Blade Runner, una guía (primera parte)
Jose Leal. 06/03/2006  
Encontrado en http://www.fantasymundo.com/articulo.php?articulo=274
     Primera parte de un profundo reportaje sobre una de las películas de ciencia ficción más influyentes de la historia:Análisis, Simbologías y Atmósferas
Sitio web Blade Runner Memorias de lo Verde (1998-2009)

Primer vistazo

Blade Runner - póster de la películaVer Blade Runner es internarse en todo un mundo nuevo, a la vez maravilloso y pesadillesco, donde la visión de un futuro no demasiado lejano confunde sus límites con la distopía de una realidad alternativa y subterránea que la estética del cine ha sido capaz de conjurar, permitiéndole colarse en nuestro propio mundo con todo su caudal alegórico y transformador.

El filme dirigido por Ridley Scott en 1982 basándose en la novela del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?”, ha terminado por convertirse en un clásico indiscutible de nuestro tiempo, hasta el punto de haberse ganado un lugar en la selecta filmoteca del Congreso de los Estados Unidos, y de poner en boca de todos los términos posmoderno y cyberpunk.

Pero antes llegar a este nivel de reconocimiento, la cinta habría de recorrer un largo camino a lo largo del cual supo ganarse la admiración de una fuerte legión de fans y el respeto de críticos y estudiosos que hicieron olvidar la relativa incomprensión de buena parte de la audiencia (y de la crítica) en tiempos de su estreno mundial. Y aún antes de esto, las escaramuzas de una producción nada fácil que vio enfrentarse a realizador y productores, a protagonista y director, descartarse sucesivos guiones y modificarse el montaje final, que Scott recuperó en su "Corte del Director", estrenado en 1992.

El resultado final, que no es otro que la impresión indeleble que esta sugestiva profecía ha dejado en los espectadores, cualquiera hubiera sido la "versión" que presenciasen, demuestra que Blade Runner, además de estar basada en sólidos fundamentos creativos, ha incorporado a su naturaleza la impronta de ciertas circunstancias fortuitas que no sólo forman parte de la leyenda de la realización, sino ya de su propia personalidad.

Las razones por las que tantas personas han hecho de éste un filme de culto tienen mucho que ver con el hechizo de un diseño futurista tan complejo como coherente donde el punto de vista de la cámara no es la agresión de lo extraño sino la exaltación de su belleza -engañosa, por cierto-. El espectador asiste arrobado al espectáculo de maravillas que le depara un futuro próximo, como vistas aéreas de un paisaje urbano infinito y resplandeciente, vehículos que se elevan por encima de los rascacielos, inmensas chimeneas llameantes y otras construcciones farónicas.

En la apertura del filme, todo este paisaje fantástico se refleja y es devorado por la gélida superficie azul de un ojo gigantesco, indiferente (sospechamos) a tal magnificencia. La imagen expresa de manera perfecta la paradoja de una historia que no tarda en descorrer los velos sobre una realidad diametralmente opuesta, forjada precisamente por la complacencia del género humano ante la propia voracidad. En esta realidad disfrazada de esplendor el hombre se ha contentado con que la naturaleza haya sido arrasada y las personas vivan entre los desperdicios de una cultura rapaz, en el seno una sociedad éticamente abominable. Belleza y decadencia son una sola cosa en Blade Runner, y esta combinación extrañamente nos seduce, involucrándonos directamente en el mensaje del filme.

Pero yendo más allá de esto, el planteo argumental de la perenne realización de Ridley Scott es lo suficientemente serio, profundo y abarcador como para ejercer en los espectadores un efecto movilizador a través de a exposición de temas tan universales como son la identidad, el propósito del existir y lo que percibimos como realidad, tan vigentes en el año 2019 en que se sitúa la acción de la cinta, como en nuestro propio tiempo.

Relato policial

Blade Runner - artwork de Drew StruzanComo la mayoría de los relatos futuristas, la trama Blade Runner, ambientada en una hiper-industrializada ciudad de Los Angeles del 2019, parte de la extrapolación de hechos sociales, económicos y ambientales en pleno proceso de desarrollo hoy en día, y de posibles encauzamientos de la tecnología inspirados por las proverbiales soberbia y antropocentrismo del género humano.

No cabe la menor duda de que las grandes corporaciones, los experimentos genéticos reñidos con la ética, la destrucción del medio ambiente y la desintegración social son hoy realidades palpables; todos estos elementos aparecen potenciados en el filme, que nos presenta un mundo crepuscular donde la humanidad se enfrenta a los fantasmas de su ruina moral bajo la forma de unos seres artificiales conocidos como replicantes.

Creados genéticamente a imagen y semejanza del hombre para servirlo como esclavos en su vida en el espacio, aunque mejorados en cuanto a resistencia física, la inteligencia y sentido de auto-preservación de esta estirpe perfecta de androides (que representa asimismo un sentido de justicia universal) los ha llevado a rebelarse contra sus amos para liberarse del yugo que les ha sido destinado, y ahora buscan en la Tierra la contestación a sus muchas preguntas, pero fundamentalmente demandan la prolongación de su lapso vital de 4 años que les ha sido fijado en el momento de ser diseñados.

El gobierno se encarga de eliminar a estas díscolas criaturas o eufemísticamente, de "retirarlas", recurriendo a los servicios de policías especiales o "Blade runners", cazadores profesionales entre los que se cuenta el protagonista, Dick Deckard (Harrison Ford). Este se encuentra retirado de la fuerza porque ya no desea realizar más trabajos sucios, pero su superior Bryant le obliga a regresar con una velada amenaza (le dice "si no eres policía no eres nadie", con lo cual puede significar su deportación para ser enviado como otros seres humanos aptos a las colonias espaciales, idea por la que el personaje, en la novela de Philip K. Dick, siente una especial aversión.

El encargado de reclutar a Deckard es Gaff, un policía de mueca torva e impenetrable personalidad que habla una confusa jerga -mezcla de húngaro, japonés y otros idiomas-, tan difícil de desentrañar como su indefinido origen étnico. Este oscuro personaje será el nexo del blade runner con el cuartel de policía, y lo secundará y/o vigilará discretamente en varios pasos de la pesquisa.

Deckard asiste entre escéptico y sardónico a la presentación del caso que hace Bryant: Cinco replicantes de la generación Nexus 6, tres varones y dos mujeres, se amotinaron en una colonia espacial y consiguieron apoderarse de un crucero espacial, asesinando a su pasaje y tripulación. La nave abandonada es descubierta dos semanas más tarde en la costa, y poco después uno de los replicantes se electrocuta al intentar infiltrarse en las instalaciones de la Tyrell Corporation, la empresa que fabrica a los Nexus 6; mientras tanto, los restantes logran escapar y mimetizarse con la población humana. Finalmente uno de ellos es detectado trabajando en la sección desperdicios de la misma corporación, y al ser sometido a una prueba llamada test de Voight Kampff por un colega de Deckard, ataca a éste dejándolo al borde de la muerte.

Para que conozca al adversario, el blade runner es invitado a practicarle la misma prueba a una empleada del Doctor Tyrell (dueño de la corporación del mismo nombre); se trata de Rachael, una inteligente y sofisticada replicante que a Deckard le resulta casi imposible distinguir de un humano. El policía se percata de que ella no sabe que es una criatura artificial, y ante su incredulidad Tyrell le revela su secreto: la implantación de recuerdos pertenecientes a una persona real que tiene por objeto brindarle toda la "experiencia" que no ha tenido tiempo de acumular y a la vez suavizar sus emociones, tornándola más "manejable".

A partir de entonces Deckard se internará, sin más compañía que la esporádica aparición de Gaff vigilando sus pasos, en la peligrosa tarea de rastrear y "cazar" a los replicantes: Zhora (asesina entrenada para el crimen político), Pris (modelo de placer), Leon (operario nuclear) y el líder Roy Batty (modelo de combate), aunque en más de una ocasión los papeles estén a punto de invertirse. Y como si esto no fuera suficiente problema, comenzará a desarrollar un desconcertante sentimiento romántico hacia Rachael, quien luego de conocer su verdadera naturaleza escapa de la tutela de Tyrell, convirtiéndose automáticamente en una nueva presa para el policía.

La ambivalente posición de Deckard con respecto a los replicantes y su razón de ser terminará por definirse hacia el desenlace, cuando su enfrentamiento definitivo con el líder de los androides le revele una faceta inesperada de aquéllos, la cual le hará replantear sus convicciones e intentar una huida junto a Rachael.
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Las versiones

Blade Runner - Vehículo policialMucho se ha polemizado en torno de cuál de las dos versiones de Blade Runner es la definitiva, si la compaginada por los productores o la original de Ridley Scott, que finalmente se conoció en 1992. Esto si no contamos como tercera alternativa a la primera edición en video, que incluía algunas escenas no vistas en los cines.

Personalmente me cuento entre los que descubrieron el filme sólo entonces, en coincidencia con la aparición del video hogareño, lo que me permitió verlo repetidamente, completo o por partes, hasta convertirlo en un objeto de culto, sumándome a su ya importante legión de admiradores. Seguramente esta circunstancia ha podido llegar a condicionar mi juicio y valoración, como también ha ocurrido con muchos de los que han visto primero El Corte del Director, pero creo sinceramente que hubiera sido capaz de mantener mi punto de vista de haber sido a la inversa.

Dejando de lado la supresión de la voz en off como refuerzo estilístico noir y con ella de buena parte de los apuntes psicológicos y emotivos acerca del protagonista, la insinuación implícita en el Corte del Director de que Deckard pudiera también ser un replicante cambia por completo la intencionalidad de la obra. Si antes aquél era un escéptico descastado, el sobreviviente de una Tierra desnaturalizada y fantasmal que debía vérselas muy a pesar suyo con los productos indeseables de ese mundo crepuscular, ahora pasa convertirse en uno de los típicos seres alienados de las novelas de Philip K. Dick, tambaleantes entre universos y realidades paralelas.

El azar ha querido que el filme adquiera de esta manera una naturaleza dual muy en sintonía con conceptos manejados por el creador de El Hombre en el Castillo. Podría decirse que en uno de estos universos habita un Deckard que es replicante, mientras que en el otro lo hace uno que es humano. Pero, ¿puede realmente hablarse de dos filmes diferentes, o solamente de dos montajes que contienen ligeras diferencias?. La respuesta no es tan sencilla. Las modificaciones del Corte del director se limitan fundamentalmente a los siguientes puntos:


1- La supresión del relato en off, una de las particularidades de la versión estrenada en 1982 más resistidas por Ridley Scott.

2- El agregado de la breve secuencia de un sueño de Deckard que sugiere la posibilidad de que aquél sea un replicante. En ella vemos a un unicornio, en coincidencia con la figurilla dejada por Gaff en el vestíbulo del departamento de Deckard justo antes del desenlace.

3- La eliminación de la escena final en la que Deckard y Rachael huyen a bordo del spinner por un paisaje boscoso (en realidad se trataba de una unas tomas descartadas por Stanley Kubrick para El Resplandor).


Pudiera parecer que esto no es suficiente para hablar de dos filmes independientes, pero en verdad las modificaciones que ha introducido Ridley Scott llegan a oscurecer ciertos aspectos de la primera versión y a potenciar otros, aunque de manera más bien ambigua.

Si bien la revelación de la verdadera naturaleza de los replicantes permanece intacta, en el Corte del Director se anula la inquietante relación fetichista que se establece entre el protagonista y Rachael, en rigor una muñeca concebida para complacer a los seres humanos. Y, por supuesto, también se desvanece, al no incluirse la explicación final, la sugerencia de que aquélla estaría mucho más cerca de la humanidad (del atributo y del género) que los otros replicantes, aún cuando éstos hubieran demostrado poseer similar estatura existencial a la humana, como lo ha dejado en claro Roy Batty.
Por fortuna los cambios han dejado intactas la poética despedida del androide y la perturbadora escena en que Rachael conoce la verdad de su naturaleza en de boca de Deckard. Entre los parlamentos interiores del policía, seguramente el que más se extraña es el que se le escuchaba mientras asistía a la agonía de Roy: "No sé por qué salvó mi vida. Quizás en sus últimos momentos amó la vida más que nunca. No sólo su vida. La vida de todos. Mi vida. Buscaba las mismas preguntas que nostros: ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy?. ¿Cuanto tiempo tengo?.Todo lo que pude hacer fue quedarme allí y verlo morir".

Finalmente, debo decir que no reniego de la existencia del Corte del Director, sino todo lo contrario: creo que su visión complementa de manera más que estimulante la del Blade Runner original, y recomiendo entusiastamente a quienes se acerquen al filme por primera vez, o a quienes recuerden más vivamente una u otra versión, que las vean alternadamente a ambas, tratando de rastrear los sutiles cambios, especialmente en la banda sonora. Les aseguro que el efecto es hipnótico, como si saliéramos de un mundo y entrásemos a otro, y luego volviésemos al primero y éste también hubiera cambiado, junto con el nuestro. Esto es en verdad lo que siempre se ha propuesto Philip K. Dick con sus historias: descubrirnos cuán inconsistente es el entramado de lo que entendemos como realidad.

¿Humano o replicante?

Blade Runner - Harrison Ford cazando nexus-6La teoría de que Deckard es un replicante se sostiene en los siguientes argumentos:

La correspondencia entre el origami dejado por Gaff en el desenlace, con el sueño de Deckard en el que se ve a un unicornio. Esto prueba que Gaff conoce los implantes de memoria del replicante Deckard, entre ellos el de la criatura mitológica. Los que no entendían el por qué de la costumbre de Gaff de andar dejando estos souvenirs en la versión de 1982 tienen aquí su respuesta.

La confusión que surge de los dichos del Capitán Bryant al presentarle el caso de la rebelión replicante a Deckard, cuando afirma que son seis de ellos los que llegaron a la Tierra (tres hombres y tres mujeres, de los cuales uno de los primeros pereció al intentar traspasar un campo electrificado de la Tyrell Corp) dio pie a la especulación de que Deckard podría ser el quinto replicante sobreviviente; esto, sin embargo, tampoco coicide con lo que dice Bryant, ya que el quinto replicante debería ser una mujer. En verdad, lo de los seis replicantes es un gaffe que se produce porque originalmente el guión contemplaba la inclusión del personaje de Mary, otra replicante a la que finalmente se decidió eliminar de la historia.

En la escena en la que Deckard le confiesa a Rachael sus intenciones de no salir en su persecución porque le debe la vida, los ojos del policía parecen relumbrar como lo hacen los de los replicantes. Sin embargo, en ese momento la figura de Deckard se encuentra fuera de foco y no es fácil reparar en ello.

Las palizas que los replicantes le propinan a Deckard en diferentes oportunidades probablemente no serían soportadas por ningún ser humano, ni hazañas como las de trepar por la parte exterior de un edificio bajo la lluvia con dos dedos de la mano derecha dislocados, y luego saltar de una terraza a otra, aunque sin lograrlo tan limpiamente como Roy. De ser un replicante, y comparando su capacidad física con la de los demás, la cual es de grado A, la de Deckard sería posiblemente de grado B, sólo superior a la de Rachael, la única replicante a la que puede reducir sin problemas.

Deckard comparte con los replicantes el apego por las fotografías, que se acumulan en gran cantidad sobre el piano de su departamento, y que son mayoritariamente en blanco y negro, cosa inusual si tenemos en cuenta la fecha en que se desarrolla la acción del filme. Estonces estaríamos otra vez ante la evidencia de falsos recuerdos, sembrados allí con el propósito de crear la ligazón emocional que se necesita para mantener contenidos a los replicantes.

Roy conoce el nombre de Deckard aún cuando nunca antes lo había encontrado personalmente, un indicio de este último podría haber formado parte de la sublevación. Algunos especulan con que Deckard sería el tercer replicante varón que en verdad no hubiera muerto electrocutado como afirma Bryant, sino que ha sido atrapado y reclutado por la policía para terminar cazando a sus propios compañeros gracias a una manipulación de su memoria encargada a Tyrell. Si Rachael fuera considerada a su vez como la tercera replicante con una diferente personalidad adquirida a través del mismo procedimiento, el equívoco de Bryant quedaría subsanado. Claro que todo éstas no son más que especulaciones.

Por encima de cualquier otra consideración, la teoría del protagonista replicante queda confirmada por las declaraciones del director y los guionistas, quienes manifestaron en reiteradas oportunidades que la mayoría de los indicios anteriormente mencionados se incorporaron en la trama con la intención de que Deckard (junto con el espectador) terminara creyendo que era un replicante. Sin embargo, y a pesar de que las modificaciones introducidas en el Corte del director tienden a apuntalar esta idea, se evitó proporcionar una conclusión demasiado contundente como lo hubiera sido incluir el siguiente parlamento en off de Deckard, que puede encontrarse en uno de los guiones tentativos del filme:

"Lo supe sobre el tejado aquella noche. ¡Que éramos hermanos, Roy Batty y yo!"

Habiendo expuesto ya algunos de los principales puntos que sustentan la versión de que Deckard es un replicante, de la cual es partidario el propio director, Ridley Scott, ahora nos concentraremos en las evidencias presentes en el relato que parecen sugerir lo contrario. Algunas de ellas son las siguientes:

El propósito mismo de los replicantes queda establecido en la introducción del filme como el de vivir en el espacio realizando tareas más allá de la capacidad física de los humanos y como esclavos de éstos; Deckard vive en la Tierra y aunque su trabajo le demande aptitudes especiales, se asume que él no es el único "blade runner" que pueda desempeñar su papel.

Deckard afirma estar retirado: ¿De qué utilidad podría ser para el Departamento de Policía un replicante en esta situación?.

Si Roy Batty supiera que Deckard es un replicante (lo que sostienen quienes encuentran sugestivo el hecho de que el androide conozca el nombre del policía), no le confesaría, cuando éste pende en vilo a varios pisos del suelo, que el miedo que experimenta en ese momento es el mismo que sienten los humanoides siendo esclavos.
Si la fuerza policial hubiese querido valerse de un replicante para cazar a otros replicantes, habría podido disponer de un modelo dotado de mayor resistencia física que la de Deckard, la cual demuestra ser inferior a la de todos los Nexus 6 menos Rachael. Y si el policía fuera de una generación anterior y por lo tanto inferior, no se explican sus recuerdos, ya que éstos han sido implantados únicamente a los nuevos androides, como queda claro al quedar sorprendido el policía ante esta revelación por parte de Tyrell.

Roy hace alarde de su superioridad física ante Deckard atravesando una pared con su cráneo. Los replicantes hicieron antes pruebas de este tipo ante otros humanos como Sebastian y Chew para infundirles temor o dejar en claro que son diferentes.

En su parlamento final el Nexus Seis dice: ''I've seen things you people wouldn't believe" ("He visto cosas que ustedes las personas no creerían").

La figurilla de papel que Gaff deja a la salida del departamento del protagonista representa un unicornio, revelando aparentemente que aquél sabe de esta imagen recurrente en los sueños de Deckard, un implante del que Gaff hubiera podido ser puesto al tanto del mismo modo que el otro conoció las intimidades de Rachael, debiéndose asumir por todo esto que también Deckard es un replicante. La pista es demasiado débil porque la toma que muestra la figura onírica ha sido demasiado fugaz, además de estar dispuesta de modo tal que aparenta ser un error de montaje; en consecuencia, el espectador no llega a relacionar ambas imágenes y la alusión pasa desapercibida para la mayoría.

Cuando el blade runner recoge la pequeña figura y se sonríe al reconocerla, esto denota de manera bastante obscura y siempre que lo creamos un replicante, que ha asumido en ese mismo momento, y simultáneamente, los siguientes hechos:


1- Que Gaff ha estado en el edificio y ha dejado vivir a Rachael.

2- Que él mismo es un replicante, lo que le permite sortear el abismo que podría existir entre un humano y una compañera androide.

3- Que después de todo todavía cabe abrigar alguna esperanza para un mundo donde algunos hombres aún son capaces de experimentar compasión y donde algunos seres artificiales la han aprendido.


Como podemos observar, son demasiadas conclusiones a la vez, sin mencionar el hecho de que la sonrisa de Deckard no se entiende si es que también ha caído en la cuenta de que al ser ambos replicantes, tanto a él como a Rachael les resta muy poco tiempo de vida. Claro que si Deckard es humano, el recuerdo de Gaff sólo representa un guiño para hacerle saber a su manera retorcida que ha decidido darle una tregua para que escape. En este caso la sonrisa no resulta de manera alguna equívoca y queda plenamente justificada. Como siempre, la simpleza es más efectiva.

Finalmente, y lo más importante, el combate final entre Deckard y el líder de los replicantes tiene mucho mayor poder evocador si lo interpretamos como una reconciliación del hombre con su propia naturaleza a través de la compasión y el respeto hacia otras manifestaciones vitales como ese androide al que hemos visto elevarse desde el más desaprensivo afán de perpetuación hasta la adquisición última de una ética de proporciones cósmicas que lo lleva a salvar la vida de su acosador y preguntarse acerca del destino de su propia conciencia y su trascendencia.
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El límite de lo humano

Blade Runner - Arma de DeckardLas obsesiones recurrentes de Philip K. Dick están presentes en Blade Runner a través del problema que representa distinguir lo humano de lo inhumano en la figura de los replicantes, un tema que en otras novelas del autor se limita a una simple cuestión de apariencias, pero que aquí se profundiza llegando a la médula de la pregunta "¿quién es real?" en su más estricto sentido filosófico.

A diferencia de relatos como "La segunda variedad", donde las imitaciones de lo humano eran poco más que una trampa cibernética, los replicantes, y especialmente el personaje de Rachael, nos llaman a preguntarnos hasta qué punto podemos creer en nosotros mismos, en que nuestra psiquis nos pertenece y que no somos simplemente una ficha sobre el tablero de un inextricable juego cósmico. A la vez, el problema de los androides plantea en el campo de lo especulativo, la hipótesis de que quizás los entes artificiales extrañasen poseer una conciencia y un espíritu, aspiración que parece menos realizable en "¿Sueñan los androides.." que en la película.

El filme de Ridley Scott desarrolla estos asuntos de manera notable y hasta coquetea (en la versión más personal del realizador) con la vuelta de tuerca última que suelen proponer las historias de Dick, casi siempre resignando la coherencia del conjunto: en el último momento nos enteramos de que el protagonista no era quien creía ser o, como en "Usted lo recordará perfectamente" (We can remember it for you, wholesale, cuento que sirvió de punto departida a "El vengador del futuro"), de que su fantasía era su realidad y viceversa.

Lo que en relatos menores resulta divertido y excitante, en piezas más serias se transforma en un despropósito. Dick ha reconocido en diversas oportunidades su error al introducir cierto tipo de experimentos en sus obras, como cuando se valió del I Ching para decidir el desenlace de "El hombre en el castillo", y fue siguiendo esta misma vocación experimental que los adaptadores de la novela han incluido la noción de un Deckard replicante aunque ésta no existiera en la obra de PKD (allí el protagonista era humano). Extrañamente, los criterios comerciales de los estudios, en otras ocasiones tan repudiables, han venido a enmendar el "error" a través de unas pequeñas modificaciones hechas a un relato que de igual manera en todos sus aspectos hace mucha justicia al espíritu del escritor.

Sin embargo, el mejor tributo que la película podía hacerle a la literatura de Dick es haber logrado ese raro fenómeno en la percepción del espectador que se llama supresión de la incredulidad, por medio de una ficción y una puesta en escena tan elaboradas en cada uno de sus detalles que llegamos a convencernos de que no estamos ante una mera representación de un futuro posible, sino que se trata de un vasto universo encapsulado, de una realidad paralela con su propia cosmogonía, organización y sistema moral basados en una psicología, una ciencia y una sociología reconocibles y a la vez extrañas.

Personajes

Blade Runner - Deckard besa a RachaelAl intentar medir la gravitación de la literatura dickeana en el filme, descubrimos que donde más se nota es en la caracterización de los personajes, los cuales representan los diferentes tipos y asociaciones presentes en la obra del escritor. Deckard encarna al funcionario de la burocracia sin convicción en lo que hace, un peón del sistema que debe soportar los abusos de la pirámide de poder que se cierne ominosamente sobre su vida. Este tipo de personaje, que se repite en muchos de los libros de Dick y con el que el escritor se identifica claramente, suele tomar partido por una causa perdida, con lo cual se atrae todo tipo de problemas que transforman en una realidad sus peores paranoias.

J.F. Sebastian es otro personaje característico del mundo de Dick, un hombre disminuido que ansía evadirse de su gris existencia, un paria explotado por los poderosos que nunca puede obtener lo necesario para lograr el éxito en sus aspiraciones.

Leon es otro paria, así como el resto de los replicantes, pero es él quien de todos ellos mejor representa al hombre común que pasa desapercibido etre las multitudes de seres anónimos que deambulan con sus vidas sin sentido y sueños absurdos por las atestadas calles de las grandes metrópolis.

Chew es la cara oriental más prominente surgida de la gran masa demográfica de aquel origen que puebla tanto la ficción del filme como los relatos de PKD (el protagonista de El Hombre en el Castillo, el Sr. Tagomi, es un funcionario japonés que participa del gobierno de unos Estados Unidos dominados por los nipones). La figura de los orientales se identifica tanto con la sabiduría de una cultura milenaria como con el sentimiento de xenofobia que inspiran su número aplastante y costumbres tercermundistas. La fascinación por la cultura oriental es compartida por el director Ridley Scott, que en el policial Lluvia Negra se encargó de reivindicar a este grupo étnico.

Roy Batty es el renegado, la encarnación demoníaca que finalmente sucumbe a las leyes del universo, mostrándose digno de nuestra compasión. En Invasión Divina, uno de los últimos trabajos de Dick, el escritor demuestra similar sentimiento de compasión por un Señor de las Tinieblas cuyo reino se desmorona con la llegada de un Dios tal vez demasiado ciego y cruel.

Gaff y Bryant son los esbirros del poder que tanto atormentan a las criatutras de PKD, y siempre parecen estar gozando del papel intimidatorio que les toca desempeñar. Generalmente conocen algún desliz que ha cometido el protagonista e intentan algún tipo de chantaje (como Gaff, quien mantiene en vilo a Deckard hasta el último minuto, sabedor de su interés por Rachael).

El doctor Eldon Tyrell es la cabal representación del hombre maduro, paternalista y casi todopoderoso de las creaciones dickeanas, como el Runciter de Ubik, que sin embargo en algún momento cae de su pedestal demostrando debilidad.

Entre las mujeres, Rachael es la chica inocente y a la vez objeto de deseo (según la novela ¿Sueñan Los Androides con Ovejas Eléctricas?, sus recuerdos son los de una adolescente de 16 años), que necesita de la protección de un hombre. En cambio, Pris y Zhora son la encarnación de la mujer pérfida que en las novelas de Dick engaña y complota para poner en jaque a los protagonistas. Ambos tipos de mujer están inspirados en la experiencia personal de Dick, quien sufrió la crueldad de unas pero también supo encontrar consuelo en la fresca inocencia de otras.

Escenas clave

Blade Runner - Escritorio de DeckardAlgunas de las secuencias más significativas y emblemáticas del filme, además de la utilización del término "replicante", son mérito del guionista David Peoples, quien desarrolló la parte detectivesca del relato a la vez que trabajó sobre la faceta más "humana" de los androides. Uno de estos picos dramáticos se produce cuando Rachael concurre al departamento de Deckard y éste la confronta rudamente con la verdad de su naturaleza, relatándole anécdotas de su infancia que sólo ella podía haber conocido.

El guionista y el director saben exactamente cómo tensar la cuerda de la emoción creando un espacio íntimo entre los protagonistas, súbitamente destruido por la infidencia del policía, que echa sombras sobre la perfecta sugestión de humanidad de que ha hecho gala Rachael hasta ese momento, toda seguridad y autosuficiencia. Cuando ella se derrumba la consternación se apodera del espectador, y ésta es la primera identificación con los replicantes a que nos induce el guión, no solamente haciéndonos sentir pena por Rachael, sino trazando un paralelo con nuestra propia psicología y sus muchas trampas en relación al pasado y los recuerdos. La anécdota del huevo que se abre para que la araña que lo ha puesto sea devorada por sus crías, introducida por Deckard y completada expresivamente por Rachael, es una maravillosa metáfora que hace referencia a ese temor que alguna vez todos habremos experimentado, de que estalle el recipiente de nuestro subconsciente (el huevo) y todos descubran nuestros secretos (las crías), haciéndonos perder la identidad y llevándonos a la destrucción (como la araña). En esta notable escena Ridley Scott se luce como creador de atmósferas íntimas y enrarecidas, así como conductor de intérpretes. La música de Vangelis (el tema es Memories of green o "Memorias de lo verde", incluido en el album de 1983 "Hasta luego", en la recopilación de 1990 "Temas" y en la banda de sonido oficial del filme, de 1994) acompaña magníficamente con su original contrapunto entre un piano clásico y un fondo de extraños sonidos electrónicos.

Las escenas de amor en el filme, al igual que la que acabamos de citar, le deben mucho a Peoples y están profusamente trabajadas en el campo de la psicología y las relaciones interpersonales, describiendo una seducción primero circunstancial que luego se vuelve violenta y posesiva, destinada tanto al placer como a reafirmar la "realidad" de Rachael. Se trata de una extensa secuencia que se inicia cuando la replicante acompaña a Deckard a su departamento, luego de salvarlo del ataque de León. Después de tomar una copa, Deckard se descubre el torso y se lava las heridas mientras Rachael lo observa con ese extraño fulgor en los ojos, propio de los androides. Ella quiere saber si la perseguiría si escapara hacia el norte, y él sólo le promete que no lo haría personalmente, pero otro sí. Deckard se duerme antes de contestar su pregunta acerca de cuál es su fecha de origen, y entonces Rachael se dedica a contemplar la colección de fotografías familiares que hay en el departamento, e interpreta unos melancólicos acordes en el piano; acto seguido, transforma su apariencia soltando su vaporosa mata de cabellos castaños. Este gesto tan simple y tan íntimo está cargado de significado, además de estar bellamente resuelto en una sucesión de planos del magnífico rostro de Sean Young.

Por primera vez quizás, el personaje se aparta de los condicionamientos que rigen su comportamiento (las costumbres, gestos e inhibiciones de otra persona) para ser alguien completamente nuevo. La música había despertado a Deckard, que se une a Rachael frente al piano; ella le confiesa que cree haber recibido lecciones de música, pero ignora si son sus recuerdos o los de la verdadera Rachael. El la alienta diciéndole que toca hermosamente y la besa en los labios, a lo cual la replicante reacciona huyendo hacia la puerta, donde es alcanzada por el policía, que le cierra el paso con violencia. La secuencia se cierra con un brusco juego de seducción rematado por sugestiva elipsis.

Los replicantes representan la guerrilla y el inconformismo en un mundo en disolución. A pesar de sus capacidades sobre-humanas, su estrategia no es una completamente racional ni meditada: vuelven a la Tierra cuando la inminencia de su caducidad se torna una amenaza acuciante y comienzan a merodear los estratos inferiores de la estructura de la Tyrell Corporation (acosando a Chew y a J.F. Sebastian), mientras se asimilan a una vida urbana haciendo lo que mejor saben (Leon como operario de desperdicios industriales, Zhora como seductora en un club nocturno). Roy es quien conduce a los otros y los mantiene unidos en pos de un objetivo: conseguir la prolongación de su acotado tiempo vital. Dentro de esta pequeña comunidad replicante, Roy es el gobierno y quien salvaguarda el bien común.

En un pricipio los replicantes no planean encontrarse con Tyrell, su creador, lo cual tal vez sea una manera de negar la figura divina por sentirse empequeñecidos ante ella, como también lo ha hecho el hombre. Lo primero que buscan es información a través de Chew y Sebastian, la cual les está vedada (la medida fundamental de toda tiranía). Pero cuando la información que pueden obtener les resulta insuficiente por estar concentrada en la sola persona de Tyrell como divino soberano, el líder de los replicantes acude a su presencia produciéndose una confrontación repleta de simbolismo, entre creador y criatura.

El comportamiento de los androides expresa la dicotomía entre su naturaleza sintética y su faceta espiritual. Lo que en el computador Hal 9000 de “2001: Odisea del Espacio” era un problema de ética (su programación lo obligaba a mentir, lo cual creaba un conflicto con sus principios puramente racionales), en los replicantes es uno filosófico. La sugestión de humanidad que les han infundido sus creadores los empuja a perseguir la utopía de un espíritu y un alma humanos, lo cual les exige una prueba de su realidad y substancia: los recuerdos. Pero, ¿es ésta solamente una obsesión inducida por sus implantes de memoria?.

Creo encontrar evidencias suficientes para pensar que no lo es. Después de todo, si sólo somos un conglomerado de material genético regido por los caprichos de la química, entonces ¿qué es lo que nos hace ser humanos?. Philip K. Dick sostiene que este rasgo distintivo es la empatía, es decir la capacidad de preocuparnos por otras manifestaciones vitales. Y siendo que los replicantes también prueban poseer este atributo como lo dejan en claro su manera de protegerse unos a otros y sus reacciones ante la muerte de un igual, ¿no podrían también ellos proclamarse "humanos"?

Cuando Roy dice en su despedida "Todos estos momentos (los que ha experimentado a lo largo de su corta pero intensa existencia) se perderán como llanto en la lluvia", está delantando su sentimiento de futilidad ante el misterio de lo no revelado y lo insatisfecho, exactamente el mismo que anida en el espíritu del hombre, un indicio de que ambas especies podrían situarse en el mismo escalón evolutivo. Esto nos lleva a una nueva comparción con el filme de Stanley Kubrick, ya que los temas centrales de ambas películas se resumen en una sola palabra: "evolución" (este término aparece inclusive en la introducción de Blade Runner: "la evolución de los robots a la generación Nexus 6").

A este respecto resultan esclarecedoras las palabras de Kubrick al explicar sus motivos para realizar 2001: "(..) La imaginación se desencadena libremente cuando se considera lo que podría ser la evolución última de la inteligencia (..) Las máquinas-inteligencias desempeñarán un primer papel en el planeta, pues todas las experiencias que las criaturas biológicas pueden conocer podrán también ser vividas por las máquinas. Tendremos un mundo en el que las máquinas serán más útiles que los hombres, porque no estarán limitadas por sus experiencias personales, sino que dispondrán de toda la experiencia que es posible registrar."