Portada de 99 huesos para 77 brujas

Debido a la contaminación y la falta de agua el mundo tal y como lo conocemos ha acabado. En ese momento, es cuando Enna, la primera meiga, decide proteger con una cúpula mágica la tierra en la que nació. Pero a cambio de esa protección, todas las criaturas mágicas podrán vagar, al menos de noche por esta tierra aislada llamada Galie.

Tiempo después de que Galie naciera, el Cónclave de las meigas gobierna desde el ayuntamiento de Cruña. Como no podía ser de otra forma, las poderosas meigas exigen ciertos sacrificios para mantener con rituales el equilibrio con la naturaleza. Aquí es cuando se nos introduce a los protagonistas de la historia.

Alazne es una de las tantas sirvientas que tienen a su disposición. Eso le lleva a encontrarse con personas o criaturas muy conocidas en esta nación como por ejemplo el programador Dimas Sauce o el gran Zenón el Colmillos.

Todos estos encuentros y situaciones por la supervivencia harán que los personajes se planteen todo lo que creen correcto e incorrecto y puede que hayan vivido engañados todas sus vidas, o no. ¿Las meigas hacen tanto bien como aparentan bajo ese férreo gobierno?

Es una novela con personajes totalmente grises y bandos desdibujados. No se te dice qué es lo correcto y qué lo incorrecto. Tú decides lo que creer y qué apoyar. La autora no te lleva de la mano y te va explicando las cosas en detalle, no te cuenta la historia en sí, si no que te la muestra y eres tú quien va atando cabos conforme lees la novela.

Otro punto muy positivo de la novela es la forma de representar la mitología gallega, algo que caracteriza las novelas de la autora. Te puedes encontrar meigas, hombres lobo… Y nada está fuera de lugar o parece forzado. Además, da ganas de investigar más sobre estas criaturas y de dónde provienen.

Ediciones Dorna nos vuelve a sorprender con una novela que engancha desde el principio.

Andrea Prieto Pérez:

Por la respuesta a preguntas con otra pregunta y retranca, se adivina que viene de Galicia. Nació en A Coruña en 1991. Licenciada en Medicina y caminando como médico residente en Psiquiatría, teclea sobre historias de todo tipo, aunque se incline más hacia la fantasía y la ciencia ficción. Le gustan las historias donde lo que pasa es la vida de los personajes, que intentan no dedicarse a tirar piedras contra las ventanas. Ha publicado otras dos novelas: Las cenizas que quedan (Escarlata Ediciones) y Cuando se fueron las bestias (Ediciones Hati), y autopublicado la trilogía Yo maté a Eugene Foster en Lektu. Además, tiene relatos en varias antologías; en 2018, han visto la luz Protocolos de desconexión (en Ciudad nómada y otros relatos, de Sportula) y 99,9% (en Insólitas, de LES Editorial). Colabora en la web La nave invisible como articulista.

 

Irati Egaña
Desde pequeña fui una ávida lectora, y tras mucho leer y escribir reseñas en mi blog, he conseguido acabar aquí de redactora.

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