¿Pudo el honor condenar a los Siete Reinos? ¿Es preferible que un rey sea amado o temido?  ¿Qué hace falta para salir victorioso en el juego de tronos? ¿Qué es lo que anda mal en el código de la caballería? ¿Llevará el destino a Daenerys al Trono de Hierro? Si las series son un caldo de cultivo perfecto para el análisis filosófico, “Juego de tronos”, con sus complicados personajes y conflictos, lo es aún más.

De esa inquietud por explorar los aspectos morales y éticos de la ficción creada por George R.R. Martin nace “Juego de tronos y la filosofía”. Llegado a España de la mano de Roca editorial bajo su sello Vamos en serie, este libro reúne breves ensayos de varios autores que, coordinados por William Irwin y Henry Jacoby, se atreven a intentar desentrañar los entresijos de Poniente y de los personajes que lo pueblan. Porque el miedo hiere más que las espadas… pero la lógica también.

Todos los fans de la serie (y aún más los de los libros), sabemos que Poniente es una tierra salvaje y peligrosa, dominada por la ley del más fuerte y sometida por los jugadores de un juego donde o ganas o mueres. Una tierra donde los honorables caen como moscas, donde la traición, la astucia y la fuerza son armas afiladas. Un mundo que, vivido desde la seguridad de nuestro sofá, suscita muchas cuestiones. Cuestiones como si nuestro adorado Eddard Stark debió renunciar a su honor y servir como Mano del rey Joffrey, por más odioso que este fuera, por el bien del pueblo. Porque un niño rey sociópata puede ser muy destructivo… pero jamás tanto como una guerra civil, según el filósofo inglés Thomas Hobbes.

Muchos de nosotros todavía no tenemos claro qué soberano se sentará definitivamente sobre el Trono de Hierro, pero Nicolás Maquiavelo, además de que podría haber sido un consejero de la corona excelente, sabría muy bien a qué caballo apostar, pues era buen conocedor de las características que debe poseer un líder para alcanzar (y mantenerse) en el poder, incluso en los convulsos Siete Reinos.

“Nuestra necesidad más básica como seres humanos no es la justicia, es evitar que nos inserten un mandoble por la nariz”. Greg Littmann

O quizá no importe lo más mínimo. Porque, si hacemos caso de las profecías, la suerte ya está echada, el dragón tiene tres cabezas y Cersei morirá a manos de uno de sus hermanos (que alguien se la cargue ya, por favor). En ese caso, Daenerys bien podría dedicarse a pasear por ahí con sus dragones que, si está destinada a gobernar Poniente, el tiempo se encargará de sentarla en el trono. O quizá no. Quizá para cumplir su destino tenga que transformarse, convertirse en sí misma, como diría Martin Heidegger.

Estos son solo algunos de los planteamientos que nos ofrece “Juego de Tronos y la filosofía”. Entre sus veinte ensayos se encuentran las típicas cuestiones filosóficas como la búsqueda de la felicidad (¿existirá en un mundo como Poniente?), el precio del honor o los límites de la moralidad. Pero también otras menos conocidas, que hayan en una ficción como “Canción de hielo y fuego” interesantes puntos de análisis: así, nos encontramos con reflexiones sobre la bioética (que trata los aspectos morales que plantea la medicina), la relatividad cultural (la razón de que nos caiga bien Khal Drogo aunque sea un violador y un asesino) o el zen (¿se te había ocurrido pensar que Arya es quien más se acerca a esta filosofía oriental?).

Una obra que aplica las teorías de filósofos como Platón, Aristóteles, Kant o Hume (por citar a algunos de los más conocidos) para intentar dar explicación a las motivaciones y los conflictos de los personajes de “Juego de tronos”. Y que permite a su vez que los lectores se acerquen de una forma curiosa y divertida a esa área del conocimiento humano que es la filosofía, muchas veces tachada de incomprensible o aburrida. Lo que convierte a este libro (y a todos los de su serie como “Star Wars y la filosofía” o “House of cards y la filosofía”), en poderosas herramientas didácticas que deberían ser aprovechadas en colegios e institutos. Porque no es lo mismo decir humildad epistémica que “You know nothing, Jon Snow” (siempre me sonará mejor en inglés).

“Este capítulo trata sobre el viaje de arya y lo que puede enseñarnos acerca de cómo llevar una buena vida. también va sobre apuñalar a la gente. curiosamente, ambas cosas resultan ser más o menos lo mismo” henry jacoby

El formato de los ensayos que habitan las casi trescientas páginas del libro es muy breve, de unas 10 a 20 páginas, y con un estilo muy cercano y ameno que facilita la asimilación de conceptos y teorías en muchas ocasiones complejas, haciéndolas accesibles al público general. Esta parte debemos agradecérsela a Rosa Sanz, encargada de la traducción.

Y ya para cerrar la reseña, abordaré una de las preguntas más importantes que plantea “Juego de Tronos y la filosofía”. ¿Para qué lectores está recomendado? Por suerte, no es necesario acudir a ningún filósofo para responderla. Lo disfrutarán aquellos fans de “Canción de hielo y fuego/Juego de tronos” que quieran ir más allá de la serie e incluso de los libros, y ahondar en los entresijos de la historia y sus personajes. Sobra decir que se trata de una obra que requiere cierto interés o por lo menos curiosidad por la filosofía, pues invita a la reflexión y a la investigación más allá de su propio contenido. Y en la que profesores y estudiantes de filosofía no encontrarán ningún desperdicio.

A todos vosotros os recomiendo darle una oportunidad a “Juego de tronos y la filosofía”. No volveréis a ver Poniente con los mismos ojos.

 

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