Fragmento de Ella y el gigante de David Gutiérrez

Esta es una historia sobre canciones y dragones. Sobre magia y corrupción, sobre pequeños gigantes y muchachas que ponen su mejor cara de valiente. Pero, sobre todo, es una historia sobre un viaje; un viaje para encontrar la verdad, y para encontrarse a una misma. Esta es la historia de “Ella y el gigante”, de David Gutiérrez, que Ediciones Dorna (“Viene la loba, dijo la pastora”, “Corre, Renina, corre“) pondrá en preventa del 16 al 31 de julio a través de su página web. La preciosa portada es obra de KyotosParty.

Desde Fantasymundo hemos tenido el placer de leerla por anticipado y, aunque esta humilde reseñadora no posee ni la mitad del talento que el carismático narrador de este cuento, espero que continuéis leyendo para descubrir un poco más sobre él.

 

Donde empiezan las historias

Ella y el gigante” podría empezar en cualquier momento de la vida de la protagonista, incluso antes de su nacimiento o después de su muerte. Después de todo, ¿quién elige dónde arrancan las historias si no los narradores? Y el de esta decide empezar en medio del viaje de una muchacha de nombre desconocido. Una muchacha que atraviesa un bosque en busca de una isla lejana y de un príncipe, y que encuentra, mucho antes que eso, a un gigante. Quizá por casualidad, tal vez por obra del destino, él termina convirtiéndose en su compañero de aventuras.

Así comienza una relación tan atípica como inocente y honesta, que se irá fortaleciendo a medida que ella e Imp (así se llama el gigante), avancen en su camino. Juntos encontrarán a criaturas extrañas y maravillosas, descubrirán los estragos de la guerra entre humanos y dragones y se enfrentarán a la blanquecina corrupción y sus sombras. De todo esto aprenderán cada vez una experiencia nueva mientras continúan persiguiendo leyendas. Pero deben tener cuidado, pues tras cada una de ellas se oculta una pizca de verdad.

 

Una oportunidad para crecer

portada de ella y el giganet de ediciones dornaLa protagonista de la novela se presenta simplemente como “Ella”, pues nunca se nos da su nombre. Y aunque pudiese parecer contraproducente, lo cierto es que no hace ninguna falta. El mero artículo nos aproxima, nos permite fundirnos con sus pensamientos, sus objetivos y sus miedos de forma natural y sencilla. A ello también contribuye su magnética personalidad y sus desbordantes imaginación y desparpajo, con los cuales se inventa mil aventuras y afronta cualquier obstáculo a base de ingenio y música. Y también con ayuda de Imp.

El lector terminará adorando a esta pequeña gran criatura. El silencioso gigante blanco supone el contraste perfecto para la protagonista. Inocente, torpe y honesto, su presencia se convierte a la vez en apoyo para ella y enigma para nosotros.

A medida que les conocemos —y se conocen— más profundamente, iremos comprendiendo las razones que guían sus pasos, enamorándonos un poquito más de ellos y de una relación basada en el cariño y la lealtad.

Pero ella y el gigante no son los únicos personajes que pueblan el libro, en el que descubriremos criaturas tan distintas como sorprendentes. De una forma u otra, cada una de ellas deja su huella a modo de enseñanza, reflexión u otra leyenda, aportando así tanto al crecimiento continuo de los protagonistas como al contexto de un mundo pequeño, sí, pero muy bien construido.

Con pocas explicaciones, el lector será capaz de comprender la historia, la cultura y la mitología de este universo de forma paulatina y en su justa medida. También digno de mención es el imaginario del autor, único y asombroso, plagado de seres y fenómenos nunca vistos, y cuyo sistema mágico resulta bastante original. En este sentido cada nuevo capítulo es una sorpresa, cada etapa del viaje impredecible. Creo que no hace falta que os hable de ese cosquilleo satisfactorio que nos produce no saber lo que ocurrirá, ¿cierto? Porque en este libro vais a sentirlo de la primera a la última página.

 

Narrando un cuento mágico

Poco más puedo decir de “Ella y el gigante” sin entrar en spoilers. Y es que se trata de un libro que se disfruta más cuanto menos sepas de él. Sí que mencionaré, no obstante, la magnífica elección del punto de vista. Los narradores omniscientes están en claro desuso, pero David Gutiérrez nos muestra que, bien utilizados, pueden hacer brillar una historia. Más cuando gozan del carisma hipnótico de un buen cuentacuentos, cuando saben atraparte desde la primera frase. Y cuando logran darle a la narración ese toque mágico de cuento de hadas, arrastrándote al limbo entre fantasía y realidad en la que tantas veces nos refugiamos de niños. A nivel narrativo, la obra también posee su toque poético, preciosista, casi onírico.david gutiérrez, autor de ella y el gigante

Sé que las comparaciones son odiosas. Y aun así me permitiré hacer dos, pues este libro me ha recordado a la trilogía de “La materia oscura” por su protagonista, y a “La historia interminable” por esa magia que despide y por la sensación maravillosa de estar dentro de un cuento que a la vez guarda cientos de historias.

No obstante, a su vez es totalmente distinto. No solo por su imaginario y su carácter impredecible, sino por la ternura, la lealtad y la magia de este cuento para todas las edades. La fortaleza de su protagonista, la inocencia de su compañero y la calidez que te recorrerá por dentro cuando cierres la última página hacen de “Ella y el gigante” una obra digna de ser leída.

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