Una guerra altera la vida de aquellos que combaten en ella, pero también de todos los que están a su alrededor. Estos últimos suelen ser mayoría, varios por cada uno de los combatientes. La muerte y el anonimato se suelen dar la mano en las guerras, y de nuevo son los seres queridos que se quedan atrás los que más sufren las consecuencias. ‘Las chicas del coro’ es una novela que da la vuelta a esta afirmación, al menos a la parte del anonimato.

Es una historia, una de las muchas, que bien podrían haber ocurrido durante la II Guerra Mundial. Está ambientada en Chilbury, un pueblecito del condado de Kent. La población mayoritaria ahora, como en otros, está compuesta mayoritariamente por mujeres porque los jóvenes y los hombres capaces de luchar han tenido que ir a la guerra. Serán ellas las que nos cuenten cómo es su vida ahora. Cuatro mujeres, de diferentes edades, posiciones y con preocupaciones muy diferentes son las voces corales del narrador. Y lo hacen también de maneras distintas: las cartas se alternan con los diarios y la narración convencional.

No les será fácil. No se trata sólo del hecho de estar en guerra con todo lo que eso supone: la marcha de los hombres, dificultades para conseguir algunos productos y racionamientos, ataques… Quedarse solas, las ausencias y el miedo van a iniciar un proceso de maduración que son el eje central de la novela. A priori, por el título, parece que puede centrarse en la música y el coro del pueblo. Y así es, al menos al principio, porque a medida que avanzan las tramas van perdiendo protagonismo hasta quedarse en un elemento de fondo, parte del atrezzo pero sin llegar a atraer toda la atención.

Parece una novela feminista, pero tiene más de histórica y personal. La autora se ha documentado mucho para escribirla. Empezó con las historias que le contaba su abuela, pero también ha investigado muchos escritos de la época, relatos de mujeres que vivieron esos años. En mi opinión esto es lo mejor de la novela, saber que aunque sea ficción se basa en hechos y vivencias reales, incluso puede que algunos estén reflejados en el libro. Le aporta un toque de realismo que lo diferencia del resto de historias similares. Los primeros capítulos se me han hecho algo pesados, como una introducción demasiado larga, pero una vez se pasa ese bache la historia mejora bastante. No es la mejor que he leído, pero cumple la función de entretener al lector.

Jennifer Ryan es una escritora angloamericana nacida en un pequeño pueblo de Inglaterra que actualmente vive en Washington DC. Trabajó durante varios años como editora de libros de no ficción en Londres, y comenzó a escribir en su tiempo libre. ‘Las chicas del coro’, terminada tras el nacimiento de sus hijos, es su primera novela. A España llega gracias al trabajo de MaevaÁlvaro Abella Villar, la editorial y el traductor respectivamente.

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