subir, ya es otra historia.

Fuente: https://www.pifgames.com
Ficha técnica
| Dato | Información |
| Nombre | Valpiedra. Descensus ad tenebras |
| Diseño e ilustración | [Autor: Leandro Félix] [Diseño: Ignacio García] |
| Editorial | Pif Games |
| Jugadores y edad | 1-4 jugadores / +14 años |
| Duración indicada | 40 min |
| Tipo y mecánicas | Cooperativo / Dados / Táctico / Estrategia |
| Dependencia del idioma | Media |
¿De qué trata Valpiedra?
En cualquier partida a Valpiedra nos pondremos en la piel de varios aldeanos lo suficientemente valientes (o insensatos, depende a quién le preguntes) para adentrarse en las profundidades de la tierra con tal de recuperar la reliquia que desde hace siglos quedaba protegida dentro de los gruesos muros de la ermita del pueblo. Cada uno de ellos con habilidades completamente asimétricas y diferenciadas.
Hasta que una noche todo cambió. El suelo se resquebrajó bajo los pies de nuestros queridos aldeanos, dando paso a terribles criaturas sacadas de nuestras pesadillas más oscuras, cuyo principal objetivo fue llevarse la reliquia a las entrañas de la tierra. Sin su protección, el pueblo quedaría a merced de una maldad que podría propagarse por el resto del mundo. No podremos negar que las fiestas de agosto en Valpiedra son más que entretenidas.
Una partida a Valpiedra se desarrolla en una serie de rondas, en las que iremos descendiendo a través de cuatro niveles, enfrentándonos a criaturas que se interpondrán en nuestro camino, complicando más si cabe nuestra misión. Las criaturas derrotadas en cada nivel nos darán experiencia que podremos usar para mejorar las características de nuestros héroes, recuperar salud o reducir la maldad. Estas criaturas también nos proporcionarán mejoras permanentes a nuestros personajes, a costa de no obtener puntos de experiencia de ellos, por lo que en la partida serán constantes los momentos en los que, como equipo, debamos elegir qué decisión es la más correcta para cada momento.
Si el destino quiere que lleguemos a alcanzar la reliquia, quedará la parte más difícil: Volver a subir, encontrándonos si cabe más enemigos, y siendo constantemente perseguidos por aquellas criaturas que se queden en los niveles inferiores.
Valpiedra nos proporcionará un verdadero reto como equipo, en el que cada decisión podrá ser crucial para el destino de la partida, con un ritmo ligero que nos exprimirá al máximo y exigirá a los jugadores el pensar detenidamente cada una de las acciones que realicen.

Componentes y calidad de la edición
En cuanto a componentes se refiere, el juego no necesita mucho más que un buen puñado de cartas, tokens de cartón y seis dados para proponernos un reto más que exigente en un tamaño de caja tan reducido. En general, la calidad de los componentes es bastante buena, acorde con el coste del juego.
Tanto el manual, como las referencias de turno para cada jugador facilitan enormemente la explicación de un juego que de por sí no tiene una curva de aprendizaje elevada (cuenta con una dureza de 2,5 según su ficha en la BGG). Además, la simbología y los textos de los efectos de cada carta son lo suficientemente claros para no tener que estar dependiendo continuamente del manual para resolver las dudas.
En este punto, la estética es otro aspecto fundamental del juego. Las imágenes de nuestro héroes y las criaturas a los que se enfrentarán consiguen transmitirnos la crudeza de la misión que tenemos por delante, haciendo que el juego quede especialmente bien montado en mesa sin ocupar mucho espacio.
Y por si te lo preguntabas: Sí, a pesar de contar con una caja tan pequeña, todos los componentes caben dentro del juego una vez enfundes las cartas. Esta parte de la reseña va dirigida especialmente a ti, jugador que enfundas hasta la baraja de póker. De nada.

¿Cómo se juega a Valpiedra?
La partida en sí, también se divide en dos actos diferenciados: Descenso y Ascenso.
En cada uno de esos actos, y tras una preparación bastante sencilla y rápida, cualquier partida a Valpiedra se desarrollará en tres fases diferenciadas, que se irán jugando repetidamente hasta que consigamos recuperar la reliquia y volver a la superficie sanos y salvos, o perezcamos durante el proceso (lo cual, siento deciros, suele ser lo más probable).
Describiremos a continuación cada una de estas tres fases:
Fase de avance
En esta fase, realizaremos tres pasos que se realizarán en orden.
- Descenso / Ascenso: Moveremos a nuestros héroes hasta el siguiente nivel, ya sea descendiendo o ascendiendo.
- Invocar criaturas: Una vez que lleguemos a un nuevo nivel, se invocarán nuevas criaturas en función de lo que indique la carta de nivel.
- Revelar criaturas: Siguiendo el orden de izquierda a derecha, iremos revelando las criaturas y aplicando los efectos de cada una de ellas.
Fase de combate
Esta fase se desarrolla en rondas sucesivas hasta que todos los monstruos del nivel hayan sido derrotados, momento en el que se pasará a la fase de descanso. Cada ronda se divide en tres pasos:
- Inicio de ronda: En este paso aumentaremos la maldad, cuyo valor nunca puede alcanzar el máximo, ya que de ocurrir, perderemos la partida. En el caso de que nos encontremos en el ascenso, se llevará a cabo una persecución, donde las criaturas de niveles inferiores podrán darnos caza y subir un nivel intentando alcanzarnos.
- Ataque de los héroes: Durante este paso, los héroes eligen libremente el orden en el que atacarán. Para ello, un jugador deberá elegir un objetivo dentro de su alcance ( de lo contrario no podría atacarlo) y tirará una cantidad de dados definida por su personaje o por los objetos conseguidos.
Cada resultado que sea 1, 2, o 3 provocará una herida a la criatura. Sin embargo, si la criatura no es derrotada en este momento, contraatacará, provocándonos una herida (sí, has leído bien, esto es Valpiedra, si quieres algo más fácil, échate un Dark Souls).
- Final de ronda: Este paso comienza cuando todos los héroes han atacado. Una vez esto ocurra, se resolverán todos los efectos de criaturas que indiquen “final de ronda”, y aumentaremos la maldad tantas veces como criaturas haya sin heridas en el nivel actual. Si no quedaran más criaturas, comenzaría inmediatamente la fase de descanso.
Fase de descanso
Durante esta fase, los héroes podrán realizar cualquier número de acciones, utilizando para ello las cartas de criatura derrotadas anteriormente, bien como experiencia, o bien como equipo. Si decidimos gastarlas como experiencia, las distintas acciones a realizar pueden ser:
- Aumentar en uno el nivel de vida máximo de los héroes, cuyo valor es conjunto para todo el grupo. Ningún personaje cuenta con un valor de puntos de vida, sino que como grupo, tendremos un contador global donde ir añadiendo las heridas que nos provoquen. Esta acción sólo puede realizarse durante la fase de descanso.
- Eliminar todo el daño recibido por los héroes, a costa de añadir nuevas criaturas en el resto de niveles. Esta acción sólo puede realizarse durante la fase de descanso.
- Reducir la maldad en 1 punto. Esta acción se puede realizar en cualquier momento del juego.
- Reducir el daño de los héroes en un punto. Esta acción se puede realizar en cualquier momento del juego.
En vez de usarlas como experiencia, las criaturas nos podrán proporcionar también equipo que nos servirá para aplicar efectos devastadores en combate, o contar con pasivas que nos permitan relanzar dados, aumentar la cantidad de dados, o mejorar nuestro alcance.

La experiencia jugando a Valpiedra
Se podría decir que la experiencia de jugar a Valpiedra se resumiría en una palabra: Tensión.
En cualquier momento, una mala tirada en los dados o tomar la decisión incorrecta puede provocar que rápidamente la partida comience a ir cuesta abajo y sin frenos.
Al tener un componente de azar tan elevado, obligará a los jugadores a estar siempre pendientes de posibles contingencias, planes alternativos, u obligarlos a analizar los posibles inconvenientes a que un jugador ataque antes que el otro. No hay una estrategia clara para sobrevivir a Valpiedra, es un juego más bien táctico, donde tendremos que adaptarnos si queremos llegar al final de la partida.
Aquí bien es cierto que muchos jugadores pueden encontrarse con un inconveniente importante, y es que si los dados no están de tu parte, lo llevas claro.
Especialmente al principio de la partida, cuando nuestros héroes no tienen suficiente equipo y no tenemos muchas más opciones que atacar lanzando los dados, puede ocurrir que la suerte no nos acompañe. En mi caso, en más de una partida no he podido sobrevivir al primer nivel por este motivo, y es algo que a algunos jugadores no les tiene porque gustar. Además, al ser un juego cooperativo, puede ser que favorezca la aparición del denominado “efecto líder” donde un jugador lleva las riendas de la partida y el resto le obedecen, dejando de lado el carácter colaborativo del juego.
Aún así la sensación de ganar tu primera partida es increíble, porque ya os aviso que el juego, con todos los tipos de criaturas que tiene y los distintos efectos que comban entre ellas, hará que tu partida suponga un verdadero descenso a los infiernos.
¿A cuántos jugadores funciona mejor Valpiedra?
Personalmente, yo lo he probado a 3 y 4 jugadores, obteniendo en ambos casos la misma sensación de la partida. Para mi, 4 es el número ideal, ya que nos permitirá contar con una mayor variedad de habilidades de héroes, y además, al no existir apenas tiempo de espera entre turnos, el aumentar el número de jugadores no incrementa de manera excesiva la duración de la partida, que suele rondar los 30-40 minutos si llegamos al final (seguramente os pase como a mí y en las primeras partidas no duréis ni 15 minutos). A menos jugadores considero que el juego no escala tan bien, ya que aparecen una menor cantidad de criaturas, pero siguen siendo las suficientes para que la maldad se dispare y pierdas enseguida.
A esa duración habría que sumarle la explicación del juego, claro, que no debería llevarte más de 10 minutos. Al final se trata de un juego muy sencillo, por lo que la explicación de las dinámicas del turno es bastante simple, y los efectos de las criaturas son muy intuitivos y están bien explicados en las cartas.
Rejugabilidad
El juego base cuenta con un total de cuatro personajes jugables con habilidades asimétricas. Existe una expansión que aumenta la cantidad de monstruos y añade dos personaje jugables al juego, pero la principal rejugabilidad de las partidas, sin duda, son las criaturas.
A la variedad de criaturas hay que sumarle los efectos de cada una, siendo completamente diferentes las sinergias entre criaturas cuando aparecen en una posición u otra cuando preparamos la partida. Esto hace que la posición de las cartas haga que en cada partida tengamos una configuración completamente diferente. Criaturas aparentemente inofensivas pueden ser un completo dolor de cabeza cuando se combinan con otras criaturas que aumentan su vida, curan sus heridas, o las protegen de nuestros ataques.
Juegos parecidos a Valpiedra
Si hay un juego que se me viene a la mente cuando visito Valpiedra, es sin duda Set a Watch. Se trata de un juego cooperativo también donde tendremos que lidiar con oleadas de enemigos mientras gestionamos nuestro campamento. También cuenta con personajes asimétricos cuyo alcance afecta a la cantidad de monstruos que podremos atacar en cada turno, por lo que las mecánicas son muy parecidas con Valpiedra.
Si pensamos en la temática, Dungeon Riders también se parece mucho. La preparación de la mazmorra en forma de pisos es la misma, y nuestro objetivo será llegar al final del último piso con vida, algo similar a lo que encontramos en Valpiedra, pero sin usar una estética tan oscura propia de Dark Souls.
Opinión de Valpiedra y conclusión final
En general, Valpiedra se trata de un juego completamente frenético, en el que junto con tus compañeros, tendrás que buscar la manera de pasaros la partida sin morir en el intento, cosa que suele ser bastante difícil. En general esa dificultad se ve muy poco en juegos colaborativos, y creo que es uno de los principales puntos fuertes de este juego, ya que te obliga a analizar la situación en cada momento y aumenta considerablemente las veces que se saca a mesa.
Si a todo eso, le sumas la sencillez de sus reglas, el pequeño tamaño de caja y su precio asequible, tienes ante ti uno de los juegos que debería estar siempre en tu biblioteca.
Así que ya sabes, si tienes un grupo de amigos al que le gusta sufrir sin necesidad, y ven en ello la capacidad de superarse partida tras partida, Valpiedra es vuestro juego.

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